CAMPUS GALICIA ENTREVISTA THE CHEMICAL BROTHERS

The Chemical Brothers, el baile eterno

 

Jacques Cousteau, el intrépido explorador de los mares del mundo, murió hace unos años. Concretamente en 1997, a la edad de 87 años. Ed Simons y su colega Tom Rowlands, que acaban de cumplir 31 y están defendiendo su cuarto disco Come With Us, hablan del investigador francés por un documental que acaban de ver, relacionándolo con su propia experiencia. “Ésa es una persona que, cuando era joven, tenía una especial habilidad en algo, y la continuó hasta sus últimos momentos,” dice Ed. “Eso me hizo preguntarme qué es lo que voy a hacer más adelante, cuando sea mayor como él.”

Aún es joven para tener una crisis de la mediana edad. Por suerte, su colega, el rubio Tom, parece tener la respuesta, y ésta no entraña expediciones submarinas. “Hacer música es lo que más disfrutamos. Estamos bastante centrados en ello. O, para decirlo de otro modo, no tenemos nada más que hacer.”

Lo cierto es que, desde que se encontraron en la Universidad de Manchester en 1989, no han hecho otra cosa que pinchar discos y hacer música. Ha habido sus interrupciones -Tom fue padre el pasado otoño y en el 2000 se tomaron unos meses mientras su estudio era remodelado- pero, básicamente, ser The Chemical Brothers es un trabajo a tiempo completo. A cambio, nos han dado dos discos de mezclas –Live At The Social Vol. 1, en 1996, y Brothers Gonna Work It Out, en 1998-, varias noches sin dormir –como las de sus memorables actuaciones en Benicassim, que seguro repetirán este año- y, lo más importante, cuatro discos en seis años.

De hecho, su productividad remite más a la de los Beatles que a la de otras figuras de la electrónica actual. “De repente me cansa pensar que hemos hecho cuatro discos en seis años,” dice Tom, sonriendo.

         Se les nota su pasión. Durante la conversación no dejan de hablar de música: Elton John, Michael Jackson, hasta Britney Spears. “Eso es algo que hace difícil hacer música: hay tanta,” confiesa Tom. “Escuchar a otros artistas nos hace mucha ilusión. Aunque también es parte de lo que te impulsa a componer, porque escuchas tantas cosas que no tienen la más mínima chispa de ingenuidad u originalidad.”

         Para Come With Us no tenían una idea preconcebida. “No queríamos entrar en el estudio y hacer un disco simplemente por hacerlo,” dice Ed. Y -curioso en un dúo que ha trazado un puente entre la música de baile y el rock- la inspiración sobre cómo enfrentarse a su cuarto disco llegó de un grupo que frecuentemente ha seguido la misma carretera, aunque en dirección contraria: U2.

“Son ya bastante mayores, y han hecho mucho,” continúa Ed. “Pero siempre comentan que entran en el estudio queriendo hacer su mejor disco. Los dos tenemos el mismo espíritu, aunque de una forma natural. El estudio te crea una presión que lo hace difícil. Queríamos mantener la excitación que siempre tuvimos al hacer discos, y al tener cosas con las que nos encontrábamos a gusto.”

“Cuando empezamos, nunca tenemos la idea completa. La forma en que lo hacemos es crear música que inspira más música. Al final se convierte en algo que no reconoces. Sólo queríamos lograr algo con lo que sentirnos tan orgullosos como nuestros primeros tres discos, la continuación de lo que habíamos hecho. Y, espero, parte de ese proceso es intentar cosas nuevas.”

“No gustó mucho Surrender, nuestro tercer disco,” dice Tom. “Era casi perfecto. Nos llevó un tiempo olvidar aquel hito y pensar en algo nuevo sin tomarlo como referencia. Incluso, si algo sonaba parecido, quedaba descartado, por muy bueno que fuera.”

Si en aquel disco colaboraban Noel Gallagher –de Oasis-, Bernard Summer –de New Order-, Bobby Gillespie –de Primal Scream-, Hope Sandoval –de Mazzy Star- o Jonathan Donahue –de Mercury Rev-, ahora son Beth Orton y Richard Ashcroft los invitados. “Nos gusta la idea de que entre y salga gente,” dice Ed. “Hemos hecho cuatro discos y, sin ser un colectivo, hay voces que ya forman parte de The Chemical Brothers.”

Dados los paisajes épicos de muchas de las canciones del dúo, es una sorpresa que la duración media de sus álbumes esté en 56 minutos. Come With Us no escapa a ese patrón. “Bastante digerible, ¿no?,” comenta Tom. “Cuando lo escuchas completo no parece que hayas estado escuchando una hora de música. No hay ningún relleno.”

Aparte de las pruebas a que someten sus canciones en sus sesiones de pinchadiscos, no hay nadie más que interfiera en su trabajo. Al igual que sus tres discos precedentes, éste ha sido producido por ellos mismos. “Trabajar con alguien de fuera no funcionaría. La clase de producción que se hace habitualmente es para nosotros la música en sí. La visión es nuestra,” dice Ed, “y no me puedo imaginar a nadie más haciéndolo.”

Tom Rowlands y Ed Simons puede que no lleguen a vivir tanto como el capitán del Calypso, pero, por ahora, su destino está más que marcado. “La gente nos pregunta si queremos hacer otras cosas, si queremos producir a otros grupos, si queremos componer para el cine,” concluye Tom. “La respuesta es no. Nos gusta ser The Chemical Brothers. Esto es lo que hacemos y lo que disfrutamos realmente.” 

Xavier Valiño

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