THE BREEDERS

The Breeders, nueve años y medio

¿Es posible ser un icono del rock independiente a los 41 años y, además, mantener intacta la credibilidad? ¿Y, más difícil aún, después de haber formado parte de una de las bandas más reverenciadas de los últimos años? ¿Y, para rematarlo, tardar más de nueve años en editar un tercer y nuevo disco? Sí: la mujer en cuestión se llama Kim Deal, formó parte de los Pixies, es la líder de The Breeders y presenta Title TK

Nueve años después del hito en el ámbito independiente, Last Splash, y del éxito “Cannonball”, quedaban ya pocas esperanzas de ver el regreso de The Breeders, el grupo formado por Kim Deal -antigua bajista de los Pixies- con su hermana gemela Kelley. Los líos judiciales de esta última, como consecuencia de sus problemas con las drogas, y los continuos cambios de formación han mantenido la duda hasta el último momento. Hoy, en el 2002, se puede decir que Last Splash tiene continuación. Title TK muestra en forma a una banda que fue creada en 1990. Al habla con Kim Deal. 

¿Quién compone The Breeders hoy en día?

– The Breeders somos mi hermana Kelley y yo, con tres miembros nuevos: Richard Presley en las guitarras, Mando López en el bajo y José Medeles en la batería. 

¿Cómo ha sido el encuentro entre los antiguos y los nuevos componentes del grupo?

– En 1999 grabé las tres primeras canciones del nuevo disco con Steve Albini, productor con el que ya habíamos grabado antes y que trabajó, por ejemplo, en In Utero, de Nirvana. Quedé muy contenta con el resultado, pero todavía no tenía grupo. Entonces decidí componer más canciones y tomarme unos tragos. En marzo del 2000 me encontré con Mando López y Richard Presley en un bar en Nueva York. En aquel momento formaban parte de Fear, un grupo punk rock de Los Ángeles. A partir de aquel momento comenzó nuestra colaboración, y así se incorporaron a The Breeders.

Creo que el título del disco ya ironiza un poco sobre todo el tiempo que te ha llevado producir un nuevo álbum de The Breeders.

Sí, en los Estados Unidos, los periodistas usan el término Title TK cuando se refieren a un disco que ya existe pero del que se desconoce el título. Cuando trabajábamos en el nuevo disco tenía una cartulina en la que había escrito esa denominación y me empecé a quedar con la idea de que no era el título ficticio, sino el real. La idea se fue convirtiendo en algo cada vez más sorprendente, y así se quedó. Creo que quedaría muy bien en un cinturón de un boxeador del peso máximo.  

Tus nuevas canciones han sido grabadas utilizando exclusivamente equipo analógico y, además, eres de las más fervientes defensoras de esa forma de grabar.

El sonido digital no existe en realidad. Intenta incorporar ese sonido en un ordenador y no funciona. Usar la tecnología digital te hace perder la dimensión de la música. Nosotros no podemos relacionarnos bien con un ordenador, porque lo único que consiguen es copiar un sonido sin alma. Es lo que le pasó a Clyde Stubblefield, el batería de James Brown. Su forma de tocar ha sido copiada por muchos y muestreada con los ordenadores; incluso Madonna lo ha hecho. Nosotros preferimos tocar la batería de verdad a usar un trozo de música gracias a la tecnología digital.  

¿Te molesta que vuestra música se puede descargar por toda la cara de Internet?

No, es como cuando la grabas de la radio. Cuando escuchamos una buena canción siempre queremos enseñársela a los amigos. Obviamente, la cosa cambia cuando hay gente que compra el compacto, lo graban y, después, lo revenden. Eso es ilegal. En Internet puedes encontrar muchas rarezas. Vale la pena para buscar canciones que conoces pero de las que no sabes ni el título. Nosotros lo hacemos a menudo.  

¿Pasarán otros nueve años antes de escuchar un nuevo disco de The Breeders?

– No. Me gusta pensar que el disco que edité con el nombre de The Amps, después del segundo disco de The Breeders, es, en realidad, un disco de este último grupo. Al menos así debería haberlo hecho. En cualquiera caso, esta vez les he informado a los nuevos componentes del grupo que han entrado en una especie de Mafia y que mataré a quien intente abandonarnos.  

Xavier Valiño

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