THE BEATLES ED SULLIVAN SHOW

The Beatles y Ed Sullivan en el momento clave de la cultura pop americana

  

   

 

 

El 9 de febrero de 1964 ha quedado como un momento para la historia. The Beatles se presentaban por primera vez en el programa de Ed Sullivan, y América cayó rendida a sus pies y a su música. Hubo otros tres shows, y los tres aparecen ahora por primera vez editados íntegramente en dos DVDs titulados The 4 Complete Ed Sullivan Shows Starring The Beatles. Para contarnos las interioridades de aquellos programas y de la Beatlemanía que se desató, hablamos con el coordinador de los mismos, Vince Calandra, que aporta la visión más profesional, y con Debbie Supnick, Presidenta del club de fans entonces, que tiene, curiosamente, una visión más reflexiva y emotiva.

 

Vince, ¿qué tuvo que ofrecer el programa para tener a The Beatles?

            – Teníamos un agente en Londres que era quien nos decía qué era lo que pasaba en Europa. Cuando estuvimos allí en 1963, ya había previsto un encuentro de Ed Sullivan con ellos, aunque no se produjo ese día. Volvimos, se editó su disco, sonó en algunas radios y nosotros fuimos los primeros en darles una amplia cobertura. Antes, Brian Epstein había venido para arreglarlo todo y organizar una gira. Les pagamos unos 10.000 dólares por su participación en los tres programas, lo que era un montón de dinero entonces. Ten en cuenta que a los grupos punteros les dábamos como mucho de 1.500 a 2.500 dólares, pero nadie lo hacía por dinero, sino por la posibilidad de aparecer ante una audiencia masiva. El impacto era brutal. Yo estuve en el programa casi 15 años, desde 1957, y por allí pasaron todos, desde The Rolling Stones hasta The Doors.

 

¿Cuál era la opinión de Ed Sullivan del grupo?

            – Es conocido que Ed Sullivan no era un seguidor del rock, y que le iban más los Tony Bennett o Peggy Lee de la época. Pero, curiosamente, The Beatles le gustaron y ese sentimiento era recíproco en el grupo, que le llamaban “Tío Ed”. Sintieron desde el principio que éramos responsables de su éxito en los EE.UU.

 

Supongo que ayudaría la experiencia previa del grupo en directo a la hora de prepararlo todo.

            – Sí, y eso también tuvo su efecto. Lo normal era que los grupos tocasen, cogiesen su dinero y se marchasen. No dejábamos entrar a nadie en la sala de control. Sin embargo, The Beatles, al terminar, pidieron ver lo que acababan de grabar. Lo hicieron de forma tan amable, nos parecieron tan profesionales, que enseguida nos convencieron y nuestra relación con ellos fue distinta desde ese momento a la que teníamos con los demás. Por ejemplo, a diferencia de los demás grupos, pidieron que el nivel de las voces estuviera al mismo nivel de los instrumentos. Nos reímos con ellos, nos resultaron encantadores, y por eso fue distinto. Fueron el grupo más amable y profesional con el que me crucé en mis 50 años en televisión.

 

Se ve como Ringo dice que canta desafinado, John asegura que antes era como Paul… Da más la impresión de que se lo pasan bien que de estar bajo una enorme presión.

            – Sí, es cierto, se lo pasaban bien. Disfrutaban de cada minuto, de su estancia en el Hotel Plaza, de las 24 horas continuas de televisión que no tenían en Inglaterra… Su manager me dijo que cuando tocaban en Hamburgo ya tenían claro que cuando tuviesen su primer número uno tendrían que pasar por el show de Ed Sullivan, que era su objetivo.

  

 

 

 

 

 

 

¿Cómo reaccionó la audiencia y cómo los controlasteis? Había periodistas, estrellas, gente fuera, policía…

            – El teatro sólo podía acoger a 720 personas y se calcula que hubo 30.000 solicitudes, entre ellas las de Leonard Bernstein o Walter Cronkite, estrellas, políticos, aunque Brian Epstein no quería a nadie cerca de ellos. Había policía montada alrededor del estudio, barricadas, cualquier cosa que puedas imaginar… En Miami fue similar, con 3000 o 4000 personas esperándolos en el aeropuerto. De hecho, tuvimos más problemas, por cuanto parte de la gente que tenía entradas se tuvo que quedar fuera ya que los responsables del recinto seguían vendiendo tiques para el programa. Fue muy difícil llevarlos hasta allí y casi se puede ver como Ringo llega corriendo en el momento en que Ed Sullivan le da paso al grupo. Además, el resto de participantes en el programa no estaban precisamente contentos con su presencia.

 

¿Cómo viviste las diferencias entre los shows de 1964 y 1965?

            – El impacto de aquellas dos primeras apariciones no se repetirá nunca, con 73 millones de espectadores viéndolos. Sin embargo, diría que su aparición en 1965 fue mejor, desde el punto de vista musical y del programa. Nunca he visto ni veré nada igual.

 

¿Cuáles son tus recuerdos al ver hoy los programas?

            – Nada muy nuevo. Sé que se lo pasaron muy bien, que el sonido no era muy bueno… Hasta mis nietos saben que trabajé con ellos, que tuve la suerte de estar en el escenario con ellos, en el programa, en el concierto de Shea Stadium también… He sido un tipo afortunado, un elegido entre miles de millones de personas.

 

¿Alguna anécdota?

– Paul me preguntó por los musicales de Broadway, porque le gustaban a su padre. John quería saber si aquel era el estudio en el que había estado Buddy Holly & the Crickets, y le dije que era el mismo escenario por el que habían pasado todos. George decía que los americanos estábamos locos. Y recuerdo que Ringo se pasó todo el viaje en avión a Florida preocupado por volar sobre el agua y mirando si había tiburones.

   

 

 

 

 

 

 

Debbie, ¿cómo entraste en contacto con The Beatles y cómo surgió el club de fans?

   En 1963, cuando tenía 12 años y vivía en el Norte de New Jersey, unos amigos de mis padres fueron a Inglaterra y me trajeron de regalo discos de The Beatles. Pensaron que sería una buena idea regalarme el primer álbum del grupo, que estaba en el número 1 de las listas allá. Cuando vi la portada, me parecieron los chicos más guapos que había visto nunca, así que me enamoré de ellos; ponía continuamente sus discos en casa y a todos mis amigos y amigas. En la contraportada del disco invitaban a asociarse a su club de fans enviando una carta a una dirección en Londres. La envié y no obtuve respuesta, hasta que unos meses más tarde me llegó un telegrama diciendo que gente del entorno del grupo iba a venir a Nueva York a programar una gira y en el que me preguntaban si me interesaba hacer algún tipo de trabajo para un club de fans. Mi padre me llevó a la reunión y allí conocí a Brian Epstein, su asistente, Wendy Hanson, y otra gente. Aunque pensaron que era muy joven para llevar el club de fans, me dieron una entrada para el show de Ed Sullivan y yo, por mi cuenta, monté un club de fans en New Jersey que se extendió por Nueva York y otros Estados. A partir de ahí seguí en contacto con Brian Epstein, al que veía cada vez que venía a Nueva York con alguno de los artistas que llevaba, en especial Cilla Black, Gerry & the Peacemakers o Billy J. Kramer and the Dakotas.


Estuviste entonces en ese primer programa de Ed Sullivan con The Beatles.

   Sí, tuve que ir sola porque sólo me dieron una entrada. Me enviaron al anfiteatro, aunque tengo que reconocer que era un sitio estupendo para verlo todo porque tenía una visión perfecta, sin obstáculos, del grupo. A ellos no los conocí entonces, sino un año más tarde, el 13 de agosto de 1965, dos días antes del concierto en el Shea Stadium. Pero sí conocí a Ed Sullivan. Lo traté bastante después, cuando acudí a otros programas, y tengo que decir que era una persona única, un periodista de la vieja escuela que había traído aquella forma de ser a la televisión.  

 

¿Cuál era su opinión del grupo teniendo en cuenta que, por ejemplo, no había sido muy favorable a Elvis Presley en su momento?

   Es cierto, sí, pero mi impresión es que realmente apreciaba a The Beatles, tanto por ser jóvenes con talento como el fenómeno que eran. Sullivan era un empresario con vista, un hombre del espectáculo, y sabía bien qué era lo que atraía a la gente a su programa. La prueba está en que muchos años después seguimos viendo esos programas con interés, y me parece que sin The Beatles en ellos no sería igual.


¿Cómo veían Brian Epstein y The Beatles su participación en el programa? ¿Qué interés tenían en ello?

   Creo que pensaban que sería una buena presentación al público estadounidense. Ya habían conquistado el Reino Unido, y, hasta cierto punto, lugares como Alemania o Francia. Viniendo de Liverpool, seguro que pensaron que el único lugar en el que podrían hacerse grandes en el mundo del espectáculo era EE.UU. Ése era su objetivo, y cuando lo quisieron llevar adelante se dieron cuenta del poder que Ed Sullivan tenía en ese momento y que debían intentarlo por ahí.


Lo que se puede ver en los DVDs es que The Beatles eran entonces una banda muy compacta en directo, con toda esa experiencia previa en su país y Alemania.

   Sí, eran un grupo realmente competente, lo habían pulido todo perfectamente. Ya habían estado tocado juntos durante varios años y, además, el programa tenía unos buenos productores, por lo que las actuaciones resultaron enormemente poderosas. También contribuyó la acertada elección de las canciones, sus éxitos de entonces, lo que la gente quería escuchar y ver, temas que se repitieron varias veces en el programa. Lo mejor de estos DVDs, sobre todo para la gente de fuera de los EE.UU., es que se pueden ver los programas completos, con todos los otros protagonistas e, incluso, los anuncios, que era justo como los veíamos nosotros en casa, de principio a fin. Sin embargo, estando entre el público te puedo decir que no nos interesaban nada todos los otros participantes en el programa, y que los abucheábamos para que se fueran. Sólo queríamos ver a The Beatles.

 

Sí, se palpa esa tensión. ¿Cómo os pudieron controlar? 

   Ja, ja, era muy difícil. Me han preguntado muchas veces por qué gritábamos. Está claro: podíamos escuchar su música en casa, podíamos tocar sus discos, pero se trataba de estar físicamente en el mismo espacio que ellos, lo que era algo abrumador. Fue toda una odisea entrar, con policía por todos lados… De hecho, en el programa Ed Sullivan da las gracias a la policía de Nueva York. Tuve suerte que mi madre me llevó hasta las puertas del Estudio 50 en Broadway, porque no hubiera llegado sola. Cuando entré el hall, me dejaron pasar porque tenía la entrada. Estaba claro que no era la hija del director del programa, ni la sobrina del Alcalde o la prima del Gobernador. Con aquella entrada y como me vieron simplemente como una niña de 13 años, me enviaron al anfiteatro.

  

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Estuviste en el programa de Miami el 16 de febrero? 

   No. Se hizo un segundo programa allí, y el tercero que se emitió el 23 de febrero no fue en directo, sino que se había grabado previamente junto a la primera actuación para emitir quince días después. Por lo que sé, la reacción en Miami fue similar. ¡Era la locura! ¡Era la Beatlemanía! ¡Había llegado a América! He tenido tiempo de reflexionar mucho desde entonces, de asistir a cursos y de hablar con sociólogos, y me han comentado que su éxito se produjo justo entonces porque mi país venía de un momento especialmente triste, con el asesinato del Presidente Kennedy unos meses antes, algo impensable. La gente joven como yo entonces no comprendíamos este mundo, no entendíamos cómo la vida nos podía traer algo así. En esa época de duelo, The Beatles aparecieron con su nueva forma de vestir, sus trajes coloridos, sus peinados, sus botas… Su música era artísticamente innovadora y fue como una liberación frente a todo lo que acabábamos de pasar.


Interesante. Teniendo esto en cuenta, ¿hubo algún cambio perceptible en el grupo o su público entre sus apariciones en el programa en 1964 y 1965?

   Desde luego, un montón. Se podría decir que en ese período habían madurado, que su música se había vuelto más compleja. En el primer programa se puede palpar su excitación por estar allí, mirando a las cámaras, al anfiteatro, a todo lo que les rodeaba. Por el contrario, en 1965 se ve que ya tenían mucha experiencia en el mundo del espectáculo y sabían cómo ganarse a las cámaras y a la gente, que su presencia estaba mucho más pulida.

 

A pesar de la presión, lo disfrutaban.

            – Sí, se lo pasaban en grande, pero, al mismo tiempo, le dieron la posibilidad de cantar “Act Naturally” a Ringo y Paul cantó “Yesterday”, lo que era muy diferente a lo que habían hecho con anterioridad en el programa.

 

¿Has visto algo igual en televisión desde entonces?

            – Desde luego que no, como comprenderás. Cambió mi vida para siempre. Ha habido otros momentos especiales en televisión, pero para una parte de la población, los adolescentes buscando héroes, buscando su camino, éste fue un momento clave de la cultura pop americana.

 

¿Cuál es tu impresión al verlos de nuevo hoy?

            – Me ha ayudado a recordar cosas que se me habían olvidado o que no había visto. Por ejemplo, entre los actores del coro que interpretan Oliver estaba Davy Jones, que luego formaría de The Monkees, y eso lo he descubierto ahora. También recuerdo que las últimas palabras de Ed Sullivan, con las cámaras rodando e incluso después de haber finalizado, fueron: “Ahora volved a casa con calma que mañana tenéis que ir a la escuela”.

 

 

 

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