THE BANGLES

The Bangles, la revolución de las muñecas

        Te bastará una escucha concienzuda del nuevo disco de The Bangles para darte cuenta de su rollo. Desde luego, no es un disco para las reuniones sociales de tu madre. Juguetón, provocativo, listo para los riffs y a punto, la efusiva banda está como loca por superar su pasado y dejar que la música hable por sí sola. Tal como lo expresa la vocalista y guitarrista Vicki Peterson, “incluso durante nuestra época de mayor éxito los críticos siempre parecieron tirar por el camino más fácil: “Extravagante garage band femenina apadrinada por Prince convertida en una refinada banda de pop”. Por algún motivo nos malinterpretaron y consideraron una máquina prefabricada.”  

        De hecho, hasta que no emprendieron toda una serie de conciertos repletos hasta la bandera, los fans y críticos no redescubrieron ese no sé qué que convierte al grupo de pop femenino más destacado en ese soplo de aire fresco, melódico y distinto. 

        Con el tiempo, los calificativos de género fueron desapareciendo de las elogiosas descripciones sobre la música de este cuarteto ahora nuevamente reunido. Cada reseña, desde las de las revistas de indie rock más curtidas hasta las del propio New York Times, destacaba esa química indefinible y el dominio rudimentario de los cánones del rock de los 60 de The Bangles que las separa de ese rock ligero de los 80 de sus inicios, o sea, el mismo arte crujiente que las diferencia de las bandas actuales que aporrean la música. “A pesar de las cosas tan sensacionales que se lee en la prensa acerca de nosotras, siempre hubo ciertas dosis de magia cuando nos reuníamos las cuatro en una habitación, cogíamos los instrumentos y nos poníamos a tocar”, afirma la vocalista y guitarrista Susanna Hoffs. “Creo que con el paso y la perspectiva del tiempo, es lo que se ve ahora.” Y eso fue precisamente lo que provocó el nacimiento, después de más de una década, del último disco de nuevo material de The Bangles, el erizante y potente Doll Revolution.  

        Más que un simple refrito del pasado, la banda muestra un poderío acorde con aquellas famosas armonías. Producido por The Bangles y Brad Wood (Liz Phair, Pete Yorn), es una opción más atrevida, desenvuelta y, sí, más inteligente, con potentes ejemplos del resplandor de The Bangles y muestras de las tremendas posibilidades que nos esperan. “Nos encerramos en una enorme casa de Los Angeles y nos propusimos divertirnos”, afirma la batería y vocalista Debbi Peterson. “Brad estuvo estupendo. En cuanto le conocimos congeniamos muy bien con él, lo cual dice mucho. Acabó siendo como la quinta Bangle.” Susanna explica que también fue muy importante crear el clima perfecto en torno al nuevo trabajo. “Al alquilar la casa pudimos ser nosotras mismas y estar juntas de nuevo. Fue un sueño hecho realidad poder disfrutar de este enorme espacio al que podían venir nuestros hijos, podíamos organizar cenas, o sea, un lugar en el que siempre se podía trabajar.” 

        Otro factor decisivo ha sido el hecho de que The Bangles haya financiado el disco con el dinero obtenido de sus nuevas actuaciones en directo. Las chicas han vuelto a recuperar incluso su sello discográfico originario, Down Kiddie! Records, que aparecerá en su próximo lanzamiento. Una banda que trabaja funciona, y el espíritu de “una para todas y todas para una”, tal como explica la bajista y vocalista Michael Steele, aumentó su sentido reavivado de camaradería. “También nos dio el control total sobre la preparación del disco”, añade. “Creo que eso fue definitivo para que la banda volviera a unirse. Todas hemos madurado y eso es muy positivo.”  

        Vicki afirma que cada una de sus vivencias independientes se refleja en su nueva música. “Tocamos gran parte del nuevo material sobre el escenario y la reacción fue igual de buena que con los clásicos.” The Bangles se encontraron con un montón de temas para grabar, teniendo que reducir el número de composiciones de 40 a 15. “Hay un par de temas que yo llamo “temas puente””, explica Vicki. “Temas que existían en la encarnación anterior de The Bangles o temas destinados a proyectos en solitario. “Ask Me No Questions”, de Debbi, era uno de ellos, al igual que “Between The Two”, de Michael. Solíamos tocarlo en directo en los 80, pero nunca llegamos a llevarlo al estudio. Susanna compuso “Grateful”. Yo tenía dos canciones que grabé junto a mi banda, The Continental Drifters, “The Rain Song” y “Mixed Messages”. Las sometimos a prueba para ver si podíamos banglelizarlas.”  

        El grupo también ha compuesto toda una serie de nuevos temas. Algunas de las más recientes nacieron con la grabación de ideas y fragmentos para canciones y enviándose continuamente las cintas entre sí. Otras nacieron en la sala de calderas de The Bangles, reminiscencias de antiguas sesiones de composición: intercambio frenético de riffs entre las componentes y letras garabateadas en trozos de servilletas con la esperanza de tener lo que Susanna denomina el “factor X” que da vida a una canción. “Con el tema “Stealing Rosemary” pasó algo así”, afirma. “Debbi y yo teníamos una idea para un tema de Simon y Garfunkel de principios de los 60, y Vicki trajo esta idea para componer una gran letra. Se me ocurrió mientras preparaba la cena junto a mi sobrina de 12 años. Estábamos planeando ir al jardín del vecino para robar un poco de romero. Pero al final evolucionó para hablar de todos esos pequeños delitos que cometes por amor. Me encanta cómo nació.”  

        The Bangles también incluye algún que otro préstamo en el nuevo disco, como su potente versión del reciente tema de Elvis Costello “Tear Off Your Own Head (It’s A Doll Revolution)”. “Elvis estaba trabajando en un programa piloto de televisión acerca de… ¡de qué iba a ser, de un grupo de chicas!”, ríe Debbi. “Nos llamó para ver si estaríamos interesadas en darle un par de vueltas. Susanna y Michael hicieron una versión en maqueta y la verdad es que les encantó.”  

        Vicki retoma la historia: “En realidad estábamos en la furgoneta de camino a un concierto, pusieron la cinta y flipamos. Decidimos que teníamos que hacerlo. Acabó convirtiéndose en uno de los últimos temas que grabamos. Por aquel entonces no teníamos ni idea de que Elvis Costello lo iba a grabar, pero no pasa nada”, dice de forma inexpresiva. “Es un gran admirador nuestro.” El halo de misterio que envuelve al que seguramente haya sido uno de los grupos de rock más echados de menos continúa.

Xavier Valiño

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