TEENAGE FANCLUB LIVE

Teenage Fanclub en concierto

 

 

 

 

Había ganas de sacarse la espina de un concierto fallido hace 10 años casi en el mismo lugar. Si en el Monte do Gozo de Santiago de Compostela el 15 de julio del 2000 el grupo, con nuevo batería y un tiempo sin tocar, no se había encontrado cómodo en ningún momento, ahora venían bien rodados, con una gira que los tiene desde mayo recorriendo media Europa, Asia y Norteamérica.

 

 

Generalmente son infalibles, y esta vez lo confirmaron una vez más, olvidando para siempre aquella desafortunada noche. Norman Blake recordó que hacía 10 años de aquel concierto. También aseguró que teníamos suerte de tener una sala como la Capitol. Con esas dos frases parecía conjurar el pasado y avisarnos de lo que se venía encima. Todo estaba dispuesto, así que solo faltaba que el cierre oficial del Xacobeo 2010 lo confirmara. Ellos querían, había hambre de Teenage Fanclub… y nada falló.

 

 

 

 

 

 

Una vez más, el ahora quinteto lo confió todo al poder de la melodía. De las canciones pop pluscuamperfectas, de unos temas que tienen sonidos que llevan de los 60 a lo mejor de la actualidad. De ahora o de 1989, cuando comenzaron. No precisan grandes montajes, no hay el más mínimo alarde, no hay nada fuera de sitio; para ellos, un lugar donde tocar es más que suficiente y lo demás es accesorio. Fuera de ese guión, como mucho, unas notas de xilófono, un cambio de guitarras -continuo entre cada canción-, y ya está. Lo demás son melodías imperecederas de las que se tararean desde la primera vez y se recuerdan con los años.


 

Si en disco el grupo es una perfecta democracia, con las canciones de cada álbum divididas a partes iguales entre sus tres compositores, para evitar las suspicacias que llevan a muchos otros a disputas continuas y, al final, la separación, en esta gira parece que ya no se guarda esa proporción. El guitarrista Raymond McGingley es quien menos aporta, con cinco canciones, por siete del bajista Gerard Love y ocho de Norman Blake.

 

 

 

 

 

 

Y en cuanto a discos, hay cinco canciones de su favorito Grand Prix y solo dos de Bandwagonesque, sus dos obras capitales. Llama la atención que de Songs From Northern Britain también caigan cinco, como queriendo reivindicar su importancia en su trayectoria, al igual que del reciente Shadows. Y aunque esto último fuera previsible, con la gran “Sometimes I Don’t Believe in Anything” casi al inicio, la gran sorpresa de la noche llega con la emocionante “When I Still Have Thee”, un tema que gana mucho en relación al disco y que invita a reevaluar su último álbum.


 

En esa canción se encierran todas las virtudes del grupo: una melodía que crece, guitarras vibrantes, voces empastadas y una parte instrumental final que explotan con más distorsión en, por ejemplo, “The Concept” o “Everything Flows”, sus dos canciones más antiguas del repertorio, justo con las que cierran la primera parte antes del bis y el concierto, respectivamente. En racha, con la única excepción del anticlímax “Sweet Days Waiting” en los bises, solo apetece seguir toda la noche en su compañía, invitarlos a tocar por aquí todas las semanas. Es más: si le ofrecieran a un servidor unirse a un grupo cualquiera de todo el planeta, ese sería, sin duda, el de los escoceses.


 

(Sala Capitol. Santiago de Compostela, 3 de diciembre. Promotor: Sweet Nocturna. Público: Lleno)


 

 

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