TECHO Y COMIDA

Techo y comida

Juan Miguel del Castillo (A Contracorriente)

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Los datos, expuestos al final, son inapelables: 600.000 desahucios desde el principio de la crisis en 2008 y un 26% de paro en España. Su director, el debutante Juan Miguel del Castillo, lo vivió además muy de cerca: una de sus vecinas fue expulsada de su vivienda por no poder pagar el alquiler, y él no sabía nada de su precaria situación.

Techo y comida es la España de hoy, una realidad poco representada en el cine. Con aliento casi documental, cercano a aquel añorado neorrealismo italiano, expone la situación de una mujer de 25 años que vive en sus carnes un desahucio y casi no puede alimentar a su hijo. Lejos de arredrarse, busca como salir adelante una y otra vez, dándose de bruces con la cruel realidad. Aunque la única ayuda le llega de otra mujer que bien podría haber estado en su situación, el mayor enfrentamiento lo tiene con su casero, una persona de su misma clase que dice mucho de cómo el poder busca el conflicto entre iguales. También aparecen la religión y el fútbol, como reflejo del consuelo-opio para el pueblo.

Sin banda sonora, con escasos recursos bien utilizados (la ley injusta representada por ese abogado del que nunca se muestra su rostro), esta película valiente y necesaria está sostenida por una mayúscula interpretación de Natalia de Molina, quien aparece en casi todas las secuencias.

 

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