SUMMERCASE 2008

Summercase 2008, genios y figuras

Los Campesinos

Tuvo que llegar Edwyn Collins para poner las cosas en su sito. Desde Escocia. Para recuperar lo mejor de Orange Juice y de su etapa en solitario. A su lado, Roddy Frame, de Aztec Camera. Con empeño, coraje, ganas y emoción. Mucha emoción. Ver a un tipo que ha sufrido un derrame cerebral intentar cantar de nuevo su -increíble- repertorio no tiene precio. Y eso que eran las 7 de la tarde del viernes. Uno de los primeros conciertos. De ahí en adelante, nada igual.

 

Edwyn Collins también confirmó que lo más interesante, en los escenarios más pequeños. Por ejemplo, Los Campesinos. Más divertidos, contagiosos y rompedores que en disco. Van a por todas; no tienen nada que perder. Lo hacen disfrutando ellos. ¡Qué envidia daban sobre el escenario! O, también, Cornelius, mezclando psicodelia, electrónica y pop sin despeinarse. Un mago de la alquimia al que no parece costarle absolutamente nada.

 

 

Cornelius / Edwyn Collins

Todos fuera del escenario principal y todos desde la periferia: Escocia, Japón o, también, Suecia, como Shout Out Louds, un prodigio pop no muy lejano de aquellos que tan bien lo solían hacer -sí, diana, Prefab Sprout-. O Leila, de origen iraní, planteando el show más difícil de entrar en él; si se conseguía, a pesar de sus cambios de vocalistas y de sólo intuirse en la penumbra, la recompensa era de las que se recuerdan.

 

Shout Out Louds / Peter von Pohel

 

 

Antonia Font / Facto Delafé y las Flores Azules

 

En los otros dos escenarios, el Walkman y el Levi’s, algunos quisieron triunfar -y lo lograron-. Entre la parroquia local, Dorian y Facto Delafé y las Flores Azules, con actuaciones que se cuentan por triunfos. Jugaban en casa, claro, lo que ayuda. Más o menos, lo que Antonia Font. The Stranglers reivindicaron su pasado con inesperada tensión, aunque de Hugh Cornwell hace tiempo que ni rastro. Con Maxïmo Park pasará lo que con Suede: ganan adeptos cuanto más se mueve su cantante, aunque pierdan en ello los matices de sus canciones. Supongo que no les importa, que para eso está el directo.

 

 

The Kooks / The Stranglers

 

Lo de Foals no tiene pinta de hype. Mucha imagen, un cantante omnipresente en todos lados en el Festival. Cuando salieron, fueron a romper. ¿Matemáticas o pop? Por ahí se debaten, pero parece que lo tendrán que decidir a largo plazo. Vamos, que hay posibilidad de una vida. Peter von Poehl apareció encantado con Barcelona; tan folk como su pop de puesta de sol. Midnight Juggernauts no. Ellos son de los irritables, los de la madrugada, cuando los ritmos de baile piden guitarras eléctricas. Lo saben y, por ahora, lo interpretan bien.

 

 

Foals / Midnight Juggernauts

 

 

The Verve / Blondie

 

Blondie da más que pensar. Las canciones más coreadas, el karaoke del fin de semana. Pero, ¿tiene sentido con varios mercenarios vulgarizando su sonido? No pareció importar mucho. Todos querían ver a Deborah Harry, a pesar de sus años. Lo mismo que a Sex Pistols. Suenan como nunca, parecen profesionales. ¿Era esto el punk? ¿Escupir agua de una botella a las tablas? ¿Meterse el dedo por la nariz? Las canciones no fallan. Johnny Rotten tampoco, invocando a Alá y sus seguidores, el enemigo número uno de Occidente. Y cuesta imaginar cómo pudo transportar su -inolvidable- traje de hojas de árbol.

 

 

Sex Pistols / The Breeders

  

En el Movistar, el grande, Nick Cave fue el puto amo –junto a su escudero Warren Ellis-. Con Grinderman. Sólo que le faltan las canciones de los Bad Seeds. Con 20 años las tendrá, que para eso son suyas. El resto lo conocemos bien de su banda habitual. No falla nunca. Y aquella de la primera fila a la que le declaró amor varias veces aún estará escondida bajo tierra. Genio y figura.

 

Grinderman

 

   

Interpol / Primal Scream

 

A Interpol ya no se les notan las fisuras. Ni el origen de sus canciones. Sobrios, secos, al grano. De unas referencias claras a convertirse en referentes. Parecen ir hacia ahí. Lo mismo que Kings Of Leon. Rock del clásico. No hay más que olvidar sus jóvenes caretos y escuchar el espíritu de la Creedence. Y Los Planetas ya lo tienen hace tiempo. Ahora no permiten un contagio instantáneo; para eso están los primeros temas más flamencos, más difíciles, más exigentes. Después llega lo que todos esperan, con una contundencia inédita hace años, y todos con ellos.

 

   

Kings Of Leon

 

Para decepciones, varias. The Breeders. Poca sustancia en sus últimos discos, poco que mostrar en directo. Sí, “Cannonball” roza el clímax, pero eso es todo. A The Verve le sobra casi todo, menos su esperado final con “Bittersweet Symphony” y un nuevo single, “Love Is Noise” que sí, que ojalá todo fuese así. Mucha pretensión, mucha supuesta carga emocional, pero nada. The Kooks lo han dilapidado todo en un segundo disco pesado. Les siguieron muchos británicos, pero eso no les da carta blanca para intentar que traguemos con todo. Era mejor cuando parecían los primeros Supergrass.

 

 

Los Planetas / Mogwai

 

 

Maxïmo Park / CSS

 

Y Primal Scream, duele decirlo, el mayor tropiezo. Fueron la mejor banda de rock de los últimos años. Ya no está Kevin Shields. Ya no hay electrónica. Ya son padres de familia. Ya no se envuelven en la penumbra. Al descubierto, todo desmerece. Y un disco pop como Beautiful Future no resulta en directo. En cinco años, casi no lo recordarán. ¿Volverán a ser lo que fueron?

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *