STARSAILOR 2009

Starsailor, lo que no te mata, te hace fuerte

 

Recapitulemos. Starsailor apareció en el 2001 con el majestuoso Love Is Here. Luego, cuando estos chavales de 19 años recién salidos de la facultad de música en Wigan se vieron arrojados al mundo de Heavenly Recordings llegaron los buenos tiempos al convertirse en amigos de Primal Scream, Happy Mondays y The Charlatans. Fue el legendario DJ Andrew Weatherall quien les proporcionó su primera remezcla.

 

Aunque la banda firmó con EMI, fue el fundador de Heavenly, Jeff Barrett, quien hizo las veces de AR (director artístico) para sus dos primeros álbumes de rabioso éxito. De hecho, con el segundo de ellos, Silence Is Easy de 2004, Starsailor se convirtió en la última banda que grababa con el genio de la producción y descuidado portador de armas, Phil Spector. No es ése el tipo de compañías que sospecharías que sus supuestos colegas (Snow Patrol, Keane…) habrían tenido alguna vez.

 

Hace unas semanas, concretamente el pasado 10 de marzo, Starsailor publicaron su nuevo álbum All The Plans, el cuarto disco de esta banda británica formada por James Walsh, Ben Byrne, James Stelfox y Barry Westhead. El disco significa un descubrimiento de la ambición de miras y el crudo poder de la emoción que les convirtió originalmente en una banda distinta, e incluye una sesión de grabación con el conocido hombre tranquilo del rock Ronnie Wood.

 

Los primeros tiempos de Starsailor fueron una historia de precipitado éxito. La banda recibió su primera crítica la segunda vez que actuó en Londres allá por el verano del 2000. Terminaba diciendo que Starsailor eran los “nuevos Coldplay”, y que “las compañías discográficas deberían empezar a ponerse a la cola".

 

Por supuesto que lo hicieron, y en el plazo de 18 meses Starsailor, avalado por parte de la crítica, se encontró con que era uno de los grupos nuevos más famosos en su país, con una gran repercusión con su debut. “Todo aquello fue increíble”, cuenta James Walsh sonriendo.

 

“Era como ser catapultado hacia un mundo de locura. No hubo ninguna preparación para todo aquello. Nunca habíamos pensado que llegaría a haber ningún tipo de negatividad hacia nosotros porque durante la mayor parte del año todo lo que leíamos o escuchábamos era increíblemente positivo. Cuando las críticas empezaron a llegar, nos pillaron por sorpresa y totalmente desprevenidos”.

 

Las mismas cosas que convirtieron Love Is Here en un éxito fueron las que colocaron a Starsailor en un blanco tan fácil. Su descarada franqueza y sensibilidad, y el hecho de que se hiciesen eco de leyendas de la música como Neil Young y Van Morrison en vez de cualquier otra cosa más contemporánea, se utilizó para fustigar a la banda.

 

 

Pronto se la empezó a considerar como pasada de moda, eclipsada por una nueva ola de artistas de guitarras de rock como The Strokes y The White Stripes. “Creo que quizás nos pusimos un poco demasiado a la defensiva”, admite Walsh. “Queríamos demostrar que la gente se equivocaba. Trabajar con Phil Spector en el segundo disco -en realidad sólo llegó a producir dos temas antes de que le echaran- y hacer luego un disco con un sonido más de rock americano (On The Outside, 2005) fue simplemente nuestra manera de intentar demostrar a nuestros detractores quiénes éramos. En este nuevo álbum nos hemos dado cuenta que todo aquello era innecesario y regresamos al sonido que nos gusta y que nos caracterizó en un principio”.

 

Grabado de nuevo con el productor Steve Osbourne, All The Plans es un álbum que suena a una banda que finalmente no le tiene miedo a ser ellos mismos. Las composiciones de Walsh se acompañan ahora de una interpretación vocal segura y una mayor destreza en las letras, como refleja el primer single “Tell Me It's Not Over”, una tensa canción evocadora que es uno de los mejores temas que Starsailor ha compuesto hasta ahora. El hecho de que tenga otros equivalentes en el disco (como el frágil pero arrollador “The Thames” y el tema épico que da titulo al álbum, por poner algunos ejemplos) lo dice todo sobre la cada vez mayor consistencia de Walsh escribiendo canciones.

 

Walsh simplemente se encoge de hombros ante tales comentarios. Piensa que es perfectamente entendible que la música sea tan distinta ahora. “Antes todavía no habíamos desarrollado la personalidad que tenemos ahora”, explica. “Éramos tan solo unos chavales recién salidos de la facultad en Wigan que no tenían mucho que decir, salvo lo que había en las canciones. Este disco es el resultado de todas las experiencias, buenas y malas, por las que hemos pasado”.

 

Y ése es el problema para los que juzgan a la banda. En realidad, Starsailor es una historia de éxito malinterpretada, de la que la mayor parte de la gente sólo ha arañado la superficie. No hay muchas bandas que consigan llegar hasta su cuarto álbum, y las que lo consiguen, lo hacen por una razón. James Walsh lo reconoce asintiendo con su cabeza. “Estamos todos motivados y hemos tenido que demostrar coraje para llegar hasta aquí. Vamos a continuar hasta que logremos lo que queremos”. Y no se nos ocurra contradecirlos. Son más duros de lo que nos podríamos imaginar.

 

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