SOUTH SAN GABRIEL / CENTRO-MATIC: Dual Hawks

SOUTH SAN GABRIEL / CENTRO-MATIC: Dual Hawks (Cooking Vinyl-Houston Party)

 

Lo del nombre es lo de menos. Aquí hay un disco doble acreditado a dos grupos, pero en realidad se trata de dos álbumes escritos por Will Jonhson, que utiliza dos alias para dar luz a facetas no tan distintas (más o menos, como lo hecho por Nick Cave, Tom Waits o Bruce Springsteen en su momento, aunque éstos lo acreditaron todo a un único nombre). South San Gabriel irían por la senda más bucólica, folk y sosegada, mientras que Centro-matic aporta los pasajes más eléctricos en la onda Neil Young o, en algunos casos, como novedad en su discografía, cercanos incluso a Springsteen. En esta doble aventura, Centro-matic parecen haber ganado la partida, pero su autor quiere que conozcamos ambas caras.

 

Para situarnos: en el disco Summerteeh de Wilco hay un tema con un aura especial. Es “Via Chicago”. Al final se descubre el porqué, cuando el grupo deja que el sonido del estudio permanezca flotando mientras la canción se desvanece. Esa aura especial recorre el nuevo trabajo de Centro-matic y South San Gabriel, Dual Hawks. Un álbum doble, con una cara para cada uno de los grupos que comanda Will Johnson, el barbudo melancólico que introduce una mano en el enchufe del Neil Young eléctrico y posa la otra sobre un terciopelo de la música de cámara con corazón (triste) pop.

 

Desde “Rat Patrol And DJ's”, el primer tema del disco de Centro-matic, nos enfrentamos al aura especial. Ya hay ahí una declaración de intenciones. Desde la salida, con el sonido del estudio, ése que cerraba “Via Chicago”, dando aquí la entrada. Es una música que nos suena reconocible, que ya tiene imagen de marca, pero que así no la habíamos escuchado antes. No con esta producción tan seca, que exprime once canciones hasta convertirlas en un esqueleto de tensión y de esencia, con riffs y baquetas derribando filtros tecnológicos y llegando a nuestro oído puros y duros. Como si estuviéramos en el estudio mientras lo graban. Como si lo grabaran en directo y del tirón. Como “Via Chicago”. Aura especial. La voz de Will comparte los primeros planos. Nada se interpone en el camino de nadie. Cada elemento está obsesionado con su misión, interpretando con fiebre contenida.

 

Esa fiebre aporta un plus de convicción, y no sólo a los momentos de furia eléctrica marca de la casa. También a la canción más triste escrita por Johnson, “All Your Farewells”, una balada de amor entre dos ‘sin techo’, y a la composición que ha llevado a Centro-matic más cerca de Bruce Springsteen y la E Street Band, “Strynchnine, Breathless Ways”.

 

Ocurre lo mismo con las doce piezas firmadas por South San Gabriel. El aura, el estudio, la inmediatez, la ausencia de hojarasca. En este caso, el rock de raíles oxidados de su banda gemela, desbocado a veces y doliéndose despacio otras, da paso a una música de cámara vista y tocada con ojos y manos de folk pop y, en algún momento, country alternativo (“My Goodbyes”). No suena a ejercicio de estilo porque aquí el cómo importa tanto o más que el qué. Y aquí el cómo -igual que decíamos para Centro-matic- se llama convicción y esencia. Voz y guitarra acústica ocupan el centro de la fotografía, mientras que el resto del encuadre es un no parar de sutiles detalles entrando y saliendo, delicatessens que juegan con el ritmo (“When The Angels Will Put Out Their Lights”) y los fondos de pantalla instrumentales (“Of Evil / For Evil”, “Corner Cross”) y equiparan este disco con la contemplación de una falsa imagen estática. Cuanto más te metes en él, más movimiento descubres, más impacto recibes.

 

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