SINIESTRO TOTAL LAND OF OPPORTUNITY

Siniestro Total en La tierra de las oportunidades

 

 

Este fin de semana, como parte del trigésimo aniversario de la irrupción de Siniestro Total en el rock hispano, tuvo lugar en el Auditorio de Santiago de Compostela un espectáculo inusual y no sabemos si único: el grupo presentaba sus canciones en el concierto más atípico de su historia, uniéndose al Taller Atlántico Contemporáneo (TAC), una formación clásica que trabaja este tipo de música desde el riesgo y la vanguardia.

 

El proyecto nació hace unos meses cuando el TAC propuso a Siniestro Total (re)crear sus canciones desde una perspectiva totalmente distinta, uniendo rock, música clásica y experimentación para el Festival Vía Stellae 2011. Son escasos, pero hay algún que otro precedente: el propio grupo citaba los de Frank Zappa junto a Pierre Boulez o el Ensemble Modern o, también, el de los alemanes Can con Stockhausen. Por recordar a uno más cercano en el tiempo y la geografía, Antonia Font hicieron algo similar en Coser i cantar con la Orquesta Sinfónica de Bratislava, aunque lo suyo puede que fuese algo menos complicado porque sus melodías pop son más fácilmente moldeables.

 

Con esas premisas, el director del Taller trabajó junto al compositor Javier López de Guereña para crear una suite sinfónica presentada como “suite suicida contemporánea” en la que encajar el repertorio de Siniestro Total, bajo la premisa de que los arreglos no ‘dulcificasen’ el material original. Y como nexo a todo ello apareció Land of OpportunityLa tierra de las oportunidades-, una frase que Julián Hernández tomó de una intervención del entonces Presidente de la Xunta, Manuel Fraga, cuando este vendía en Japón los encantos y las posibilidades de inversión en Galicia.

 

 

Todo el trabajo previo tuvo su fin (¿definitivo?) el pasado sábado en una hora y media dividida en tres actos y una traca final. Comenzando con “Himno do Lagares” para pasar inmediatamente al clásico “¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?”, desde el inicio se pudo comprobar que se trataba de algo especial: parte de los temas más emblemáticos de Siniestro Total enlazados por los arreglos clásicos y, también, reinventados en una colaboración y colisión musical entre el TAC y el grupo que al principio descolocaba.

 

Ya la disposición en el escenario, con el Taller ocupando todo el frente y el grupo al fondo, indicaba que no se trataba de algo normal. Sin embargo, pronto se descubría que la unión de los cinco componentes de la banda con los catorce músicos del TAC -más su director- estallaba en la cara cuanto más enérgicos se mostraban la sección de cuerda y de viento, evidente en temas como “Oye, nena, yo soy un artista”. En otras ocasiones, eran los Siniestro más desenchufados los que conseguían el interés que la colaboración buscaba (un “Ayatollah” acompañado de violines).

 

Parte de sus canciones quedaban reducidas a algunas estrofas y otras incluso a una sola frase (“Miña terra galega”). Como epicentro, “Land of Opportunity”, del mismo título que el espectáculo, un corte -casi- inédito en inglés (aparecido únicamente en un recopilatorio titulado Marea de música editado como homenaje a las víctimas de la marea negra del Prestige) que incorporaba citas famosas y versos de otros temas conocidos. Además, entre cada uno de los actos se incluía una breve intervención hablada que servía de hilo común y presentación un tanto incomprensible de un guión encadenado por las letras de las canciones escogidas.

 

 

 

Tratándose de Siniestro Total, estaba claro que esta propuesta no iba a pretender rodear al grupo de una mayor ‘seriedad’. Para nada: ahí estaban las conocidas frases de “Ayatollah” o el mantra repetido una y otra vez de “Que les corten los huevos” sobre un curioso fondo sinfónico. Además, en esta ocasión se pudo ver al grupo más galleguista que nunca, con los textos hablados en ese idioma y la recuperación de cortes como “Así a todo aínda menos mal”, “Quen me dera na casiña” o el himno gallego ‘apócrifo’ que compusieron en su día e hicieron cantar a todo el público de pie: aquel “Galicia, gran carallo de sal” que editaron en 1986 bajo el nombre de Os Cantores do Sil, single publicado por mediación de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y presentado en unas jornadas en Santander a cargo de las denominadas Fuerzas Atroces del Noroeste.

 

Para el final, fuera de programa, también había preparada una sorpresa. Tras introducir la “Sinfonía nº 5 en do menor” de Beethoven a cargo del Taller, Julián Hernández pasó a un primer plano y, arrancándole la batuta al director, hizo que el grupo se arrancase con el “Roll over Beethoven” de Chuck Berry, mientras el TAC abandonaba airado el escenario. Fue, evidentemente, una pantomima preparada para la ocasión, ya que a continuación los músicos de cámara, instigadores desde el principio con esta propuesta que condujo a este espectáculo, regresaron con una pancarta en la que daban la enhorabuena al grupo por su aniversario.

 

Proyectos y retos como este, o su antecedente más directo en el caso de Siniestro Total como fue Cultura popular -su reinterpretación de temas ajenos con un espectáculo de formato televisivo-, son los que desengrasan y hacen vigente al grupo 30 años después. Al día siguiente tocaban en Baracaldo con su formato habitual, suponemos que con las pilas bien recargadas. El lance de la “suite suicida contemporánea” quedaba ya atrás.

 

(Santiago de Compostela, Auditorio de Galicia, 15 de julio de 2011)

 

 

 

 

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Fotos: TAC

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