SHITDISCO 2008

Shitdisco, sociedad de plástico

 

Muchos grupos creen que saben como montar una buena fiesta, pero ninguno sabe hacerlo como Shitdisco. ¿Cuántos grupos conoces que carguen generadores y los lleven kilómetros por túneles de trenes abandonados, instalen equipos de luces y toquen toda la noche para la mitad de los ravers de una ciudad? ¿Quien más se apunta a tocar encerrado cuando de verdad estás encerrado por las puertas del local? ¿Cuándo fue la última vez que The Horrors se compraron una caravana en eBay y le instalaron un soundsystem porque les habían echado de su piso tras demasiados arrestos por alteración del orden público?

Shitdisco (uno de tantos términos inventados por este ultra inventivo cuarteto de Glasgow) saltó a la fama el año pasado mientras tocaban y se iban de fiesta por todas las turboraves de Europa, sorprendiendo incluso a los fans más acérrimos de Klaxons en el NME Rave Tour, un frenesí constante que duró todo el año y que supuso una inyección de adrenalina incluso para los más asustadizos fans del los sonidos indies.

Estos 4 estudiantes de arte posmoderno crecieron escuchando a Talking Heads, The Prodigy, Girls Aloud, Donna Summer y todo lo que hay en medio (mientras que esté a más de 2000 RPM). El bajista Joe Reeves, el otro bajista Joel Stone, eh… el tercer bajista (y mago de los teclados) Jan Lee y el batería Darren Cullen se juntaron bajo el nombre Shitdisco en 2003. Desde un bloque de viviendas abandonado en el West End de Glasgow, le dieron la espalda a la escena tradicional de directos (una sabia decisión puesto que Sauciehall Street es, en palabras de la banda, “como Roma en lo más alto de su decadencia”) y en su lugar se dedicaron a organizar masivas fiestas gratuitas para todo el mundo.

Cuando tocan conciertos ‘normales’, rara es la vez que no hay un after-party. Sus jams caseras con Klaxons y The Rapture y los partidos de polo en el autobús de gira (no preguntes, a Darren, el batería, se rompió el brazo en una de estas) han forjado la leyenda. Pero hay un lado más profundo de este grupo presente a lo largo de su disco de debut Kingdom Of Fear que podría ser fácilmente pasado por algo entre tanta locura y atención de los medios.

El primer single y esquizoide manifiesto disco-punk “Disco Blood”, por ejemplo, tiene un alegre coro que reza “got that disco feeling on my mind, got it in my blood” (“tengo esa sensación disco en mi mente, la tengo en mi sangre”). Es una referencia a lo que sentían los enfermos de sida cuando la enfermedad apareció por primera vez. Si pones atención te darás cuenta que las incesantes fiestas del grupo son un reflejo de su actitud política. Del siguiente tema “Reactor Party”, Joe explica: “Viene del concepto ruso de organizar fiestas en reactores nucleares. Es una vaga aspiración política, hacer una fiesta en un lugar financiado por el gobierno”.

Esta actitud desafiante es una fuerza centrífuga para todo lo que hacen Shitdisco. “Tocar música fiestera para nosotros es una continuación de nuestras ideas políticas”, dice Joe. “Somos incapaces de cambiar nada con nuestros votos, así que ir de fiesta es nuestro manifiesto político. No vas a trabajar o a hacer lo que sea que tengas que hacer. En vez de eso, te vas de fiesta durante días y días”. La elección para Shitdisco está clara: o bien un inútil paseo hasta el colegio electoral más cercano para apoyar al próximo gobierno corrupto e incompetente o pasarte fines de semana enteros desfasando; la elección es tuya.

El resto de su arrollador debut es un compendio de diatribas disco-gabba-punk salpicadas por cultas referencias literarias. “3D Sex Show”, llena de coros en falsete combinados con enfermas líneas de bajo -un sonido que imita el característico choque entre melodías pop y lirismo oscuro- echa una mirada aterrorizada a la industria europea del sexo.

La literatura casi sexual de Michel Houllebecq es una gran influencia para Joel. Mientras “Fear Of The Future” juega con el odio de Philip K Dick a una sociedad cada vez más tecnocrática y sus extrañas reglas. Sin embargo, su mayor influencia literaria es la del gran gonzo Hunter S Thompson, otro personaje al borde de la locura con el que comparten su “desconfianza en esta extraña sociedad de plástico”. De hecho, Kingdom Of Fear es el título de la última autobiografía de Thompson.

Y todo esto antes de llegar al intento de bombardeo terrorista del Ministerio del Sonido en “72 Virgins”. Esta dicotomía alegría/terror está presente en el sonido de la banda con la constante lucha entre la agresión de su obtuso post-punk y la euforia pop. Como dice Joe, “hay muchas cosas que tiran de nuestro sonido en direcciones diferentes. Nos encanta la precisión estudiada de TV On The Radio. Tenemos un enfoque pop pero con un toque de punk garrulo. Shitdisco es la mejor forma de describir nuestro sonido, aunque este disco muestra que ahora hay menos mierda, es más como pop disco”.

¿Cuál será el siguiente paso de Shitdisco? Intenta adivinarlo. No, inténtalo de nuevo. No, vamos a tener que decírtelo. Joe dice que van a montar un grupo de sólo chicas, como los poperos ochentenos The Flirts, para “desarrollar la idea de pop oscuro que tenemos”. Shitdisco: turboravers extremos, genios retorcidos del disco-punk, y, pronto, svengalis del pop como no has visto otros en tu vida.

 

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