She & Him: Volume 3

She & Him: Volume 3 (Merge)

 

 

Cuando en 2003 Zooey Deschanel mostró sus habilidades cantando en la película Elf, pocos apostaron a que la actriz tendría futuro como cantante. Pues bien, 10 años después, no solo ha demostrado su valía como tal, sino que tiene ya editados tres discos junto a M. Ward en su proyecto She & Him, cuatro si tenemos en cuenta su álbum navideño del 2011.

 

Sus tres discos mantienen el guion, sin excesivas sorpresas, sin salirse de una fórmula cimentada a base de country, retro pop a lo Brill Building, con ecos del Phil Spector y el pop británico de los 60, algo de doo-woop y guitarras hawaianas, escorándose quizá algo más hacia el soul últimamente.

 

La voz de Deschanel sigue la tradición de las cantantes que no impresionan desde el punto de vista técnico, pero que son más que carismáticas (Dusty Springfield, Petula Clark, Lulu), con un cierto parecido a Jenny Lewis de Rilo Kiley. Tal vez la sorpresa más evidente de estos cinco años haya sido comprobar cómo ha crecido como compositora.

 

Aunque no haya grandes novedades en este tercer volumen, algo sí ha cambiado en la vida de la actriz. Por una parte, ahora tiene una serie de éxito, New Girl, y se ha separado de Ben Gibbard, de Death Cab for Cutie. Alguna pista deja caer en las letras. Así, en “Shadow of Love” dice que el amor se acaba porque “no pudimos ver más allá de la curva”, y en “Turn to White” parece señalar que con la ruptura deja de ser vulnerable: “Soy más fuerte que el retrato que me sacaste antes de dejarme”. Seguro que cualquiera que haya pasado por algo semejante puede identificarse con esta afirmación de entereza frente a las adversidades y su capacidad de recuperación, pero se le agradece no haber hecho de ello el motivo central del disco y haberse centrado en temas más positivos.

 

Si buscásemos alguna diferencia clara con los dos volúmenes anteriores, esta podría estar en la producción. A ratos suena más poderoso, con cuerdas, vientos, coros, muchas palmadas y varios invitados. Incluso podríamos hablar de sobreproducción en la primera parte del disco, temas que contrastan con los momentos más plácidos, en los que, una vez más, queda claro que en sus canciones menos es más. Ahí la voz de Deschanel luce más y no tiene que luchar por imponerse por encima de la instrumentación, mientras que la guitarra de Matt Ward encuentra sitio para respirar y convertirse en protagonista.

 

Volume 3 cuenta con once canciones compuestas por Deschanel y tres versiones. El álbum se abre con “I’ve Got Your Number, Son”, a base de harmonías vocales celestiales y un cierto muro de sonido que trae a la cabeza a The Crystals o The Ronettes. “Never Wanted Your Love”, también veraniega y optimista, evoca a una Nancy Sinatra acompañada de una sección de cuerdas.

 

A continuación llega el único dueto del disco, “Baby”, versión fiel de la gema de northern soul de Ellie Greenwich, lo que lleva a preguntarse por qué no cantan más temas en común. En “I’ve Could’ve Been Your Girl”, una perfecta agridulce canción pop, se acercan a la nueva ola, siendo más Blondie que la propia versión de Blondie que aparece después.

 

Si estas cuatro primeras canciones el tono es jovial, la racha se rompe con “Turn to White”, comandada por un ukelele, apreciándose más el trabajo que hay detrás. “Somebody Sweet to Talk to” recupera las harmonías vocales femeninas en un estribillo que se queda grabado. Para “Something’s Haunting You” se sirven de unos coros inusuales y un solo de xilófono que intentan crear la atmósfera de la presencia fantasmal mencionada en la letra.

 

“Together” recuerda a “Mr. Big Stuff” de Jean Knight, con su ritmo disco, su guitarra ligeramente funky y su saxo contundente. Es el tema que más se aparta de todo lo que han hecho hasta ahora y el más agradecido. Llega después “Hold Me, Thrill Me, Kiss Me”, otra respetuosa versión de 1952, en esta ocasión de Karen Chandler, antes de pasar a “Snow Queen”, con una sección de viento a lo Motown e inesperados cambios de ritmo.

 

Innecesaria resulta la versión casi playera de “Sunday Girl” de Blondie, algo extraño dado lo acertados que son eligiendo y haciendo versiones. En esta parte final son las baladas como “Shadow of Love” las que predominan. “London”, solo con piano y voz, es uno de los mejores momentos, revelando la mejora de  Deschanel como compositora. Para el final, la repetición instrumental de “I’ve Could’ve Been Your Girl”, con un hermoso arreglo de cuerda acompañado una simple y adictiva melodía sin palabras.

 

She & Him han conseguido en este último lustro encandilar a un público cada vez mayor en número y más receptivo a su propuesta aparentemente sin pretensiones, salvo, claro está, quienes entienden que en sus canciones hay demasiado azúcar como para poder contener el cinismo. Si algo confirma Volume 3 es que She & Him se han hecho un hueco actualizando las melodías de los grupos vocales de finales de los 50 en una escena pop cada día más banalizada y homogeneizada. Valorémoslo, porque no es cualquier cosa.

 

 

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