SCOTT WALKER 2008

Se edita en DVD el documental 30th Century Man sobre Scott Walker

 

 

 
Hay raras ocasiones en las que uno puede entrar a atisbar mínimamente cómo es y cómo crea un genio. En el DVD que se edita ahora Scott Walker: 30th Century Man (Scott Walker: hombre del siglo 30) tenemos una de esas escasas oportunidades en las que se intenta desvelar cómo el enigmático cantautor pasó de los Walker Brothers a la gran sinfonía del crooner-genio, como se convirtió en un nuevo Sinatra del pop, considerado por casi todos un maestro. De los Walker Brothers a Rey de Los Crooners Torturados, del pop al cantautor operístico. Y siempre a su manera.

El gran misterio se desentraña aquí un poco, al tiempo que se recuerda su trayectoria. Alguna gente tiene ese don y otra no. ¿Cómo se llega a tener esa reputación? En su caso, la carrera musical de Scott Walker comenzó como bajista en el Sunset Strip de Los Ángeles, justo antes de pasar a ser vocalista del trío The Walker Brothers, un grupo de armonistas pop con nombre de hermanos (sin serlo). Con su pop orquestado que rayaba el kitsch y su aspecto de dandy excéntrico, llegó a hacerles sombra en las listas de éxitos a los mismísimos Beatles, convirtiéndose en parte indispensable del Londres chispeante de los sesenta.

 

Según las crónicas de entonces, Scott Walker tenía la belleza y la voz para ser una de las estrellas más exitosas de la historia. Pero, en lugar de ir a Las Vegas para ganar fama y fortuna, Scott se desvió del camino seguramente exitoso que le tenía preparado el porvenir en el momento en el que descubrió a Jacques Brel, las novelas existencialistas de Jean Paul Sartre, las películas de Ingmar Bergman y las canciones de Frank Sinatra. Todo aquello supuso una radical epifanía en su música.

A partir de ese momento, comienza a grabar en solitario dejando claro que él ya no seguía las modas y que estaba a años luz de sus coetáneos. Su ausencia de los escenarios desde 1978, el tiempo que ha mediado entre sus últimos discos y, sobre todo, sus canciones, le han convertido en una leyenda, acrecentada aún más por su fama de hombre misterioso e inaccesible.

Al tiempo que se grababa su último disco, The Drift, editado en 2006, el director Stephen Kijak, con la producción de David Bowie, tuvo la idea de realizar un documental en el que se recogiera el proceso de grabación, que repasara a la vez su historia y, lo que es más importante, que contase con la versión de los hechos del propio Walker a través de sus palabras.

 

En 30th Century Man, además de sus explicaciones, también están sus fans, entre los que se encuentran sobre todo músicos: el propio David Bowie, Brian Eno, Radiohead, Jarvis Cocker, Marc Almond, Damon Albarn, Allison Goldfrapp, Ute Lemper o Lulu, que hablan de la importancia de la relevancia y de su música. Mientras, las cámaras entran -un privilegio nunca antes visto- al estudio para captar la grabación del disco y, al final, continúa la sensación de que Scott Walker continúa inmutable: inigualable, raro, pionero, un maestro.

           

Cuatro años se invirtieron en la producción de esta película sobre la historia de un hombre que le dio la espalda a la fama para seguir un camino artístico singular. Tras su estreno mundial en el London Film Festival, el documental se proyectó dentro de festivales tan prestigiosos como Berlín, Hot Docs, Tribeca, In-Edit (Barcelona), Gijón o Cineuropa (Santiago de Compostela). El DVD que ahora se edita incluye, además del film, acceso directo a las distintas escenas, entrevistas e imágenes inéditas, el videoclip de “Jesse”, filmografías y los trailers de la película.

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