SARGENTO GARCÍA

 

Sargento García, fiesta comprometida

sargento garcia

 

Bruno García pasó del punk a la salsamuffin, que es como él llama a la mezcla de salsa y reggae en la que basa su reciente disco Un poco quema’o, editado desde París para el mundo y cantado en castellano.

 

¿Cómo fueron tus principios con bandas de punk en París y el contacto con la música jamaicana y latina?

– Empecé tocando en bandas de las afueras de París a los 15 años. Para mí, en esa época, el punk era la música más comprometida, y me gustaba también todo el ambiente de libertad y de locura que desarrollaban los punks. La música jamaicana la conocí por mi padre, que tenía discos de Bob Marley y, aún siendo punk, yo ya escuchaba mucho reggae y también mucho hip-hop. Fue en los 80 cuando pegó muy fuerte el reggae y, sobre todo para muchos jóvenes de los barrios, el reggae representaba el movimiento ‘peace & love’ revolucionario del Tercer Mundo.

 

¿Tu evolución personal es similar a la de The Clash y Mano Negra?

– Puede ser, pero no lo he hecho a propósito. Quizás tengamos un poco la misma visión de lo que es la música: algo universal, siempre en movimiento, en mestizaje perpetuo, y también hemos ido a la misma escuela musical: la calle.

 

¿Cómo era el disco Viva el Sargento que no conocemos en España?

– Ése fue el primer disco. Lo hice en mi casa con máquinas y samplers. Creo que tiene una onda mas raggamuffin, por el uso de las máquinas. Se puede oír un tema, “Oye mi bomba”, en el recopilatorio Radikal mestizo.

 

¿Se recuperaron canciones de aquel disco para el segundo, Un poco quema’o?

– Sí, recuperé 7 temas del primer disco, que era más como una maqueta para presentar este proyecto de música mestiza: la salsamuffin. Por eso la gente suele preguntarme la razón por la que es tan largo el disco. Este nuevo disco es una fotografía de lo que es el Sargento García con los Locos del Barrio -el nombre del colectivo de músicos que esta conmigo- hoy en día, después de año y medio de existencia y de conciertos.

 

¿Por qué estas fusiones si se hacen en los países de los que son originarias las músicas que se toman como referencia no tienen la misma repercusión?

– Quizás porque el peso de la tradición es muy importante en Cuba o Jamaica: el reggae y la música cubana son músicas muy codificadas. De todas formas, no creo que se haya hecho esa clase de mezcla antes. Creo que esto ha salido a la calle porque viene de la calle, y creo que un proyecto como el nuestro solo podía surgir de una ciudad grande y cosmopolita. Aquí yo he podido estar con unas comunidades de procedencias muy diferentes en una sola ciudad. También es porque tengo una familia muy cosmopolita: padres españoles, tíos africanos, algerinos, franceses… Por lo tanto, desde que soy niño he visto el mundo desde este punto de vista internacionalista y creo que si los hombres viajan, las músicas viajan con ellos y, al final, se mezclan con la cultura del sitio donde llegan, pero es muy difícil hacerlo en el sitio de donde proceden por el peso de la tradición.

 

¿Es este tipo de música el mejor antídoto contra la intolerancia?

– Ahí está. Digo que sí, porque para aceptar la música de otro hay que conocerlo un poco, y cuando se conoce a la gente desaparecen las paranoias y el racismo. Alguien que escucha mi música no puede ser racista porque mi música es negra, blanca y de todos los colores.

 

¿La mejor manera de ofrecer textos comprometidos es presentándolos con envoltorio de fiesta?

– Ésta es mi manera de pensar. Mejor dicho, a mí me sale así. La fiesta y el baile es la mejor manera de romper barreras y unir a la gente. Pero tampoco somos tontos que ni saben lo que ocurre en el mundo: ‘mi cuerpo se va de fiesta pero mi cerebro sigue pensando’.

 

¿Has estado alguna vez en Latinoamérica?

– No, todavía no. Esperaba una buena oportunidad y puede ser que el Sargento nos de la ocasión de hacer una gira ahí. Hasta ahora sólo he bajado a los locales de mi barrio y ahí estaban los latinoamericanos de París.

 

¿La colaboración con músicos de otras culturas estaba clara desde el principio o fue surgiendo espontáneamente?

– Yo, al principio, cantaba en colectivos de reggae, y tuve la idea de mezclarlo con la música afrocubana. Entonces me tiré de cabeza dentro de esta música para aprender y no cometer errores. Fui a ver un montón de grupos de salsa en París y miraba como se lo montaban los músicos. Después busqué músicos que conocían bien ambas músicas, el reggae y la salsa, pero al principio no tenía una idea muy clara de adónde iba.

 

¿Sargento García es más una idea abierta que un grupo cerrado?

– Al principio fui yo quien tuvo la idea de esta mezcla, pero ahora trabajamos más como un colectivo de músicos haciendo experiencias

 

¿No os tiran tanto las bases electrónicas como a P18?

– En mi opinión, ése fue el trabajo mío en el primer disco. Ahora intentamos que los músicos humanos toquen con sonidos acústicos y eléctricos, pero también electrónicos, aunque tocados en vivo.

 

– ¿Se reciben mejor vuestras canciones en Francia o España que en los países latinos?

– De momento. el disco no ha salido en América Latina pero, por lo que veo aquí, tenemos más o menos el mismo público en España y Francia, con una ventaja para los españoles porque entendéis lo que canto.

 

¿Qué encuentras en este tipo de músicas que no hallas en la música del resto del mundo?

– Ritmo, y sabor a sol.

 

¿Son las músicas latinas y jamaicanas las que más te siguen interesando?

– Muchas músicas me gustan, todas las músicas callejeras me gustan: el son, la rumba, el reggae, el flamenco, el rai, pero tampoco las vamos a mezclar todas, porque sino la salsa puede salir un poquito quemada

 

¿Hay algún grupo europeo que te haya llamado la atención en los últimos años?

– Claro, muchos, y más ahora que me parece que llega una nueva generación de grupos de música mestiza: Gnawa Diffusion, Orchesta Nacional de Barbes, Raggasonic, Zenzile, P18, Mano Negra, Manu Chao, Color Humano, Hechos contra el decoro, Dusminguet, Negu Gorriak, Asian Dub Foundation, Ketama y muchos más.

 

¿Quiénes son los miembros más estables y quiénes han sido los colaboradores más habituales?

– Los miembros fijos son todos los que tocan en el disco y los que han llegado últimamente son los metales (desde la grabación) y un nuevo corista cubano, el señor Duny. Ahora somos 12 en el escenario.

 

¿Te interesa el hip-hop?

– A mí me gusta mucho. Hice la producción artística de dos discos de un grupo de hip-hop llamado Timide et sans complexes y nos sigue interesando todavía; también nos escapamos un poco por esas zonas de vez en cuando.

 

¿Es Amparanoia lo más similar a lo vuestro que se hace actualmente?

– No creo. Lo nuestro es más reggae y más salsa, y las cantantes son mas sexy. Aunque pero todavía no he escuchado el ultimo disco,  así que…

 

Por último, ¿estarías haciendo este tipo de música de no vivir en París?

– No. Creo que sería distinta, pero sería seguramente otra ‘mezcla imposible’.

Xavier Valiño

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