Samantha Martin & Delta Sugar

Samantha Martin & Delta Sugar, raíces al sol

Hasta ahora no había pisado los escenarios españoles pero este mes de enero Samantha Martin estará por primera vez con su banda Delta Sugar por aquí: el día 16 en Barcelona (Rocksound), 17 en Bilbao (Antzokia), 18 en Zaragoza (Rock & Blues), 19 en Valles (Bocanegra), 20 en Aldeamayor de San Martin (El Zagal), 21 en Ourense (Café Cultural Auriense), 23 en Cangas (Salason), 24 en A Coruña (Mardi Gras), 25 en Avilés (Centro Niemeyer), 26 en León (Espacio Vias), 27 en Ponferrada (King Kong, en acústico), 28 en Sevilla (Sala X), 29 en Cádiz (El Pelicano), 30 en Estepona (Louie Louie) y 31 en Madrid (La Boîte), cerrando en febrero en las Canarias, concretamente el 1 en La Laguna (Teatro Leal) y el 2 en Telde (Teatro Juan Ramón Jiménez).

A partir de las raíces de la música norteamericana, Samantha lleva grabando desde 2004 con su nombre o con el acompañamiento de The Haggard o Delta Sugar. Son ya cuatro discos que culmina con este Run to Me que viene a presentar, álbumes cargados de soul y blues que gravitan alrededor de una vocalista portentosa. Tras un primer EP titulado Fade (2004), llegaron el más country Back Home acreditado a su nombre (2008), luego el homónimo y más blues Samantha Martin & the Haggard (2012) y el góspel Send the Nightingale (2015), ya con Delta Sugar.

Nacida en Edmonton, Martin descubrió el poder de su voz en el colegio, dos años después de que su padre le regalase su primera guitarra. En su segunda década de vida encabezó varias bandas de versiones que se curtían con el repertorio de Janis Joplin, Led Zeppelin o Rolling Stones. A partir de ellos fue descubriendo a Staple Singers, Otis Redding o Skip James, al tiempo que componía sus primeras canciones que trajeron las comparaciones con artistas contemporáneos como Lucinda Williams o Wilco.

Tengo entendido que fue en el colegio cuando tus profesores descubrieron el poder de tu voz, aunque ya antes tocabas la guitarra en casa.

  • Tenía aproximadamente siete años cuando representamos Sonrisas y lágrimas en el colegido. Yo hice una audición con la canción “My Favorite Things” y mi profesora quedó tan impresionada que llamó a todos los profesores y alumnos del resto de las aulas para que vinieran a escucharme. Ese fue el momento preciso en que me di cuenta de que la gente me prestaría atención por algo más que por un mal comportamiento. Cuando era niña, siempre había mucha música a mi alrededor: mi padre tocaba la guitarra y yo intentaba cantar una armonía o formar un verso. Tengo fotos mías en pañales cantando con mi padre.

Tus discos no han sido publicados en España hasta ahora. Escuchados ahora parece que siempre has sido fiel a las raíces de la música estadounidense, tocando blues, soul o góspel desde tu primer EP en 2008. ¿Cuál ha sido la evolución desde tu punto de vista?

  • He sido bastante fiel a la música de raíces durante toda mi carrera. Comencé inclinándome hacia el country y americana de la vieja escuela pero, al ir creciendo y escuchando otras cosas, fui evolucionando a medida que mis gustos personales giraban hacia una profunda apreciación del góspel/blues/soul.

Después de tu primer álbum como Samantha Martin, Back Home, cambiaste el nombre de tu banda a Samantha Martin & The Haggard y lanzaste un álbum homónimo en 2012. ¿Sentías necesidad de contar con una banda de respaldo?

  • Cuando edité Back Home no tenía una banda y era nueva en Toronto, pero necesitaba una tarjeta de presentación para que la gente supiera quién era yo. Estaba usando músicos contratados para cada concierto, y realmente solo quería tener ‘una banda’ que conociera el material y no tuviéramos que empezar de cero cada vez que tenía un concierto. Conocí a Mikey, Pete y Greg cuando tocaban en otro grupo (Kensington Hillbillys) y les pedí que fueran mis músicos a tiempo completo. Llamaron a la banda The Haggard y lanzamos el disco homónimo.

Seguiste adelante y, nuevamente, cambiaste el nombre de tu banda a Delta Sugar para tu siguiente disco.

  • Hubo un año de transición entre The Haggard y Delta Sugar. Se debió a algunos factores, como que la banda no se llevaba bien con el sello y el mánager en ese momento, así como otras cosas entre los componentes del grupo. También estaba cambiando personalmente el engranaje desde un estilo más country/americana a algo más vocacional y góspel/blues. Había pasado tanto tiempo construyendo mi nombre que quería mantenerlo como parte del nombre de la banda, pero tenía que demostrar que se trataba de un proyecto nuevo.

Tu anterior disco, Send the Nightingale, tenía un enfoque diferente, contigo, tus dos covocalistas y un guitarrista. En aquel momento nadie hacía algo así.

  • Send the Nightingale fue un momento difícil para mí personalmente. Estaba lidiando con la pérdida de mi madre, la reconfiguración de la banda y en medio de la separación de mi anterior mánager y discográfica. La música que componía entonces se adentraba en los sonidos de la música góspel, y resultó ser algo que nadie más estaba haciendo en ese momento. Resultó ser algo desnudo y totalmente en bruto, como yo era y me sentía en ese momento. Creo que la gente se sintió atraída por ello porque era real.

Llegaste al número 1 en la lista de Roots Music Report Blues, y eso es un gran logro porque es difícil vender discos hoy en día. Ahora te embarcas en una gira de 10 países en las próximas semanas. ¿Sientes un reconocimiento distinto, una atención diferente hacia tu música últimamente?

  • ¡Creo que ya son 11 países! ¡Guau! Estoy muy emocionada con el crecimiento de la banda. No es una dirección nueva sino una extensión natural de lo que ya estábamos haciendo, pero con mucha más gente. Siento que muchas personas están asombradas por el tamaño que ha adquirido la banda y la energía que emitimos. Mi enfoque es el de ‘constrúyelo y ellos vendrán’. Está funcionando hasta ahora.

¿Cómo has encarado la composición de tu nuevo álbum, Run to Me? ¿Cuáles eran los artistas o discos que más escuchabas mientras escribías las canciones y grababas el álbum?

  • Escribí alrededor de 25 canciones, algunas compuestas con otras personas. Empecé a componer alrededor de un año antes de entrar al estudio. Mi proceso suele ser el mismo: mucho vino, cigarrillos y una relación fallida. Durante esos meses escuché mucho a Ike y Tina Turner, Sharon Jones, Candi Staton, Charles Bradley, Leon Bridges, Nathanial Rateliff y The Night Sweats o St. Paul y The Broken Bones.

Anteriormente has hecho canciones dedicadas a Janis Joplin (“Pearl”) y has grabado algunas versiones (Tom Paxton, Rench, Burt Bacharach y Hal David, The Staple Singers…) Antes, la mayoría de las canciones eran tuyas, pero en tu nuevo álbum has escrito con Curtis Chaffey, Suzie Vinnick e incluso una con la banda.

  • Cuando empecé, grabábamos versiones, ya fuese porque aún estaba desarrollándome como compositora o porque realmente me encantaba la canción que interpretaba. Últimamente he abrazado más la opción escribir con otros. Tocando la guitarra soy bastante básica, así que es maravilloso escribir con personas que son guitarristas solistas. Curtis realmente entiende la música soul, la vive y la respira, y Suzie sabe cómo crear canciones. “All Night Long” es la canción que escribí con la banda. La forma en que la compuse no funcionaba bien en el estudio. Le pedí a la banda que improvisaran sobre un ritmo que les pareciera bien, volví a escribir la letra en la cabina y luego la grabamos. Fue más fácil de lo que pensé y me daba cuenta de que no hubiese funcionado si no hubiera tenido ese grupo de músicos.

En tus letras hablas del deseo, la traición, la satisfacción emocional y sexual… ¿Cuál es tu opinión personal sobre estos temas eternos? ¿Algo más que pueda atraer tu interés?

  • Todas las canciones en el disco, con la excepción de “Good Trouble”, hablan de romper o conectar. No lo hice conscientemente, pero los temas en mis trabajos tienden a ser bastante autobiográficos. No me encontraba satisfecha con una relación en la que estaba, y Curtis tuvo una experiencia incómoda con una antigua novia antes de componer… Solo escribimos sobre cómo nos sentíamos en ese momento. “Good Trouble”, sin embargo, tiene un significado mucho más profundo y se escribió a raíz de haber presenciado mucha violencia, tanto a nivel mundial como personal. Me han dicho muchas veces que no me ponga política, pero tengo una opinión muy firme sobre cómo estamos tratando a nuestros semejantes. Tengo la capacidad y la responsabilidad de compartir desde el escenario un mensaje de esperanza y bondad para con los seres humanos; guardar silencio no es una opción porque no soy una hipócrita.

Parece que las covocalistas de la banda (Sherie Marshall y Mwansa Mwansa) tienen un papel crucial a la hora de apoyarte y armonizar las letras contigo.

  • LAS AMO. Literalmente escribo las canciones de una cierta manera para asegurarme de que participen. No quiero cantar sin ellas nunca. Su contribución a la banda es lo que nos diferencia de todas las otras bandas que hacen algo similar.

Esta esta es la versión más grande de un grupo que has tenido hasta ahora, una banda espectacular de once miembros, con una sección de ritmo, piano, órgano, una sección de viento… ¿Era necesario para traducir la idea que tenías en mente o querías probar algo diferente esta vez?

  • Siento que las canciones se sostienen solas sin todas las campanas y silbidos, pero se trataba más de ser fiel a lo que merecían las canciones. Quería que este disco sonase enorme, y desde luego que así es.

En unas pocas semanas estarás en España por primera vez. ¿Vienes con tu banda? ¿Qué es lo que más anhelas?

  • ¡Sí! Vamos a estar de gira por toda España por primera vez en enero. Venimos como una banda de siete músicos (yo, Mwansa y Sherie, batería, bajo, guitarra y teclado/saxo). Tengo muchas ganas de poder ver muchas zonas a las que nunca antes he viajado. Solo espero que con esa agenda tan intensa tenga tiempo para visitar más que el local y el hotel en cada ciudad. En los conciertos tocaremos sobre todo temas de los últimos tres álbumes, algunos reorganizados o reimaginados para que se ajusten al ambiente más blues-soul del nuevo material, pero habrá también algunas versiones curiosas si el tiempo lo permite. Hay muchas grandes bandas de versiones por ahí, y no voy a cruzar un enorme océano masivo para tocar las canciones de otros, ja, ja.

¿Ha cambiado tu impulso creativo después de todos estos años tocando con diferentes músicos y en diferentes proyectos?

  • Creo que es importante tocar con la mayor cantidad de músicos que puedas: sus estilos, habilidades e influencias les permiten escuchar las cosas de manera diferente, y eso realmente puede darle un impulso a mí proceso creativo. Por supuesto, hay excepciones, pero creo que es saludable que haya algún cambio en una banda, ya que mantiene las cosas frescas para todos, incluso para los seguidores. No estoy interesada en ‘permanecer juntos por los niños’: si se ha superado una relación o no se está ya a contento, va a ser mejor a largo plazo si simplemente sigues adelante y deseas que a la otra persona le vaya bien.

La evolución y el crecimiento es una cosa muy importante para un músico. ¿Cómo has evolucionado en los últimos años? ¿Cuánto has mejorado y qué has descubierto?

  • Mi evolución ha sido sobre todo personal, lo que afecta mi música. Por fin he aprendido a dejar de lado las cosas que no funcionan y centrar mis esfuerzos en las cosas que sí lo hacen. Consigo hacer más con esa mentalidad. He descubierto lo que quiero personal y profesionalmente, y no hay mucho que pueda interponerse en mi camino.

¿Cuál es tu enfoque a la hora de cantar, cuál es tu principal objetivo? ¿Es diferente hoy en día de lo que solía ser cuando empezaste?

  • Mi punto de atención principal al cantar siempre ha sido transmitir la emoción y darlo todo en el escenario. Últimamente trato de aprender a hacerlo con más precisión.

¿Eres consciente del efecto que tu voz puede causar en las personas?

  • Creo que sí… Solo canto como lo siento y espero que otras personas puedan relacionarse con esa emoción. La gente ama mi voz o la odia porque es demasiado agresiva. Una vez alguien me dijo que mi voz no era como la de una mujer.

¿Qué cantantes son tus favoritas? ¿Tienen que destacar para atraer tu atención?

  • Mis cantantes favoritos son Etta James, Aretha Franklin, Mavis Staples, Tina Turner, Otis Redding y Al Green. Todos fueron increíbles y, sí, destacan como algunas de las mejores voces de todos los tiempos. No me interesan las ‘voces entrecortadas’. Quiero escuchar a los cantantes.

El boca-oreja es una herramienta poderosa y te ha ayudado a progresar. ¿Qué artistas te entusiasman o escuchas en este momento que te gustaría compartir con nosotros?

  • Me gusta mucho la música que hacen las mujeres canadienses actualmente. SATE, Nicky Lawrence, Lydia Persaud/The O’Pears, Tanika Charles y Begonia son solo algunas de mis favoritas. Me ponen la piel de gallina y me hacen sentir como si estuviera presenciando un movimiento de mujeres increíbles y fuertes que están saliendo a flote a través del ruido.

Empezaste hace mucho tiempo y no sé si te falta algo por lograr.

  • He estado en el buen camino últimamente, especialmente con esta primera gira europea que ahora llega. Mis objetivos están todos al alcance, así que solo necesito seguir empujando.

Finalmente, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de todos estos años en el negocio de la música?

  • El consejo que me dio Bill Martin, mi padre: “Chica, nada que valga la pena tener es fácil de conseguir. Este es tu gran sueño y yo estoy sin blanca. Es hora de apresurarse”.

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