RYUICHI SAKAMOTO

Ryuichi Sakamoto, el japonés errante

 

 

Afirmando influencias desde Beethoven a los Beatles, los intereses musicales de Ryuichi Sakamoto son inusualmente diversos: pop, clásico, techno, jazz, bossa nova, contemporáneo, acústico, eléctrico, músicas del mundo… Como uno de los compositores más premiados de la escena actual, su trayectoria se ha caracterizado por romper las barreras entre música y tecnología.

 

Miembro fundador del mítico grupo Yellow Magic Orchestra, ha trabajado junto a personalidades como David Bowie, Iggy Pop, David Sylvian, Caetano Veloso, William Burroughs, Pedro Almodóvar, el Dalai Lama, Salman Rushdie o Yossou N’dour, entre otros muchos. Además, ha firmado bandas sonoras inolvidables para películas como Feliz Navidad, Mr. Lawrence, El cielo protector, Femme Fatale, Tacones lejanos y El último emperador, por la que recibió un Oscar y un Grammy.

 

En 2009 Sakamoto vuelve a la carga con sus primeras composiciones en solitario en cinco años, en dos discos que responden al título de Playing The Piano / Out Of Noise, así como su primera gira en solitario desde el año 2000. Con composiciones que funcionan como evocadores mini-poemas sonoros, el compositor japonés vuelve a demostrar que, en su música, la única constante es el cambio.

 

Él mismo asegura que “esta visión global de la diversidad cultural es parte de mi naturaleza. Quiero derribar las fronteras entre estilos, categorías y culturas. En vez de construir muros o fronteras, me gusta combinar cosas diferentes. Es lo que me estimula y motiva para seguir desarrollándome como artista. Tengo una especie de mapa en mi cabeza donde encuentro similitudes entre las diferentes culturas. Por ejemplo, la música pop japonesa me recuerda a la música árabe -la entonación vocal y el vibrato- y en mi mente Bali está próximo a Nueva York. Tal vez todo el mundo tenga estos mapas en la cabeza; al menos es la forma en la que yo he trabajado”.

 

 

 

En la gira con la que presenta este nuevo proyecto, Sakamoto viaja de acuerdo con un catálogo de prácticas sonoras sostenibles y ecológicas, sin dejar rastro de emisiones de carbono a su paso. Anteriormente, mientras grababa Out Of Noise, Sakamoto visitó Groenlandia con el Proyecto Farewell Cape, como parte del la respuesta cultural del grupo al cambio climático. Grabó bajo la superficie del Océano Ártico y también encima del hielo polar. En este proceso, Sakamoto consiguió más de lo que iba buscando.

“La gente local, los esquimales, nos enseñaron su folklore”, recuerda Sakamoto del tiempo que pasó con ellos para la grabación de disco en el que colaboran los británicos Fretwork, el austriaco Christian Fennesz y el islandés Skuli Sverrisson. “Según la leyenda, la diosa más importante vive debajo del océano. Cuando grabé el sonido del viento sobre el glaciar, era como si escuchase la voz de la diosa”.

 

Esos sonidos definen el paisaje auditivo de Out Of Noise, un paisaje que también funciona como resumen de los intereses sónicos de Sakamoto: desde los instrumentos de la Europa medieval a la electrónica de alta fidelidad, haciendo escala en los sonidos de los glaciares sitiados del Círculo Polar Ártico. Al finalizar, no fue fácil dejarlo atrás. “Sentí una gran nostalgia, como si hubiese dejado mi alma en ese glaciar”.

 

En estos dos discos sigue latente su curiosa evolución, desde una música materialista y robotizada, como fue la de la Yellow Magic Orchestra, a las actuales preocupaciones humanistas. “No sigo una trayectoria lineal, sino que voy saltando aquí y allá, soy un individuo frenético. Probablemente soy hoy una persona muy diferente de lo que era en los años 80, aunque continúo trabajando con máquinas, con secuenciadores, con samplers y computadoras”.

 

Sakamoto, como era de esperar, sigue de cerca la evolución tecnológica en la música. “Sí, pero varía en gran medida cómo se utiliza esta tecnología, ya que un ingeniero y un músico utilizarán el mismo equipo de manera muy diferente. Lo que es útil para uno puede no serlo para el otro. Hay desarrollos tecnológicos que no comenzarán a ser plenamente explotados hasta dentro de unos años. Otros probablemente no tendrán ninguna utilidad. Se trata, en el fondo, de una forma de ampliar nuestra libertad y creatividad, cómo poder trabajar a partir de canciones antiguas o tradicionales. Los músicos siempre tenemos hambre de explorar”.


¿Se puede entonces hablar de un Ryuichi Sakamoto ‘tradicional’ y otro escorado hacia el futuro? “No tengo intención de ampliar la distancia entre esos dos extremos, pero continuaré explorándolos. El mundo no es tan simple como eso, una simple división entre lo ‘viejo’ y lo ‘nuevo’. Se trata más de algo tridimensional. Ésa es la tridimensionalidad que trato de desarrollar, a través de la imaginación”.

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