RUTA DEL QUIJOTE EN BICICLETA 3

Ruta del Quijote en bicicleta

 

 

ETAPA 6: DE ARGAMASILLA DE ALBA A CAMPO DE CRIPTANA

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La Etapa: Argamasilla de Alba (671 m.)– Tomelloso (662 m.)– Pedro Muñoz (656 m.) – El Toboso (692 m.)– Campo de Criptana (707 m.)


Total: 83 kilómetros


Dificultad: Fácil

 

Madrugamos en Argamasilla de Alba para, con la frescura de la mañana, ir al Kilómetro Cero de La Ruta, un monolito en el que aparece la fecha en la que comenzó a realizarse los 2.500 kilómetros de Ruta Ecoturística, y desde allí partir hacia Tomelloso a unos siete kilómetros de Argamasilla por una cañada que utilizan los cultivadores para trasladarse a sus tierras de trabajo, donde coincidiréis con agricultores que recogen los melones a una velocidad sorprendente. Este camino va relativamente paralelo a la N-310 aunque tendréis que estar muy atentos porque existen numerosas bifurcaciones y cruces que os confundirán.

En teoría esta pista llega hasta Tomelloso. Sin embargo, nosotros caímos en la confusión y, cuando quedaban tres o cuatro kilómetros para llegar, una bifurcación nos llevó a la N–310, y por allí, circulando por un arcén relativamente ancho, llegamos a Tomelloso. Esta ciudad, situada en la gran llanura manchega, se le conoce como “Manantial de Vino” por la cantidad de bodegas que hay en la ciudad; de hecho, su economía está basada precisamente en el vino. Puede visitarse la bodega de la Cooperativa “Virgen de las Viñas”, una de las más grandes de Europa, situada en los alrededores del santuario de la patrona de la ciudad, la Virgen de las Viñas.

 

Desde Tomelloso, el siguiente destino será Pedro Muñoz, un pueblito situado a unos treinta y dos kilómetros al que llegareis por la CM- 3103, carretera que en su comienzo también lleva al Santuario de la Virgen de las Viñas que dista de la ciudad cinco kilómetros. Por el camino, atravesando la amplia llanura manchega, sin duda la mayor zona de viñedo del mundo, podréis contemplar algunas de las particulares construcciones circulares denominadas «bombas», que son chozas de pastor, de forma abovedada, construidas con lajas de piedra sin argamasa.

 

El recorrido será muy tranquilo en lo que al tráfico se refiere. Sin embargo, en nuestro caso el viento hizo aparición y el trayecto, aunque se veía bastante llano, se convirtió en cuesta arriba por la fuerza del mismo, aunque también tenía un lado bueno, y era que hacía perder la fuerza con la que el sol ya calentaba nuestros cuerpos a las once de la mañana. Llegamos a Pedro Muñoz tras dos horas y media de pedaleo constante contra el viento. Allí, tras visitar su plaza coqueta, y ante la imposibilidad de permanecer en ella más de un minuto por los efectos del sol, tomamos el merecido refrigerio en el bar Dulcinea que se encuentra allí mismo, frotándonos las manos, puesto que ya sólo quedaban quince kilómetros para llegar a El Toboso, donde haríamos nuestra parada más larga del día para comer y visitar el pueblo, antes de partir hacia Campo de Criptana.

 

Pedro Muñoz conserva interesantes casas solariegas de los siglos XVII y XVIII, y en las cercanías del mismo se asegura que fue hallado Don Quijote molido a palos tras el encuentro con los mercaderes, episodio que se narra en el capítulo V de la primera parte del libro de Don Quijote de la Mancha.

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Tras la reconstitución que nos produjo el refresco, seguimos camino de El Toboso por la CM- 3103, recorrido por el que pasaríamos de la provincia de Ciudad Real a la de Toledo. A pesar de que son quince kilómetros a acumular a los más de cuarenta que llevamos recorridos, son bastante fáciles de recorrer, y eso que El Toboso se encuentra a mayor altitud que Pedro Muñoz; sin embargo, esta vez el viento no lo teníamos de frente. Además no quiero olvidar la generosidad de la gente en general de La Mancha y, en particular, de un buen hombrecillo que en este tramo nos adelantó con su vehículo, dando bocinazos para luego parar un poco más adelante, con las luces de emergencia, saliendo del coche y haciéndonos unas señales con los brazos. Averiguamos, cuando llegamos a su altura, que nos estaba ofreciendo agua fresca, pidiéndonos que paráramos.

 

Así que eso hicimos, paramos, bebimos agua fresca de su bidón y nos dijo que llenáramos nuestros botellines de la bici también. Con el trago de agua fresca, los cuatro botellines rellenados con la misma, comentando la anécdota de este buen hombre y con las condiciones que anteriormente he descrito, antes de darnos cuenta ya estábamos entrando en el más importante hito de la ruta del Quijote, El Toboso.

 

No existe lugar que se nombre más veces en la novela, donde la imaginación cervantina hizo nacer a Dulcinea, dama de los pensamientos de Don Quijote. El Toboso es un precioso pueblo manchego, armonioso y bien conservado, lleno de evocaciones cervantinas. Destaca la Casa Museo de Dulcinea, junto con el Centro Cervantino, muy interesante, pues conserva unas cuatrocientas ediciones de “El Quijote” en treinta idiomas, además de la iglesia de estilo ojival del siglo XV. Se trata de un pueblo muy tranquilo que os permitirá disfrutar del merecido descanso después de haber recorrido unos sesenta y cinco kilómetros, y donde deberéis reponer las fuerzas comiendo para afrontar la última parte del día con quince kilómetros hasta Campo de Criptana.

 

En el Toboso, y en general en todos los lugares que visitareis por estos parajes tan preciosos, hay numerosas fondas que atraen con su estética quijotesca y tradicional e inmejorable cocina manchega, pero no olvidéis que la misma no es nada ligera y menos si para después de comer habéis reservado el tramo final de la etapa del día. Así que conviene más una cena con fundamento que una comida, puesto que sino notaréis las consecuencias al montaros de nuevo en la bicicleta.

 

Una vez habiendo reposado, no todo lo que se quisiera, y comido lo necesario para continuar, afrontaremos la recta final de la etapa sexta. El Toboso es un pueblo pequeño, así que no encontrareis problemas a la hora de localizar la salida hacia Campo de Criptana, y si los tuvierais, la gente del pueblo os indicará la dirección de la misma con mucho gusto. La carretera que deberéis coger es la TO-1101, que se convertirá en CR-1101 al pasar nuevamente a la provincia de Ciudad Real. Son quince kilómetros tranquilísimos en una carretera solitaria y buena por la que no pasan vehículos. Salvo en los últimos kilómetros que existen algunos toboganes que os harán subir de altitud, el resto del camino se hace con un pedaleo muy ligero.

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Esta carretera enlazará con la N- 430, por la que deberéis hacer los tres últimos kilómetros hasta Campo de Criptana. Sin embargo, existe otra opción factible y que coincide con recorrido de La Ruta, y es por la Ermita de la Virgen de Criptana. Para optar por este camino deberéis desviaros a la derecha antes de enlazar con la nacional, hacia este santuario que se ve fácilmente desde el camino, ya que esta en un altillo, saliendo después a la Sierra de los Molinos de Campo de Criptana y accediendo al pueblo desde la parte alta del mismo.

 

Campo de Criptana es una acogedora villa que conserva diez de los treinta y cuatro molinos que existieron en tiempos de Cervantes, los cuales fueron introducidos en España hacia 1.575, provenientes de Flandes. Es uno de los lugares más emblemáticos de todo el recorrido, y en la Sierra de los Molinos fácilmente podemos imaginar la aventura más famosa de la novela del Caballero de la triste Figura y la que más ha sido ilustrada. Es un lugar precioso que, junto con el “Albaicín Criptano”, te hace sentir realmente que te encuentras en tierras del Quijote.

 

El “Albaicín Criptano” se encuentra en el Cerro de la Paz, cercano a los Molinos, y se corresponde con el núcleo urbano original. Su nombre proviene de la gente que se estableció en él en el siglo XVI, familias moriscas procedentes del reino de Granada. Asimismo, y dentro de la arquitectura popular, hay que mencionar las “cuevas”, curiosas viviendas agujereadas en el monte, como “la Cueva la Martina”, donde podréis degustar las delicias de la Mancha y divisar desde su terraza las vistas que ofrece Campo de Criptana.

 

Prácticamente habiendo llegado a este lugar tan hipnotizador ya habréis concluido la ruta por las tierras de Don Quijote y Sancho Panza. Es por esto por lo que además la disfrutaréis con más entusiasmo, ya no sólo por sus características, sino porque será una de las últimas villas que visitéis en Nuestra Ruta.


POSADAS:
Pedro Muñoz:

La Parada (Hs*), Avda. de la Constitución, s/n. Tel.: 926 586 075

Salicor (Casa Rural), Benavente, 38. Tel.: 926 586 603

 

El Toboso:

Dulcinea (Hs**), Ctra. Quintanar de la Orden, 3. Tel.: 925 197 311

Huerta de Agustín (Casa Rural). Tel.: 679 198 633. (Descuento con el cheque alojamiento de la ruta del Quijote).

Albergue, Hostal, Pensión, “El Quijote”, Avda Castilla La Mancha, 12. Tel.: 925 197 398


Campo de Criptana:

Sancho (Hs*), Plaza Mayor, 9. Tel.: 926 560 012

Casa del Caño (Casa Rural), C/ Alonso Quijano, 50. Tel.: 926 563 776 y 649 986 795

Hostal Ego`s, C/ García León, 51. Tel.: 926 564 304


FONDAS:
La Barca, Avda. Constitución s/n, 34. Tel.: 926 586 526. Pedro Muñoz

Mesón “La Noria de Dulcinea”, C/ Don Quijote, 3, Tel.: 925 568 192. El Toboso

Cueva La Martina, C/ Rocinante, 15. Tel.: 926 561 476 y 666 590 729. Campo de Criptaza

Las Musas, Sierra de los Molinos s/n. Tel.: 696 440 207. Campo de Criptaza

La Alforja de Sancho, Avda Recinto Ferial, 2. Tel.: 926 562 049. Campo de Criptaza

 

 


ETAPA 7: DE CAMPO DE CRIPTANA A ALCÁZAR DE SAN JUAN

 

etapa 7 campo de criptana-alcazar de san juan

 

La Etapa: Campo de Criptana (707 m.)– Alcázar de San Juan (643 m.)– Herencia (670 m.)– Alcázar de San Juan (643 m.)


Total: 39 kilómetros


Dificultad: Fácil

 

Nos levantamos para afrontar la última etapa de nuestro viaje. No madrugamos tanto como otros días, porque sabíamos que se trataba de una etapa corta. Además, la noche anterior nos dimos un pequeño premio en Campo de Criptana disfrutando de una buenísima cena en la Cueva la Martina y alargándonos un poco más de lo habitual en las terrazas del pueblo. Aun así, partimos con la frescura de la mañana.

 

La salida hacia Alcázar de San Juan es muy fácil: tendréis que coger la N-430, y por allí seguir hasta Alcázar de San Juan. Son tan sólo unos siete kilómetros, así que por su cercanía está muy bien indicado. Existe la opción de ir por La Ruta, pero ante el desconocimiento que mostraban los locales a quienes preguntamos por este recorrido, decidimos continuar por la nacional. Existe un arcén majo, aunque con el inconveniente de que hay tráfico; sin embargo, al tratarse de pocos kilómetros no llega de ningún modo a resultar pesado.

 

Una vez recorridos estos siete u ocho kilómetros, muy fácilmente puesto que es un trazado bastante llano, en vez de entrar en Alcázar de San Juan decidimos coger dirección Herencia por la N-420, puesto que nuestra meta será en la etapa de este día Alcázar de San Juan, visitándola al final de la misma. Por lo tanto, enlazamos con la N-420 y emprendemos rumbo a Herencia un recorrido que realizaréis durante quince kilómetros. Es muy tranquilo en cuanto al tráfico se refiere; sin embargo llega a ser un poco monótono. El viento lo tenemos en contra y la carretera está llena de toboganes que nos harán quemar nuestros últimos cartuchos. Cuando quedan cinco kilómetros para llegar a Herencia ya se divisan sus molinos de viento, los cuales, junto a los de Consuegra, Campo de Criptana y Alcázar de San Juan, harán de estas villas las únicas poseedoras de estos gigantes de La Mancha.

 

Herencia es villa de la comarca del campo de San Juan. Es recomendable visitar la iglesia de la Inmaculada Concepción y su tranquilo conjunto urbano que muestra una arquitectura popular en dos estilos característicos de los siglos XVII al XVIII y del XIX al XX. Si os quedan fuerzas, podéis acercaros al Cerro de la Horca donde se levantan los cuatro molinos antes mencionados de los once que durante la historia ha llegado a tener Herencia.

 

Después de haber recorrido aproximadamente veintitrés kilómetros, nos tomamos en Herencia nuestro merecido almuerzo y el último que sería tan reponedor de energía por las tierras de la Mancha, puesto que se trataría de la última etapa de Nuestra Ruta. Para llegar al punto final de nuestra última etapa, deshacemos pues el camino realizado hasta Herencia y, tras otros quince kilómetros, daríamos con la meta final, Alcázar de San Juan.

 

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Alcázar de San Juan es una ciudad relativamente grande, pues tiene unos cincuenta mil habitantes. Es conocida como el Corazón de La Mancha, y está dedicada al cultivo de la vid y producción vinícola. Alcázar de San Juan se disputa con Alcalá de Henares el nacimiento de Don Miguel de Cervantes, porque en 1.748 se descubrió en el archivo parroquial una partida de bautismo, fechada en 1558, de un niño llamado Miguel de Cervantes Saavedra.

 

En este lugar no puede faltar una visita y foto correspondiente al monumento a Don Quijote y Sancho en la Plaza Mayor, como recuerdo de la meta final de un viaje de ensueño por las Tierras del Quijote, y nada mejor que hacerlo con ellos y en el lugar de nacimiento del creador de tal interesante figura. Además, podréis visitar El Cubillo y el torreón del Palacio del Gran Prior (Alcázar de San Juan fue cabeza de Priorato de San Juan), al parecer de origen almohade del siglo XIII, la iglesia de Santa Quiteria, la iglesia de la Santísima Trinidad y con efectos quijotescos, los molinos de viento en el Cerro de San Antón y el complejo lagunar declarado por la UNESCO Reserva Natural de la biosfera, donde se han observado según datos de SEO/Birdlife, hasta 600 ejemplares de esta especie, considerada como ‘casi amenazada’ por el Libro Rojo de las Aves de España.

 

No se trata de un lugar especialmente turístico, sino más bien de una ciudad que se vacía con la llegada del verano. Es por esto por lo que se respira una especial tranquilidad que os permitirá lograr el relax deseado después de siete días pedaleando por los parajes de Castilla La Mancha.

 

Ha sido la Nuestra una Ruta no muy intensa en cuanto a deportividad se refiere, primando el aspecto cultural sobre el deportivo, logrando con esta proporción un viaje de vacaciones aún más completo, que nos ha permitido y os permitirá, viajar y conocer los lugares, las gentes y la historia de una región que hasta ahora a nosotros sólo nos había llegado por cauces novelescos. En este lugar se encuentra la estación de RENFE, donde cogeríamos el tren al día siguiente, que nos devolvería en cinco horas a nuestro punto de origen.


POSADAS:
Herencia:
Hospedería Dulcinea, Cervantes, 6. Tel.: 926 588 088


Alcázar de San Juan:

Hotel Venta el Molino (H**), Avda. de Cervera, 81. Tel.: 926 588 850

Hostal Aldonza (Hs**), C/ Álvarez Guerra, 22. Tel.: 926 541 554


FONDAS:
Casa Paco, C/ Álvarez Guerra, 5. Tel.: 926 545 335. Alcázar de San Juan

La Bollega, C/ Álvarez Guerra, 22. Tel.: 926 541 554. Alcázar de San Juan

El Jabalí, C/ Alcázar, 3. Tel.: 926 571 061. Herencia

 

 

 

OBSERVACIONES FINALES

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Por tierras de Don Quijote de La Mancha, además de Nuestra Ruta y La Ruta, que nos ofrecen la posibilidad de conocer a pie, en bici, caballo o coche, los diversos lugares de La Mancha de Don Quijote, existen también otras rutas que tienen un enfoque más gastronómico, como es La Ruta del Vino, o más refrescantes, como es La Ruta del Agua.

 

La Ruta del Vino, transcurre por pueblos como Pedro Muñoz, Tomelloso, Alcázar de San Juan, Socuéllamos y Valdepeñas, entre otros, en los cuales confluye una cultura vitivinícola arraigada que se remonta a épocas prehistóricas, además de un gran patrimonio histórico, artístico y paisajístico, con una artesanía única, una rica y variada gastronomía y las más bellas fiestas tradicionales.

 

Por otro lado, está La Ruta del Agua, que rompe con la idea de secano y monotonía que tantas veces se asocia con la tierra de Castilla La Mancha. Esta Ruta describe un itinerario que tiene por extremos el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel y el Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, las dos zonas húmedas de la comunidad autónoma, y que por el camino recorrerá los lugares de interés ligados al agua que siglos de historia han ido dejando, desde los paraísos naturales mencionados hasta puentes romanos, molinos y batanes entre otros.

 

En cuanto a la gastronomía, La Ruta del Quijote ofrece un amplio escenario donde poder gozar de la cocina manchega, que se caracteriza por ser rural ligada a la caza, a la huerta, al cordero y al ajo. Existen muchos platos a base de perdiz estofada o con judías. Otros más modestos como el pisto manchego o las gachas de matanza. Llama la atención el atascaburras, que consiste en un potente plato a base de patatas, bacalao, huevo y ajo. También son conocidos los gazpachos o ‘galinos’, elaborados a base de torta de pan sin levadura y carne de caza, además de las sopas de ajo, el potaje o la caldereta.

 

También son muy característicos el ‘somallao’, los quijotescos ‘duelos y quebrantos’, el morteruelo, el ‘tiznao’ y el asadillo. Además, La Mancha también es tierra de quesos elaborados con leche pura de oveja. En cuanto a los postres, también tienen algunos propios, como pestiños y pellizcos, mazapán, delicias de Mora u hornazo de Quintanar, enaceitaos, flores de La Mancha, torrijas, barquillos y rosquillos de bote.

 

La gente es muy amable y siempre intentará hacer todo lo posible para indicaros el recorrido, aumentar vuestra comodidad y hacer que os sintáis bien para disfrutar al máximo de la estancia por Castilla La Mancha.
Es recomendable utilizar bicicletas “mountain-bike” con cubiertas de monte, puesto que las cubiertas de carretera se pinchan con mucha facilidad si alternáis con otros caminos que no son carretera.

 

En cuanto a los elementos necesarios para llevar en la bicicleta es aconsejable llevar un inflador, si se tiene de doble acción, un juego de llaves allen, tres cámaras de repuesto, cajita de parches, cinta aisladora, grasa y lubricante para la cadena, un corta cadenas (no es tan imprescindible), dos botellines, vaselina para el culote (para los que no estén muy acostumbrados a estar muchas horas sentados en el sillín), un bolsito para debajo del asiento y otro bolso que ubicaréis debajo del manubrio donde podréis llevar cosas que necesitéis a mano: dinero, mapas, documentos, esta guía, cámara de fotos…

 

En los kilómetros referidos a lo largo de esta guía también están incluidos los recorridos por dentro de cada localidad y ciudad.

 

Es necesario llevar esterilla y saco de dormir, tanto para hacer vivaque como para acampar, si queréis alternar con el alojamiento en hospedería. Nosotros optamos por el vivaque. Castilla La Mancha es un lugar tranquilo donde podréis dormir al aire libre en cualquier lugar donde os encontréis cómodos. 

 

Se debe puntualizar que en casi todos los lugares por los que vais a pasar durante el recorrido existen piscinas municipales, dato muy importante a tener en cuenta, dada las temperaturas que se pueden alcanzar en verano y más si en un determinado momento decidís pernoctar al aire libre, puesto que os ofrecerá la oportunidad de asearos adecuadamente.

 

Reyes Goikoetxea

 

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