ROLLING STONES

Rolling Stones, actualizando el blues

 

         Con motivo de la edición de su nuevo disco, Bridges To Babilon, y el anuncio de una nueva gira, escuchamos a los cuatro componentes actuales del grupo más grande del rock de hoy comentar sus impresiones sobre diversos temas.

 

Mick Jagger

¿Hasta qué punto te sientes parte de los tiempos que corren?

– Mucho. A veces pasas por fases en las que desconectas y no eres parte de lo que sucede. Pero ahora estoy realmente al día.

 

¿Y tus contactos con los hermanos Gallagher?

– A Noel lo conozco bastante bien y me llevo bien con él. En cuanto a Liam, muchas veces no entiendo de qué habla. Noel escribió su último disco en mi casa de Mustique, aunque no mientras yo estaba allí. Alquiló la casa para hacerlo.

 

¿Qué tal te has llevado con Keith en esta ocasión?

– Bien. Creo que Keith está un tanto nervioso con la gira. La presión afecta a la gente de formas diferentes. Hay mucho en lo que pensar. Pienso que se siente enjaulado.

 

¿Aún significa el rock’n’roll algo para ti o es simplemente el trabajo diario?

– Bueno, pongo mucha pasión en lo que escribo, aunque parezca que estoy desaprobando lo que dices. No quiero cambiar porque sí, pero tampoco quiero seguir en lo mismo. Lo que es muy fácil de decir, pero difícil de hacer, especialmente con un grupo de gente de esta edad. Es algo normal que la gente no quiera cambiar a esta edad. Don Was es muy conservador, nunca ha hecho un disco como éste en su vida. Así que tenía que forzarlo a él también. Estoy orgulloso de haber conseguido este resultado. No es un asunto de vida o muerte. Pero se trata de mi trabajo creativo de un año, así que tiene que salir bien, igual que los conciertos y mi proyección en ellos.

 

Los medios no dejan de recordar que es indigno estar haciendo esto con vuestra edad.

– Bueno, hay algo de cierto en ello. Pero no creo que sea la mejor crítica. La gente joven con la que hablo, tanto en la prensa como en general, no parecen preocuparse por ello de esa forma. Es la gente mayor la que es más consciente. No sé, tal vez se sientan amenazados.

 

¿Pero no debería ser una estrella del rock más joven que Clinton y Tony Blair?

¡Bueno, por lo menos soy más joven que la reina de Inglaterra!

 

¿Estás enganchado a los Rolling Stones?

– No lo estoy, no. No sería una buena idea. Es algo muy importante para mí. Ha sido mi gran carrera en la vida. Si todo se acabara mañana, sería terriblemente triste, pero la vida seguiría, probablemente de forma interesante. Cuando llegas a una cierta edad lo sabes. Por otra parte, nunca se irá, siempre estará ahí. Para la gente los Beatles todavía existen. Yo estaba allí cuando dieron su último concierto, hace 30 años, y eso es mucho tiempo, pero en el pensamiento de la gente aún están ahí. Sacan discos, critican a las bandas nuevas, lo mismo que hace todo el mundo.

 

No te gusta mucho mirar hacia atrás, ¿no?

– Tienes que aprender del pasado y no repetir los errores, pero no quieres insistir en ello. No voy a sentarme con gente de 20 años y decirles: ‘recuerdo cuando…’

 

 

Keith Richards

Siempre hay gente que piensa que deberías preocuparte más por tu salud.

– Mi madre ya decía eso cuando sólo tenía unos días. Sugeriría que la gente se ocupase de su propia salud, de verdad. Tengo 54 años y aún doy bastantes coces.

 

¿Pero no has pensado en dejar de beber, por ejemplo?

– Está bien que se preocupen pero, ¿quién sabe lo que realmente bebo? Créeme, he tomado cosas mucho peores en mi vida. Es bueno sentir esa preocupación, pero yo hago mi trabajo y que los demás hagan el suyo. Que vengan a verme tocar. Cuando me quede sin energía, seré el primero en saberlo.

 

¿Temes a la muerte?

¿Quién no? Si alguien dice: ‘No, no me…’ Pero, ¿cómo lo sabes hasta que has estado allí? Yo he estado cerca. He visto cosas. No me preocupa lo que pase. Sólo espero que sea rápido.

 

Parece que las únicas muertes con más eco que las del rock son las de la realeza.

– Las muertes del rock son casi del mismo tipo: mucha publicidad, una cierta tensión en el aire, un período de nerviosismo y alguien que hace algo estúpido después. Nuestros chicos de seguridad decían de lo de Diana que habían dado todos los pasos equivocados. ¿Quién sabe? Para mí la monarquía no es importante, pero te diré una cosa: nadie se acerca a mí con una espada. No me arrodillo ante nadie.

 

¿Cómo fue el trabajo de Bridges To Babylon?

– Una tercera parte es de Mick. El quería traer todos esos productores especializados para jugar con sus ideas a través de los sintetizadores. Está bien. Mi tercera parte es conseguir el sonido de banda. Y luego hay otra tercera parte que es, básicamente, Mick y yo juntos, aclarándolo todo. Aunque nuestro lema esta vez fue: ‘Viva la diferencia’.

 

¿Son los Stones demasiado ricos para estremecer?

– No es fácil ser rico. Lo único que te enseña el dinero es el viejo cliché de que realmente no hay una gran diferencia. Nadie va a rechazar el dinero, ¿verdad? Y, al mismo tiempo, nadie hace esto por ganar unos duros más, aunque no me importa que caiga algo más de dinero. Me ayudará a ver cómo mejora alguna gente. Daré algo a mis hijos, algo a mis amigos, algo a algunos niños de África tal vez. Pero no se trata de dinero. Este grupo siente que tiene que llegar a algún sitio. Todavía hay un sentido del destino insatisfecho.

 

¿Todavía lo sientes?

– Por supuesto, o no estaría aquí. Y no sacarías a estos tipos de la cama por un millón de dólares si no quisieran tocar juntos. No podrías conseguir que Charlie Watts hiciera algo si no quisiera. Podrías sacarlo de casa con un obús pero, si no quisiera hacerlo, no lo haría. Para mí es el entusiasmo de estos tíos lo que me sorprende de verdad. Sólo hay que tocar un par de notas para que Mick despierte, y ahí está el tío que conozco. Nada de toda la otra mierda. Tenemos una cierta tendencia a provocarnos unos a otros, lo que es parte de los ingredientes.

 

Como grupo habéis pasado por muchos traumas.

– Sí, a veces te sientes como una vieja tía bonachona. Esperas a ver lo que el mundo te puede tirar. Te pagan bien, pero también tienes que tragar mucha basura. Llegas a una encrucijada y haces un pacto con el diablo, como Robert Johnson. Sin darte cuenta. Yo llevo una botella de arena en el bolsillo del ‘cruce de caminos’ de Robert Johnson. Aunque todo depende exclusivamente de la razón por la que te metiste en esto al principio. Yo quería ser Muddy Waters, aunque nunca seré tan bueno o tan negro. Mi corazón está ahí. Si fuera negro, nadie hablaría de mi edad. Es racismo, pero al revés. De todas formas, ya no escucho tanto lo de ‘roqueros arrugados’. Los que escriben de esto deben tener veinte años menos, pero tú tratas de salir ahí y hacer tu trabajo. La gente me pregunta si lo consigo. ¿Quién, yo? Toco para los Rolling Stones. ¡Y eso es más que suficiente!

 

 

Charlie Watts

¿Te mueve el disfrutar lo que haces?

– Bueno, si no estuviera trabajando con este grupo no sé si me presentaría mañana de nuevo si no lo estuviera disfrutando. Diría que tengo un dolor de cabeza o algo así.

 

¿Qué es lo que os ha mantenido juntos?

– Una cosa es la popularidad y otra es el dinero para ser capaces de seguir haciéndolo.

 

¿Lo ves desde un punto de vista tan funcional?

– Siempre lo he hecho. Siempre ha sido un trabajo para mí. Siempre ha estado bien pagado, es lo que hago y es lo que me gusta hacer. Todo lo demás es basura. La gente piensa que organizar giras y sacar discos es fácil. Pero es un montón de maldito trabajo. Mick pasa por mucha preocupación, inquietud y esfuerzo físico como para hacer cosas así. Y todo lo que lees en la prensa son cosas como que la edad total son 213 años. Es muy divertido, estoy seguro. Lo que necesitamos ahora es un poco de ayuda, no obstáculos. Hay un momento en el que debes parar pero, ¿por qué está tan interesada la prensa inglesa en que lo dejemos? Id a ver a Roy Haynes tocando con 72 años o a Elvin Jones, con 70 años, que toca tan bien como lo hacía cuando lo vi por primera vez con John Coltrane.

 

¿Eres mejor batería ahora que hace 20 años?

¿En este estilo? No. ¿Por qué? Necesitas un montón de energía. Ésta es música para los jóvenes.

 

 

Ron Wood

A veces no se puede distinguir si las guitarras son tuyas o de Keith.

– De hecho tampoco podemos nosotros.

 

No parece que tengas 50 años.

– Tampoco me siento como si tuviera 50 años. Cruzo los dedos, pero todavía tengo el pelo negro. Prometo que es natural, nada de tinte. Debe ser el gitano que llevo dentro, la sangre gitana.

 

¿Has estado en alguna fiesta buena en los últimos tiempos?

– Bueno, supongo que habréis oído hablar de mi fiesta de cumpleaños, la fiesta de los vaqueros y los indios. Fue increíble, en mi nueva casa de Kingston Hill. El último invitado que quedó no se marchó hasta dos semanas después. Vino gente de Irlanda, Japón, Sudamérica, los USA, de todos lados. Había como unos cuatrocientos amigos míos.

 

¿Quién bebe más, tú o Keith?

– Keith. A él le va el vodka, todo el día. Una cantidad increíble, de verdad. Yo bebo Guinness hasta después de la cena, después me paso al vodka.

 

¿Qué es lo máximo que se ha pagado por uno de tus cuadros?

– Unos ocho millones de pesetas. Pero el tío que me lo compró me lo devolvió hasta que acabe su casa. Así que todavía lo tengo. Mi propósito en esta gira es hacer un cuadro en cada ciudad a la que vayamos, así que después de un año de conciertos tendré algo que me compense por ello.

Xavier Valiño

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