REM OUT OF TIME

 R.E.M.: Out Of Time (Warner, 1991)

 

 R.E.M. - Out Of Time

         Sí, era algo distinto, pero no tan distinto como para pensar que no se reconocía a R.E.M. Out Of Time llevó al grupo menos convencional del planeta un paso más allá: había conexión perceptible con discos anteriores, pero esa conexión no los limitaba en absoluto. O sea, que R.E.M. lo habían vuelto a conseguir: habían retado y cumplido al mismo tiempo las expectativas de una audiencia más amplia y mayoritaria y de una más pequeña y exigente que les había seguido como un culto sagrado desde un principio. 

         El recurso más valioso de R.E.M. era -y es- sus cuatro componentes, tres tras la deserción de Bill Berry-: no tanto su habilidad musical, en términos técnicos, como las ideas y la personalidad que se expresan a través de su música y la impresión de que siempre permanecen fieles a sus instintos. Tal fidelidad es difícil de mantener al tiempo que se conservan la aprobación critica y unas ventas en alza, lo que induce a pensar que lo más fácil en 1991 hubiera sido optar egoístamente por repetir una formula de éxito. Pero R.E.M., siempre imprevisibles, trabajan más con la intuición que con las fórmulas. El grupo no tiene un mapa, y no saber lo que hay detrás de la siguiente curva es parte de la fascinación y el encanto de seguirlos. 

         Musicalmente, Out Of Time es el disco más barroco de R.E.M. Dejó de lado definitivamente el formato de voz-guitarra-bajo-batería para abrir el camino a cualquier cosa, desde el arpa y las cuerdas de “Half The World Away” al órgano funky de “Radio Song”. Las canciones no se oscurecen con los cambios, sino que se enriquecen con todos estos embellecimientos y las nuevas colaboraciones, las primeras en su historia, que indicaban que el grupo ya no era un círculo cerrado. Todo ello permitió que el grupo ampliara sus horizontes sin diluir su carácter. 

         Las canciones de este disco parecen de corto alcance por describir obsesiones en primera persona, pero su significado se extiende para abarcar sentimientos compartidos de temor, soledad, anomie y una creciente pérdida de fe. En “Losing My Religion” queda claro: “Oh, no, he dicho demasiado / no he dicho suficiente”. No encontrarás tratados de ecología ni de política exterior, ni estrategias soterradas, ni agendas ocultas. No son necesarias: todo lo que conlleva implícito la atmósfera de las cosas que se desmoronan está evocado y detallado cándidamente en Out Of Time, con una belleza que brilla con luz trémula y una tristeza insuperable. ¡Y pensar que a este disco le siguió Automatic For The People, tal vez el par de discos seguidos más impresionante de la historia del rock!

Recomendado en una línea similar: 

Automatic For The People de R.E.M. (1992)

 

 

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