RAY LAMONTAGNE

Ray LaMontagne, rayo de luz

 

         Su debut, Trouble, es uno de los discos más especiales de los últimos tiempos. Este cantautor, compositor y cantante parece revivir los mejores tiempos de Van Morrison sin desmelenarse. Eso sí, su carácter extremadamente tímido hace que ni siquiera la grabadora pueda recoger el leve susurro de su voz. 

¿Hubo algo en particular que te decidió a convertirte en cantante y compositor?

         – Fue poco después de cumplir veinte años. Yo trabajaba en una fábrica de zapatos y un día me desperté con el sonido de la radio-alarma a las cuatro de la mañana, como siempre, para hacer mi turno. La canción que sonaba entonces, “Treetop Flyer” de Stephen Stills, de su disco Stills Alone, me dejó inmovilizado. Ese mismo día dejé el trabajo, corrí a la tienda de discos a comprar el álbum y supe lo que quería ser el resto de mi vida. 

Me pregunto si empezaste cantando con esta voz o si ha ido cambiando a medida que has practicado.

         – Bueno, llevo varios años cantando para mí, practicando en casa, sin que nadie más me escuchara, y con la intención de lograr una intensidad que al principio no tenía, así que supongo que al final he conseguido lo que buscaba. 

Con esta voz, parece que cantases desde el corazón.

         – No me corresponde a mí decirlo. Es difícil. Simplemente he logrado algo personal que le llega a la gente. Me lo han dicho más de una vez. 

¿Qué te parece si te digo que este disco podría haber sido grabado y editado perfectamente en los 60 o en los 70?

         – Supongo que no lo dices con mala idea, así que me lo tomo como un cumplido. Y la razón de que te parezca así tendrá bastante que ver con que ésa es la música que más me has influido durante estos años. 

Es fácil imaginar que has estado escuchando a Bob Dylan, Neil Young, Van Morrison, Joni Mitchell, The Band, Al Green, Otis Redding…

         – Sí, son los artistas de los que he ido comprando sus discos desde aquel día que dejé el trabajo. De todas formas, tengo que reconocer que Van Morrison lo he empezado a descubrir muy recientemente, desde que la gente empezó a decir que le recordaba a él. Aún acabo de comprar ahora Veedon Fleece y lo estoy escuchando estos días. 

¿Hay algún artista reciente que escuches? ¿Qué me dices de Adam Masterson, Ed Harcourt, Damien Rice…?

         – Sí tengo que decir la verdad, ni los he escuchado. Tal vez Ryan Adams… Te diré que, por ejemplo, el disco que tengo ahora puesto en mi lector de compactos es John Westley Harding de Bob Dylan. 

¿Cómo hubiera sido diferente este primer álbum sin la colaboración de Ethan Johns?

         – Es muy difícil de saber. Una persona que me vio en mis primeros conciertos en un teatro de mi ciudad, y que empezó a escribirme, lo conocía y le habló de mí. Cuando nos presentó, Ethan me ofreció un contrato con su editora y grabar un disco, incluso sin tener discográfica. Él es el otro músico que aparece en el disco, es el productor… 

Ya has venido un par de veces a Europa. ¿Cómo es la respuesta del público europeo?

         – Para empezar, no dejo de sorprenderme. Soy tan tímido, que me costó mucho lanzarme a un escenario en mi ciudad. Después grabé esa maqueta con Ethan Johns, que creí que quedaría ahí. Más tarde se editó así, sin más trabajo de producción. A continuación surgió la posibilidad de tocar en los Estados Unidos e, incluso, me llamaron de Europa. La sorpresa fue mayor aún cuando vimos que los auditorios empezaban a llenarse. Y, en cuanto a la respuesta, siempre es acogedora, y no encuentro diferencia entre el público estadounidense y el europeo. 

¿Tus conciertos son acústicos?

         – En estos momentos me acompaña un bajista, Chris Thomas, así que no exactamente. 

¿Es difícil cantar canciones tan intensas noche tras noche y estar lejos de la familia?

         – Las dos cosas son muy complicadas para mí. Tengo muchos altibajos. A veces me encuentro cómodo, y en otras ocasiones se me hace muy difícil volver a cantarlas. Lo de dejar a mi mujer y a mis hijos sólo lo puedo superar pensando que no puedo dejar escapar esta oportunidad. De todas formas, vuelvo a casa cada dos o tres semanas porque no lo soportaría de otra forma. 

¿Cómo ha cambiado tu vida desde que salió el disco?

         – Ahora nos hemos comprado una casa, ya que antes vivíamos en una caravana en el bosque. Pensando que antes no hablaba con nadie, y mucho menos aún podía cantar para un público, aún estoy intentando sobreponerme a mi timidez.

Xavier Valiño

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