CAMPUS GALICIA ENTREVISTA RADIOHEAD

Radiohead, angustia vital

RADIOHEAD

         OK Computer puede ser considerado ya como el disco más influyente de los 90 en las nuevas generaciones. Darle continuidad no era fácil, y la banda de Tom Yorke, después de un bloqueo creativo y de sufrir por primera vez la angustia existencial, se han decidido por sonidos atmosféricos, sin melodías concretas y con textos nada apegados a los sentimientos. De cualquier forma, para quien eche de menos a los Radiohead de antes, ya hay prometido disco inmediato tras este Kid A.

– La primera sorpresa de Kid A es que no tiene canciones rock…

         – Parece que la música ha llegado a un punto en el que todo el mundo tiene el derecho a encaminarse hacia donde quiera. Y no hablo de una carrera o de un disco, sino también de una canción o incluso diez segundos. Así es como escucho música ahora. Ya no quiero ser parte de un grupo de rock. 

– ¿Fue distinto el proceso de grabación esta vez?

– No se trataba de querer progresar, sino de que no teníamos conexión alguna con lo que habíamos hecho antes. Lo que escuchamos en nuestras cabezas es algo fragmentado, como un paisaje. Bueno, más bien me refiero al trabajo artístico, para que no parezca algo de rock progresivo. No se trata de hablar de personas, sino de objetos a los que no te sientes unido emocionalmente. Considero que es un disco insensible. No trata de atraerte y las voces son como una gramática de ruidos.  

– Es interesante escuchar que no tiene relación con lo de antes. Suena como si Radiohead se hubiesen liberado de todas sus ataduras e intentaran comenzar una nueva…

– … ¿fase? Incluso pensé en cambiar el nombre del grupo. ¡De verdad!  No quería que respondiese a nuestro anterior trabajo. Emocionalmente, tuve más que suficiente. Quería ponerle punto y final. Pero más tarde pensé que sería muy cómodo. Me preocupa que la gente piense que se trata de un paso adelante. No, lo que se trata es de representar lo que escuchas cuando te acuestas, cuando te levantas, cuando conduces, cuando caminas. Después viene una larga y frustrante batalla para reproducirlo y que la gente lo pueda oír. Lo que intentamos es empezar de nuevo, no tener que vivir con el mito de qué y quién eres. 

– También suena como la nada, lo que queda después de que todo ha desaparecido…

– Es como caminar durante mucho tiempo, y en un momento dado tu cerebro se queda vacío.  

– ¿Qué opinarías si te digo que es un disco para vivir dentro?

– Exactamente. Es la mejor definición que he escuchado.  

– ¿Por qué, si ahora renegáis de ellas, siguen siendo las guitarras el principal instrumento en directo?

         – Era un reto excitante, de alguna manera. Cuando empezamos a grabar pensábamos que, hiciéramos lo que hiciéramos, tendríamos que reescribirlo para tocarlo en directo. Así que iniciamos la gira sin saber qué hacer. Tuvimos que averiguarlo,  y ésa es la razón para usar guitarras.  

– Se habla ya de la inminente edición de otro disco.

         – A muchas de las otras canciones compuestas les tenemos un gran afecto y nos gusta la idea de que parece que, por su sonido, vienen de otra esfera, lo que es extraño. Fueron en dos direcciones distintas y tuvimos que elegir. Así que nos reservamos nuestro juicio y no sé si será un disco completo.  

Kid A es muy coherente musicalmente. ¿Dirías lo mismo de los textos?

– Mucho menos que antes, pero yo no soy el mejor para decirlo. Esta vez tuve una relación diferente con las letras. Son como pequeños trozos de un espejo, trozos rotos, a los que no me siento próximo… Tenían sentido cuando aparecieron y cuando las canto en directo. Pero no estoy intentando decir nada concreto. 

– De todas formas, canciones como “In Limbo”, “Optimistic” o “Idioteque” parecen influenciadas por eventos atroces.     

– Si soy honesto, ésa es la razón por la que estuve bloqueado durante dos años: pensaba que no podía escribir sobre esas cosas y hacerles justicia. 

– Tenéis más independencia creativa que nunca…

– ¡Mejor será que sea cierto! 

– ¿Te sientes en paz contigo mismo?

– ¿En paz? Sí, ya no me odio tanto como solía, lo que es algo extra, de verdad. Porque aquello no podía durar mucho sin que acabara por destruirme. 

– ¿Crees que el rock está todavía en sus primeros pasos?

         – Espero que ésta sea la última vez en que a músicos de rock se les permita comportarse como imbéciles y salir indemnes. Deberían irse a casa, buscarse una vida y escuchar algo distinto. Aunque tal vez no sea justo, ya que paso de los 30. Cuando acabé OK Computer no sentía ninguna conexión más con aquella clase de rabia emocional. No tuve ninguna clase de sentimientos durante un largo tiempo. La emoción más pura en esos tres años y medio fue, probablemente, que había acabado el disco, el logro, la felicidad. Todo lo demás había sido un lío y era como poner los trozos juntos de nuevo. Para Kid A sentía el miedo de la posibilidad de morir, de saber que no soy inmortal, algo a lo que llegas a mi edad. Tengo una casa en la costa y solía pasarme el día caminando y no sentía nada. Es algo muy raro, aunque cuando te sientas y hablas de ello suena como una solemne estupidez. 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *