PRIMAVERA SOUND 2004

Festival Primavera Sound 2004: la grandeza de lo alternativo

Julie Delpy

En esta ocasión no se ha necesitado tanto tiempo. Con sólo cuatro ediciones, el Primavera Sound ya está plenamente consolidado. Es más: se ha convertido ya en el festival más interesante artísticamente de los que se celebran en España, sin incluir ni un sólo artista de los considerados de relleno.

Raveonettes

Una vez más, el dato no se debería escapar: hay una audiencia potencial muy grande que no se encuentra representada en los medios. Y olvidémonos de palabras como indie, que aquí quedan totalmente empequeñecidas ante la verdadera dimensión de la propuesta. Mucho más lógico es hablar de músicas alternativas, en gran cantidad y de muy variado pelaje -desde Ruper Ordorika a Pixies, por poner un ejemplo-. Tanto, que ése es su mayor problema: abarcar una parte importante de todo lo que se presenta en tres días es, prácticamente, imposible.

Smog

Primavera Sound, además, ha tocado techo. Su aforo, 16.000 personas, se ha cubierto de nuevo. El increíble recinto que lo acoge, el Poble Espanyol, no da más de sí. Y, contradiciendo al resto de eventos similares, sus responsables avanzan ya que su intención no es crecer, sino intentar conseguir un cartel de similar riesgo y acierto en las propuestas musicales, al tiempo que buscar una más idónea localización -¿el recinto del Forum, tal vez?-. Ese detalle lo agradecerán todos los que tuvieron que esperar largas colas para acceder al recinto, debido al sistema de identificación a través de huellas digitales, o un tiempo muy considerable casi para cualquier cosa.

Dominique A

En esos tres días intensos hubo de todo. Lo mejor lo pusieron, al borde del cierre, a las cuatro de la madrugada del domingo, un septeto de Nueva York llamado !!! -pronúnciese chek chek chek o, según ellos, con cualquier sonido repetido tres veces-. Su funk energético, que va desde James Brown hasta el punk, y que cuenta con un vocalista procedente del hardcore que terminó vomitando literalmente sobre la primera fila, acabó por apabullar y derrotar al más fresco de la audiencia.

Wilco

En el escenario principal, Wilco, a pesar de los recientes problemas de adicción a las sustancias prohibidas de su líder Jeff Tweedy, y de que era su primera actuación en España después de diez años de trayectoria, se mostraron intensos, sensibles, clásicos, creativos, innovadores, inquietos… En una palabra, pletóricos.

 

Chucho

Muy cerca de los dos auténticos triunfadores se situaron Nacho Vegas y Fernando Alfaro, interpretando un escalofriante repertorio acústico de canciones del primero, de Surfin’ Bichos y de versiones como la de Leonard Cohen -artista versioneado por, al menos, tres de los artistas en cartel: este improvisado dúo, Lloyd Cole y Dayna Kurtz-.

Lloyd Cole

En los otros dos escenarios principales, Nitsa y Rock de Lux, se vieron grandes conciertos de Chucho -más compactos que nunca-, Devendra Banhart -entre el folk y el glam, logrando la complicidad con sus canciones en castellano-, Lloyd Cole -en acústico y con una emocionante “Forest Fire” para rematar-, Dominique A -él sólo se bastaba para llenar completamente un escenario-, Colder -mucho más efectivo que en disco-, (Smog) -cada vez recita más como Lou Reed-, The Ladybug Transistor -el momento más pop del fin de semana- y The Divine Comedy -en un formato de trío que le sentó particularmente bien-.

P J Harvey

P J Harvey sedujo y fascinó con un concierto epidérmico y contundente, al que le sobró el cuarto de hora final con canciones de su nuevo disco que le hicieron perder fuelle. Por su parte, la máquina mejor engrasada del rock de los últimos años, Primal Scream, ofreció su vertiente más stoniana, sin fisuras pero sin la explosión tóxica de su dos míticas actuaciones en el BAM y Benicassim. Mientras, el grupo que todos esperaban, Pixies, parecía haber estado ivernando durante trece años para salir, con algún kilo de más, a ofrecer una actuación más profesional y fría que en el momento en que lo dejaron.

Pixies

Con Liars no hubo término medio. Para algunos su caótica puesta en escena fue lo mejor que se vio en el Poble Espanyol. Para otros, todo lo contrario, algo que se reflejó en las deserciones en masa en busca de aguas más acomodaticias.

 

2 Many DJ’s

Otros no supieron o no pudieron estar a la altura. El sonido de The Fall, Atom Rhumba o The Hidden Cameras dejó bastante que desear. Benjamin Biolay, a pesar de sus grandes canciones, ofreció su cara más sosa. 2 Many DJ’s entregaron su sesión más floja. Y Astrud presentaron un corto tan aburrido como las canciones que incluye.

The Hidden Cameras

Son pequeñas decepciones que no empañan el sobresaliente resultado en lo artístico. La masificación y sus colas deberán esperar a la próxima edición para tener una solución definitiva. Aún así, sólo cabe una conclusión: todos estamos deseando disfrutar de una nueva edición.

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