Popcorner, 30 años viviendo en la era pop

Álex Cooper: Popcorner, 30 años viviendo en la era pop (Warner)

ÁLEX COOPER - Popcorner, 30 años viviendo en la Era Pop

 

Puede que, a día de hoy, no sea la canción más representativa de la trayectoria de Álex Díez, aunque su título bien podría resumir su aventura de 30 años en la música: ‘Viviendo en la era pop’. De hecho, parece que al protagonista de este recopilatorio no estaría muy en desacuerdo por cuanto el disco recién editado con canciones tanto de Los Flechazos como de Cooper lleva como subtítulo precisamente ese, “30 años viviendo en la era pop”.

Este disco reúne veinticuatro canciones de las dos bandas, quince de Los Flechazos y siete de Cooper, a las que se añaden dos cortes nuevos, ‘No quiero recordarte’ y ‘El asiento de atrás’, que por primera vez aparecen bajo su nombre de pila y el apellido de esta segunda encarnación: Álex Cooper. De entre su repertorio, cada uno tendrá sus favoritas, incluyendo probablemente algún tema que ni siquiera aparece en este recopilatorio (por citar una de cada banda, por ejemplo, ‘No sabes bailar’ y ‘Cerca del sol’, respectivamente). Sí están, claro está, sus canciones más emblemáticas: ‘Viviendo en la era pop’, ‘La chica de Mel’, ‘Suzette’, ‘Luces rojas’, ‘A toda velocidad’, ‘Arizona’…

En este caso, además, se acompaña de un amplio libreto de unas 50 páginas con imágenes de sus distintas épocas y varios textos. En el primero, Álex Oró traza una semblanza biográfica de su tocayo, en la que escribe que “Álex Cooper nunca ha escogido el camino fácil pero siempre ha intentado seguir la senda correcta, la que le ha dictado el corazón pero también la cabeza, porque estamos antes un músico en el que la fuerza de la razón, la cabezonería bien entendida y las acciones creativas y audaces, forman un inusual e indisociable tándem”.

El periodista gallego Javier Becerra recuerda cómo un concierto de la banda le cambió la vida. “Que a un chaval de 17 años, entre la arrogancia, la inseguridad y la búsqueda de sí mismo, le entreguen un verso como “vuestra intolerancia no va a borrar los sueños que no borra ni el paso del tiempo” supone un regalo. Que se lo pongan frente a los ojos, a todo volumen y en formato cápsula-al-margen-de-todo como aquel día, un privilegio”.

Son solo dos de los textos, a los que hay que sumar otros de los periodistas Jesús Ordovás, Julio Ruiz, Ángel H. Sopena y José Manuel Mures, del responsable del sello Elefant que editó sus primeros discos, Luis Calvo, y del promotor y también músico Roberto Terne. El último de ellos es de Xoel López: “Ellos eran de verdad. Te los podías encontrar por la calle. Sus letras me reconfortaban frente a la complejidad de mi mundo adolescente. Te podías resguardar en ellas. Eran como un enorme paraguas emocional. Te agarrabas a versos de las canciones y te sentías poderoso. También eran para mí un modelo a seguir en cuanto a profesionalidad”.

Son ejemplos de personas con una cierta repercusión pública que se han sentido emocionados con sus composiciones, en representación de muchos seguidores anónimos de todo lo que ha hecho hasta ahora su autor. Lo mejor es que Álex sigue en activo, sin traicionar en ningún momento la esencia de su sonido y de su discurso musical, como bien demuestra este recopilatorio, manteniendo la fe inquebrantable en sus canciones y en su visión del pop: recientemente ha presentado esta colección en varios conciertos, exactamente como ha venido haciendo sin descanso en estas tres décadas, contra los elementos y a pesar de todos los obstáculos. Y da la impresión de que la razón de su existencia va a seguir estando ahí durante otros 30 años, expectantes ante todo lo que aún tiene por entregarnos.

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