PINK MARTINI 2008

Pink Martini, té para dos

 

Moderno, clásico, sofisticado y multilingüe, Pink Martini es el grupo que demuestra que algunos americanos son suficientemente inteligentes, imaginativos y apasionados para ver el mundo más allá de sus propias fronteras con interés, compromiso y optimismo.
 

“Estamos consternados por el desorden mundial engendrado por el actual gobierno de Estados Unidos. Como grupo, esperamos ser embajadores musicales y esforzarnos en crear un mundo repleto de bondad, belleza y romanticismo”, declara Thomas M. Lauderdale, el pianista de formación clásica y diplomado en Harvard que fundó el grupo en 1994. “Para mí, nuestra música es una especie de cruce entre una comedia musical hollywoodiense de los años 40 y las Naciones Unidas tal y como fueron concebidas inicialmente”.

 

Una filosofía que tiene sus raíces en la educación de la Indiana rural que Thomas recibió en su infancia. De origen asiático desconocido, Thomas fue adoptado por una familia multirracial compuesta por dos niños negros provenientes de una misma familia y de un hermano iraní. A los 12 años, su padre se marchó de casa y se divorció de su madre, aunque mantuvieron una buena amistad. La familia se trasladó a Oregón, donde su padre ejerce actualmente de pastor de la iglesia del sudeste de Portland.

 

Es en Harvard donde Thomas Lauderdale conoce a China Forbes (también proveniente de una familia multirracial, de madre negra y padre franco-escocés), quien se convertirá en la sensual voz de Pink Martini. Él estudia literatura e historia, y ella se dedica a las artes visuales, la literatura inglesa y el teatro. Por la noche, China canta arias de Verdi y Puccini acompañada por Thomas al piano. Cuando decide formar un grupo en 1994, Thomas tienta a China para que abandone Nueva York, donde ella había empezado a escribir sus canciones y a tocar la guitarra en el marco de su proyecto folk-rock, y se una a Pink Martini en Portland.

 

Juntos empiezan a componer, actuando en concentraciones políticas, principalmente en los del primo lejano de China, el candidato a la presidencia americana John Kerry.  Mientras que el grupo redefine sus objetivos y desarrolla su repertorio, Thomas Lauderdale se lanza a la búsqueda de músicos de calidad, la mayor parte de ellos provenientes de orquestas sinfónicas. Pink Martini, que era un quinteto al principio, se convierte en una banda compuesta por una docena de miembros.

 

En 1997, Pink Martini publica su primer álbum para el sello del grupo, Heinz Records (el nombre del perro de Thomas). Su famoso hit “Je Ne Veux Pas Travailler” llegará al gran público europeo y Sympathique venderá, hasta la actualidad, más de 650.000 copias en todo el mundo. Siete largos años más tarde, en 2004, Pink Martini lanza su segundo álbum, titulado Hang On Little Tomato, reuniendo temas en italiano, croata, francés, español, inglés y japonés. Las canciones de Pink Martini aparecen en las bandas sonoras de series televisivas como Los  Sopranos o El Ala Oeste de la Casa Blanca.

 

Hey Eugene!, el tercer disco de Pink Martini, es en realidad el primer álbum que Thomas y China han producido juntos y constituye “una perfecta asociación entre mis sensibilidades y las de China”, afirma Thomas. “Es un disco  mucho más exuberante y  alegre que los dos precedentes. Aunque hay inevitables momentos melancólicos, Hey Eugene! es un disco lleno de alegría y esperanza.”

 

Desde “Everywhere”, con su melodía inspirada en la edad de oro de Hollywood, a la belleza apacible de “Cante e Dance”, Hey Eugene! es un disco resplandeciente, interpretado con gracia y sensualidad por la cantante principal China Forbes. Otras colaboraciones vienen a completar en belleza el programa, como “Dosvedanya Moi Bambino”, co-escrito por Maya, la hermana de China, o la participación del percusionista peruano Martín Zarzar en “Mar Desconocido” “Es como la canción de una película de Pedro Almodóvar,” declara Thomas, “con un vals de Chopin en mitad de ella”.

 

Pink Martini también se interesa por tesoros del pasado, como “Taya Tan”, un antiguo standard japonés de Saori Yuki, evocando el deseo de convertirse en la guitarra que toca nuestro amante, revisitado con una especial precisión y con un guiño al film negro japonés de principios de los años 70. En “Tempo Perdido”, una vieja canción de Carmen Miranda de 1934 escrita por el gran Ataulfo Alves, la banda está acompañada por la coral gospel de la Jefferson High School. Es una samba de profunda tristeza que evoca un amor perdido. “Nos gusta mucho interpretar y grabar canciones del pasado, y tenemos el sentimiento de que nuestra versión puede aportar alguna cosa nueva”, dice Thomas, “y “Tempo Perdido” es un tesoro olvidado”.

 

 

“City of Night”, composición firmada Forbes/Lauderdale, habla del deseo de dejar atrás las preocupaciones diarias. Contrariamente a lo que podría pensarse, la canción que lleva el título en español “Ojalá” está interpretada esencialmente en francés -un cha cha cha lento y sensual al puro estilo Pink Martini inspirado en la ‘Ode to Immortality” del poeta británico William Wordsworth:  “Though nothing can bring back the hour/  Of splendour in the grass, of glory in the flower; We will grieve not, rather find/ Strength in what remains behind.”  (En lugar de buscar en vano el esplendor y la gloria pasados, no nos afligiremos y buscaremos mejor la fuerza que nos han dejado las experiencias)”.

 

“Bukra Wba’do” constituye nuestra primera tentativa de cantar en árabe”, explica Thomas. “El título significa ‘mañana y pasado mañana’, y trata sobre las expectativas amorosas suscitadas por la perspectiva de una primera cita. Nuestro querido amigo, Dr. Dirgham Sbait, que enseña árabe en la universidad de Portland State, ha ayudado a China, a los miembros del grupo y a los 25 cantantes de Oregón que interpretan el coro a aprender una buena pronunciación… Queríamos reunir a un grupo de personas cantando juntas en un mismo lugar, pero en lengua árabe. Es nuestra manera de protestar por la declaración de George Bush padre que, cuando estaba en el poder, calificó Portland Oregón como un “pequeño Beirut” por la importancia del movimiento contestatario y reivindicativo de esta ciudad.  Esta canción de Abdel Halim Hafez evoca las producciones de Bollywood… Una mezcla entre Lawrence de Arabia y una comedia musical en technicolor”. 

 

“Hey Eugene”, tema escrito por China Forbes, suena como la perfecta canción pop. Cuenta la historia de su encuentro con un chico en una fiesta que le pidió el número de teléfono pero que jamás la llamó. Este título se ha convertido en uno de los preferidos del público en los conciertos de la banda.

 

Para terminar, el legendario Jimmy Scott se entrega, en dúo con China, a una magnífica versión de “Tea for Two”, un standard de 1925 de Vincent Youmans e Irving Caesar, extraído de la comedia musical No, No, Nanette. Con referencia a Jimmy Scott, Thomas cuenta: “Tiene 81 años. Todo el mundo ha aprendido de él. De Frank Sinatra a Aretha Franklin y Michael Jackson. Fue el cantante preferido de Billie Holiday. Ha tenido una vida trágica a veces: cuando él tenía 13 años, su madre murió victima de terribles sufrimientos tras ser arrollada por un coche”.

 

“Poco antes había sabido que tenía el síndrome de Kallmann, una extraña enfermedad genética que frena el crecimiento e impide el normal desarrollo de la pubertad (de ahí su particular e increíble voz de soprano). En los años 50 firmó contratos abominables que le persiguieron y que en los 60 impidieron el lanzamiento de un disco que había grabado con Ray Charles, así como otro magnífico álbum grabado en 1969 titulado The Source. A pesar de todos esos terribles reveses, siempre ha sido un hombre alegre y optimista. Reapareció a principios de los años 90. Jimmy Scott es mi cantante preferido de todos los tiempos, ¡así que podéis imaginaros mi sorpresa cuando encontré su número de teléfono en la guía telefónica! “Tea for Two” es para mi uno de los mejores momentos con el grupo. Es como una canción de cuna, simple, dulce y arrebatadora”.

 

La foto que figura en la portada del disco, que casa perfectamente con la estética de Pink Martini, fue tomada hacia el año 1962. Se trata de Mildred Eichler, la abuela del mejor amigo de Thomas Lauderdale (y novio de China). “Hacia finales de los 50 y principios de los 60, Mildred vestía a todas las drag queens de Nueva York,” explica Thomas. “Cuando vi la foto hace quince años, la encontré absolutamente fabulosa”.

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