PHANTOM CLUB

Phantom Club, una nación bajo un ritmo

  

 

 

 

Diez años llevando el funk por toda la Península y más lejos. Phantom Club son una banda muy especial, tanto que en lugar de publicar un disco con su segunda grabación, editan un DVD con la primera filmación en directo hecha en Galicia. Todo se lo hacen ellos. Frans Banfield, su cantante, repasa con nosotros su trayectoria. Mañana miércoles se presentan en Santiago en la Sala Capitol. 

 

¿Por qué han tenido que pasar dos años desde la grabación del concierto hasta la edición de Muchas noches, buenas gracias? 

– Básicamente por una cuestión económica. Phantom Club es un grupo que lleva 10 años trabajando independientemente y,  para hacer la pre y producción del concierto, tuvimos que desembolsar una cifra importante de dinero. Luego me surgió la oportunidad de irme una temporada a Boston y confiaba en que lo iba a mezclar y masterizar allí. ¡Y así fue, por suerte! Fuimos muy exigentes con el resultado final y preferimos esperar para que quede de 10 y no hacerlo rápido y cutre.

 

¿Cómo llegasteis a la idea de que era mejor editar vuestro segundo disco en DVD que un compacto o vinilo?

– Porque teníamos que vender lo mejor de este ‘producto’ y eso es nuestro directo. A finales de 2008 nos premiaron como el mejor grupo en directo de Galicia y eso nos dio la excusa final para hacer un DVD. Creo que nunca más haremos un CD, no vemos que compense. Preferimos ir grabando canciones y presentarlas con videos, mientras colgamos el audio en páginas de descargas. En esta nueva era hay que reinventarse día a día y olvidarse de antiguos patrones de venta, creo. Por cierto, el DVD está disponible en Discos Noni’s (A Coruña), Tienda Tipo, Discos Elepé, La Casa de Arriba  (Vigo), La Fabriquería y La Fabrica de Tui, Sala 99 (Ponteareas) y próximamente en Madrid.

 

Respecto a vuestro primer álbum, Funksiona!, ¿dónde diríais que está la evolución del grupo? 

– En arreglos rítmicos, en redondear un poco más las canciones y que no sean tan rapsodias como la mayoría de las canciones del Funksiona!, y en darle más importancia a los saxos dejando atrás el uso del violín eléctrico. 

 

Decís que es el primer disco en directo grabado por un grupo gallego. Seguramente sea así, porque no recuerdo otro. ¿Cómo se puede conseguir una producción de tal envergadura, con 25 personas trabajando para ello, de forma totalmente independiente? 

– Bueno, se generó una cierta polémica en torno a esto. Antes de soltar tal afirmación averigüé si algún grupo de Galicia había grabado un DVD en la misma Galicia y no lo encontré. De todos modos, esas 25 personas, sumados a un puñado de patrocinadores, son amigos y gente que rodea al grupo y que sabe más que nadie nuestro amor e ilusión por este proyecto. No podré olvidarme jamás de los nervios de los pipas, técnicos de sonido, camareros, el Concejal de Cultura y demás 5 minutos antes de abrir las puertas del teatro. ¡Estaban más acojonados que nosotros! Je, je. Eso nos dio el empujón necesario para salir al escenario con un hambre incontrolable. Todos trabajaron por amor al arte y muy profesionalmente. ¡Por eso quedó tan bien el DVD!

 

Además, habéis apostado por un gran productor, como Jonathan Wyner. La apuesta es grande, ¿no? ¿Pensáis que es posible recuperar todo lo invertido (y no me refiero únicamente a la parte económica) en ponerlo en circulación?

– Fue una emoción haberlo conocido y haber trabajado codo con codo durante 2 meses. Se implicó muchísimo y aportó la calidad americana para dejar que cada instrumento se escuche en su plano correspondiente y casi sin comprimirlo en la masterización. Económicamente es difícil recuperar lo invertido, pero creo que lo estamos recuperando ya que cada vez más gente nos conoce en esencia pura. Lo hicimos a modo de ‘carta de presentación’. Si le tuviéramos que poner una cifra a las miles de horas de oficina, viaje a USA, mezcla, master, etc… ¡Tendríamos que vender 2 mil DVD a 20 euros! ¡Qué sé yo!

 

¿Cómo conseguisteis que encajaran los invitados en la grabación? ¿Hubo ensayos con ellos o se dejó hueco a la improvisación?  

– Lo conseguimos gracias al maestro Claudio Gabis, quien nos viene apadrinando desde 2006 (aconsejo que lean su wikipedia). Nos presentó a Ariel Rot y Andy Chango y generó varias colaboraciones mías y de mi hermano en sus conciertos de Madrid, y así fuimos entablando una amistad con ellos, tanto que no dudaron en venir a tocar a Tui. No se ensayó nada: llegaron un día antes y en la prueba de sonido repasamos las canciones con ellos. Son genios con los que es muy fácil tocar a su lado. Pablo Novoa, El Puto Coke, Woyza, Nillo Nandez, todos nos lo pusieron muy fácil. Como dice un amigo, “la verdad no se ensaya”. Ja, ja.

 

Habéis dado muchos conciertos en estos diez años. ¿Hasta dónde habéis llegado y dónde se os recibe mejor?

– Difícil de responder. Nos recibieron de diez en todos lados. Hubo un año en que íbamos mucho a Segovia e hicimos una patria chica allí… Y por suerte en Vigo nos quieren mucho, que a veces no es fácil sentirte cómodo en casa.

 

 

 

 

Teniendo en cuenta que sois varios músicos de distintas procedencias, ¿es difícil ensayar para el grupo, es difícil ponerlo en marcha para dar conciertos? 

– No, nos organizamos muy bien y ensayamos semanalmente. Ensayamos en Vigo y hay miembros que viven en Boiro, Santiago y Caldelas de Tui, pero nos juntamos sin fallo. Además de ensayar, nos dividimos las tareas de promoción y producción del grupo.

 

Siendo así, y con distintas colaboraciones, ¿se puede considerar Phantom Club como una banda gallega o internacional? Da la impresión de ser uno de los únicos grupos gallegos que podría haber surgido perfectamente en otro lugar, como Argentina, por ejemplo.

– Sí. Somos 2 argentinos, un francés y 5 gallegos, una fusión rica de colectividades… Podríamos haber surgido en cualquier lado, la verdad. Además, Phantom Club se fue haciendo poco a poco. No éramos un grupo de amigos que decidió hacer una banda, sino que fue al revés: nos hicimos familia a medida que íbamos haciendo ensayos y conciertos.

 

Supongo que los componentes del grupo tenéis distintos gustos, ¿no? ¿Cuáles son? 

– ¡Y tanto! No tenemos nada que ver uno con el otro. Los gustos que hay van del jazz al blues, rock argentino, heavy, rap y reggae, ya ves. ¡Pero a todos nos calienta la música afroamericana!

 

¿Y se puede decir que en el funk habéis encontrado un punto en común entre todos?

– Por supuesto. Las canciones nos fueron llevando año a año al funk. Empezamos siendo un quinteto de rock setentero y ahora mismo somos un grupo de fusión. Se está notando en las canciones nuevas que ya están haciendo un guiño a la rumba o al reggae, ¡pero con base funk!

 

¿Cómo os va en tema de conciertos y repercusión? ¿Hay más interés por conciertos de funk dada la turbulenta situación actual, para que la gente baile y se olvide de los problemas?

– Estamos preparando el año y aún no tenemos muchos conciertos cerrados, aunque sí tenemos fecha para la presentación en Madrid junto a Ariel, Andy y Gabis el 11 de marzo en el Auditorio Argentino de Moncloa. Si fuese otro país u otra región, la gente utilizaría la música con ritmos alegres para desconectarse. Los gallegos tienen otra forma de ser más fría y buscan otras cosas en la música, aunque estoy generalizando y no soy de esos, que conste.

 

No sé si estáis pensando en un tercer disco o ya tenéis compuesto algo nuevo. Si es así, ¿tendrá o tiene ya reflejo esta situación en vuestras canciones?

– Como te decía, ya tenemos 7 canciones nuevas y las letras de Phantom Club siempre hablaron de la realidad. Somos gente humilde que le vio los dientes al lobo muchas veces y, si te soy sincero, ninguno de nosotros se sorprende o sufre esta crisis a modo de “no, por Dios”. Si yo viví el corralito argentino… 

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de este tiempo en el mundo de la música?

– ¿Anécdota que se pueda contar sin que haya frutos prohibidos?  Creo que haber tocado en un autobús por toda Segovia, en sus fiestas, durante 4 horas, mientras en la planta de abajo había un descontrol total de gente haciendo cualquier cosa… O, sin ir más lejos, Seila, nuestra cantante, que está en la banda porque en 2005 cuando íbamos a tocar en la Reserva Rock (Vigo) al bajista que teníamos le entró una crisis de ansiedad, fue al hospital y tuve que tocar el bajo yo. En ese momento su mejor amiga me rompía la cabeza con que Seila rapeaba muy bien y, perdido por perdido, le dije: “Sube, nena, a ver qué onda”. Tres minutos más tarde le dije: “No te bajes nunca”.

 

 

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