PERRY BLAKE

Perry Blake, naturaleza viva

En 1998, pocos discos sedujeron tanto como Perry Blake, el debut discográfico en solitario de un irlandés capaz de destilar la más bella melancolía pop. Su música sigue siendo envolvente y evocadora como pocas, y con Still Life, su segundo disco, nos sirve esa mismo tipo de emoción.

             Un timbre de una claridad excepcional y sus maneras de crooner se combinan con un sonido ambicioso y complejo, aunque esta vez los arreglos orquestales de su debut dan paso a un sonido mucho más vivo, fruto de la consolidación de una banda en la que se encuentra el antiguo batería del grupo Japan, de quienes Blake es admirador. Influenciado por Leonard Cohen, Nick Drake, Tim Buckley o Scott Walker tanto como por sus experiencias diarias, los textos de Blake hablan de los temas universales: amor, paso del tiempo, recuerdo, olvido…  

En general, Still LifeNaturaleza muerta– es un disco de tiempos lentos, pero esconde alguna sorpresa. Se diría que en “Let You In”, una composición de funk intimista, quien canta es el mismísimo Bryan Ferry. Pero quien sí acompaña a Perry en el disco es Francoise Hardy, la musa del pop francés y una de las voces más impresionantes del continente, que canta en “War In France”. 

– ¿Cómo fue tu infancia?

          – Mi infancia fue en general bastante feliz, aunque crecí un poco aislado. Me crié en el condado de Sligo -norte de Irlanda- junto a tres hermanas y un hermano, en un entorno de clase media trabajadora. Lo malo fue la escuela. Por desgracia fui durante primaria y secundaria a colegios religiosos católicos, en los que por maestros teníamos a una panda de idiotas. Pero es otra historia… 

– ¿Fue entonces cuando te acercaste a la música?

          – Diría que mi primera experiencia musical fue escuchar a Dionne Warwick cantar “Do You Know The Way To San Jose”, de Burt Bacharach y Hal David. Recuerdo que estábamos de viaje en nuestra furgoneta -¡éramos una especie de familia Brady!- en dirección a Mullaghmore, en Sligo, cerca de la frontera con Donegal, un lugar que más adelante se hizo famoso porque el IRA mató allí a Earl Mountbatten. 

– ¿Cuál fue tu primer grupo?

            – Mi primera banda se llamaba The Rubber Clothing Co. muy a pesar de mi madre, que creía que “superbanda” era el nombre que realmente nos convenía… Resulta irónico que una de las canciones que versioneábamos fuese “Gentlemen Take Polaroids” del grupo Japan, puesto que, años más tarde, su batería Steve Jansen ha tomado parte en mi segundo disco. 

– ¿Y el primer disco que compraste?

        – Lo primero que compré fue “Video Killed The Radio Star” de los Buggles.

 – ¿Reconoces alguna influencia en tus canciones?

          – Leonard Cohen, Nick Drake, Tim Buckley y también soy un gran fan de Brendan Perry, que se ha llevado prestado a mi bajista Glenn. Brendan: si lees esto, le quiero de vuelta.

– ¿Cuál es tu estado de ánimo actual?

          – Estoy exhausto porque me he pasado cuatro meses en un estudio. Además de lo que conlleva grabar un disco, estoy renovando una vieja casa en Irlanda. Pero a nivel musical estoy contento porque creo que he conseguido evolucionar desde el primer disco. Si no, ¿para qué preocuparse en hacer música?  

– ¿Había alguna idea concreta para el segundo disco?

          – El concepto tras este disco es distinto al que había en el primero, aunque aún estoy dándole vueltas. El título Still Life hace referencia a una reflexión calmada sobre el pasado: momentos, recuerdos, historias de mi vida, también a situaciones imaginarias y, en general, supongo que al hecho mismo de vivir cada día. Para este disco he puesto en marcha mi auténtica banda. El sonido es más amplio, menos estudiado, y creo que ha resultado positivo a la hora de trabajar en formato canción, por decirlo de alguna manera. La interpretación musical es realmente buena, cálida y entregada. La inspiración vino de viajar por Europa y observar a la gente en los bares y cafés, y también de mi primera visita a los Estados Unidos. Algo tan sencillo como sentarse en el Central Park comer un bocadillo con crema de queso puede inspirar tal barbaridad. Y además sufro una obsesión enfermiza por los bosques… 

– ¿Y hay algo de tu vuelta a Irlanda?

          – Volví a establecerme en Irlanda después de vivir en Londres por motivos familiares. Mi padre está enfermo y mi madre es bastante mayor. La zona en la que he decidido quedarme tiene muy poca población, es completamente opuesta Londres y todo lo que significa. Pero no pasaré todo mi tiempo allí: en primavera tengo pensado tomar el Orient Express. Y ahora mismo estoy escribiendo una banda sonora para una película francesa que debería estrenarse en primavera. Lo de volver a Irlanda es una forma de establecerme en un lugar y viajar a partir de allí, de tener un sitio donde dejar mis trastos, porque cada vez acarreo más cosas conmigo. 

Xavier Valiño

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