PARADE: Materia oscura

PARADE: Materia oscura (Jabalina)

 

 

 

Diecisiete años lleva ya Antonio Galvañ con su proyecto Parade. Después de dejar el sello Spicnic con su anterior álbum, ahora regresa con el segundo disco para Jabalina. Como ocurre en casi todos los órdenes de la vida, en Materia oscura las apariencias engañan… Este iba a ser el disco ‘siniestro’ de Parade, pero, finalmente, no ha sido para tanto o, por lo menos, se ha convertido en otra cosa, algo tenebrosa pero, sobre todo, nuevamente deslumbrante

 

 

 

 

Antonio ha vuelto a ese pop redondo que tan bien compone y que inunda cada uno de los surcos de este álbum, editado también en formato vinilo por primera vez en su discografía, formato que incluye un tema extra, “El viajero del tiempo”. Como el Dr. Jekyll y Mr Hyde, Antonio se ha salido con la suya y ha logrado que un espíritu oscuro recorra de principio a fin su nuevo trabajo: hay canciones-tragedia, fantasmas, apariciones, una media prácticamente de un muerto por canción…

 

 

Entonces, ¿cómo se explica que canciones tan luminosas contengan un interior tan lóbrego y que la sensación última sea de euforia y no de tristeza? Muy sencillo: las constantes de Parade siguen ahí, mezclando lo extraño y lo maravilloso. Ese algo que nos asombra por cercano y nos hace participar en sus óperas espaciales de tres minutos de puro pop.

 

 

Y es que, hay que decirlo claro y alto, por encima de todo Parade está cansado de canciones depresivas y nos quiere hacer saltar de nuestras sillas, quiere hacernos bailar, molestar y empujar… al estilo Parade, claro. Por ejemplo, “No más rocanrol”, la contundente declaración de principios con la que se inicia el disco o “Nunca bailo”, una historia con moraleja en la que se manifiesta que bailar es bueno, pero los excesos se pagan… Incluso “Trasplutonia”, una perfecta canción pop para hacer surf en Marte.

 

En él hay homenajes a la música disco de principios de los setenta (con Don Cornelius y su “Soul Train Line”), a la verdadera literatura gótica, la del XIX, con Muerte enamorada incluida, o al gran Gino Paoli, ese hombre que vive desde hace cuarenta años con una bala alojada en su corazón. Sigue habiendo ecos a Phil Spector y a Vainica Doble, aromas a Solera, a Franco Battiato y a Carlos Berlanga… Hay reuniones de ex-alumnos en el Innsmouth de H.P. Lovecraft, Bela Lugosi y Boris Karloff desfilan unidos por el amor y el odio, casi como sucedió hace sesenta años, pero también, como no podría ser de otra forma, ciencia y ficción, robots replicantes, aventuras en Marte, odas al dolor del espacio…

 

  

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