ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LOS BRINCOS

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LOS BRINCOS

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

ARTÍCULOS 1997


La leyenda de Los Brincos

 

 

 

Corría el año 1964. El pop español no llegaba a ponerse de largo porque los jóvenes músicos de entonces se lo tomaban como un pasatiempo de fin de semana y las compañías no querían apostar por algo tan novedoso e inestable como era ese rock juvenil. Ya había grabaciones de dos docenas de grupos como Los Mustang, Los Sirex, Los Salvajes o Los Javaloyas. Pero ninguno había conseguido interesar a la audiencia y, curiosamente, ésa era la música que empezaba a arrinconar a los viejos crooners y a las antiguas orquestas de baile.

 

Alguien tenía que tomar esa responsabilidad y ahí surgieron Los Brincos. Fernando Arbex, antes en Los Estudiantes, junto a Antonio Morales -más conocido como Junior- y Juan Pardo, los dos vocalistas en Los Pekenikes, además de Manolo González, se encerraron en una habitación durante todo el año, ensamblando voces, creando acompañamientos y perfilando canciones.

 

A finales de ese año presentaron su primer LP, con canciones como "Bye, bye chiquilla", "Cry" y, sobre todo, "Flamenco", una hábil transposición de algunas armonías clásicas de la música española al mundo del beat anglosajón, que era el sonido de su tiempo. Editaron, además, un EP de cuatro canciones y dos singles, una combinación irresistible de voces y guitarras que marcaba la mayoría de edad del pop español.

 

Su segundo disco, encerrado en una caja de cartón, contenía cortes como "Mejor", "Borracho" y "Tú me dijiste adiós". Durante la preparación del tercer disco, Juan y Junior dejaron la banda para formar su propio dúo, aunque aún tuvieron tiempo para grabar antes "Un sorbito de champagne". Ricky y Miguel, hermanos de Junior, les sustituyeron y ya participaron en los dos siguientes discos, con momentos memorables como "Contrabando", "El pasaporte", "Lola" o "Nadie te quiere ya". Ya sólo quedaba un álbum para culminar la carrera de Los Brincos. Se anticiparon a su tiempo y lanzaron, en doble versión en castellano e inglés, Mundo, demonio y carne, un disco conceptual que cerraba los seis años de su carrera.

 

Varias generaciones del pop español los han idolatrado: en los 70, con la nueva ola, la movida… Incluso la escena independiente más rabiosa les rindió homenaje en dos discos de tributo del año pasado. El doble compacto Bravo por los Brincos, ahora publicado, recoge sus 30 canciones más legendarias, remasterizadas, y con curiosidades como la versión inglesa de "Lola" y la adaptación al francés de "Mejor". Parece que se les están haciendo ofertas millonarias por dos conciertos, un programa especial de televisión y un disco doble en directo. ¡Ojalá no acaben con la leyenda!

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LIBROS-ROCK

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ARTÍCULOS 1997


Libros rock, lectura navideña

 

No son las compañías discográficas las únicas que se lanzan con todos los medios a su alcance a por los pobres incautos consumidores durante las fiestas navideñas. También las editoriales quieren su tajada del pastel. ¿Y a nosotros que narices nos importa si el caso es tener libros decentes en las librerías?

 

Lo más curioso del fenómeno es que si hasta hace muy pocos años la bibliografía rock era muy, muy escasa por aquí, ahora llueven los libros rock. No todos son recomendables, pero suponemos que las editoriales, al igual que las multinacionales del disco, tienen que tener su parte de chicos de la calle de atrás y chicas especiadas en los quioscos para poder poner en el mercado otras cosas. Tampoco lo que se edita está al nivel de otros Estados, pero allí el mercado es más grande, tienen más tradición y un libro documentado sobre rock está considerado. Aquí, por ahora y por desgracia, sigue siendo un género menor.

 

Estudios rock

 

Dos de ellos están entre los libros más interesantes publicados hasta ahora. Geografía del rock de Ignacio Juliá, uno de los directores de la revista Ruta 66, hace un recorrido por todos los puntos del mapa que han tenido alguna relevancia en la música de este final de siglo, parando en locales de ensayo, hoteles, viviendas, bares, salas de conciertos, escenarios de festivales, estudios de grabación… Cómo no, presta especial atención a los USA y al Reino Unido, haciendo unas pequeñas referencias a Australia y Europa.

 

El libro se completa con dos apéndices: el primero dedicado a las doce mejores tiendas de discos del mundo y el segundo  a enumerar las canciones relacionadas con algún lugar geográfico, real o ficticio. O sea, el libro indispensable para callejear por las principales capitales del mundo del rock aunque, tal vez, se hubiera podido pensar en otra estructura y en dedicarle un capítulo a la Península.

 

La censura en el rock, de Jordi Bianciotto, periodista musical y coordinador de Fantastic Magazine, da un repaso a todos aquellos momentos en los que el rock ha estado contra las cuerdas gracias a los gobiernos, los medios de comunicación o las propias compañías, tanto fuera como dentro de España, a la que se dedica una parte especial.

 

Y su mejor baza es que no se para en lo evidente: sean dictaduras, democracias, regímenes comunistas o islámicos, todos tuvieron algo que decir y censurar. O sea, todos los enemigos del rock retratados a través de numerosas anécdotas, unas más conocidas que otras, aunque sus caras no siempre son públicas: ahí queda, para otro estudio, el reto de desenmascarar a los funcionarios y políticos que en los años 60 y 70 se dedicaban a parar o  masacrar imágenes, canciones, discos, medios de comunicación, conciertos en directo…

 

Satanismo y brujería en el rock, el primer libro de Jota Martínez Galiana, es más previsible. Su índice podría haber sido adivinado fácilmente: hippies, familia Manson, Black Sabbath y Led Zeppelin, heavy, rock industrial… De todas formas el trabajo no deja de ser exhaustivo y va dirigido a un público muy concreto.

 

Diario del rock, de Joseba Martín, director de La jungla sonora en Radio Euskadi, es una completa agenda de las más de 3000 fechas con alguna relevancia en el mundo del rock: nacimientos, bodas, divorcios, muertes, conciertos, problemas con la justicia, relaciones con los medios, noticias, canciones… Aviso para despistados: se trata de una obra de referencia y no de un libro para leer como una novela.

 

También se han editado recientemente libros dedicados a grupos como Nirvana, P J Harvey o Rage Against The Machine, todos ellos con letras, comentarios de los propios artistas y una buena selección fotográfica, pero de este tipo sí que abundan los libros en los estantes.

 

Queda para el final el Anuario de la Música 97, editado por El País que, junto a su repaso de lo que ha sido el año, con un acercamiento a medio camino entre lo estrictamente comercial y lo más especializado, incluye una completa guía profesional y un CD con grabaciones inéditas de artistas de bastante éxito.

 

Xavier Valiño

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 LEÑO

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ARTÍCULOS 1997


Leño, maneras de vivir

 

 

Los Leño se gestaron en la fábrica de grupos de rock que por aquel entonces era la agencia "CentroRock" que dirigía el manager Javier Gálvez, justo cuando por ahí fuera los Sex Pistols encabezaban la revuelta punk al grito de "(No hay futuro!". Fue a comienzos del 78 cuando Rosendo Mercado decide abandonar el grupo Ñu, en el que compartía liderazgo con José Carlos Molina, y forma su propia banda, acompañado por el bajista Chiqui Mariscal -más tarde sustituido por Tony Urbano- y el batería Ramiro Penas.

 

Graban dos canciones ("Este Madrid" y "Aprendiendo a escuchar") producidas por el Mariscal Romero, todo un personaje en el naciente rock de entonces, y con ellas aparecen en el disco colectivo Rock del Manzanares, un álbum que puede considerarse el inicio del movimiento que surgía con el sello Chapa. Su primer disco, sin embargo, no comienzan a grabarlo hasta más de un año después de esas dos canciones. Producido por Teddy Bautista, significó una auténtica conmoción en el panorama del rock nacional, logrando himnos coreados y recordados como aquel "Es una mierda este Madrid, que ni las ratas pueden vivir".

 

El impacto de Leño no tuvo parangón, salvo, tal vez, el de Tequila, aunque en otros ámbitos, acusados, además, de falta de credibilidad. Siendo la banda más valorada y respetada por las tribus heavy, en realidad es el grupo menos heavy de todos: Leño es, fundamentalmente, y por encima de todo, un grupo de rock, simple, directo y contundente. Si en esta desafortunada clasificación buscamos una banda foránea a la que le suceda lo mismo, inevitablemente tenemos que pensar en AC/DC.

 

La imagen magnética de Rosendo Mercado y sus textos, referentes imprescindibles de la cultura urbana, han mantenido viva hasta nuestros días la leyenda de la banda: las jóvenes generaciones son, aun más si cabe, fervientes admiradores del grupo, y sin ellos nunca habrían existido grupos como Reincidentes, Porretas, Extremoduro, Sociedad Alkóholika…, bandas que siempre confesaron con orgullo su admiración y respeto.

 

Maneras de vivir es la recopilación definitiva de su obra. Contiene 20 canciones, dos de las cuales -las versiones en estudio de la canción que la titula y "Aprendiendo a escuchar"- nunca habían aparecido antes. Con un sonido actualizado y remasterizado, incluso demasiado limpio, se convierte ya en referencia indispensable para conocer y comprender la historia del rock estatal.

 

Xavier Valiño

LED ZEPPELIN

Led Zeppelin, inmensos

 

(Y pensar que por poco se llaman Los Nuevos Yardbirds! No hubiera sido una buena idea, ya que hay algo en el nombre de Led Zeppelin que indicaba que iban a ser grandes, muy grandes. Ya lo dice el nombre: “Enormes, masivos, totalmente heavy, con todas las cartas para dominar sin piedad el mundo con su fuerza, su indecencia y su inmensidad”. Leer más

ULTRASONICA ARTÍCULOS 1997 JANIS JOPLIN

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Janis Joplin, el blues en la voz

 

 

Para muchos, Janis Joplin no es más que un nombre en la lista de los muertos más alabados en la historia del rock. Por eso colecciones como Absolute, que ahora se publica, pueden servir para hacerle justicia o para descubrirle a alguien su privilegiada y castigada voz.

 

A menudo sólo se habla de ella como parte de ese club de inmortales de los años 60 -Brian Jones, Jimi Hendrix, Jim Morrison- que chocaron y se quemaron junto con la década que los hizo famosos. Tema para un buen puñado de libros, artículos y biografías, sus canciones suelen quedar en un segundo plano para centrarse en su estilo de vida, su imagen de mujer dura, el alcoholismo, sus escarceos amorosos y su adicción a las drogas. Su conducta era una actitud manifiesta contra la hipocresía de la sociedad conservadora en la que vivía. Bajo lo evidente, lo vendible, había una persona extremadamente sensible, y eso es lo que realmente importa.

 

Lo esencial de su carrera musical, si se toma como punto de referencia sus años con Big Brother & The Holding Company, duró escasamente cuatro años. Sin embargo, durante ese tiempo creó un trabajo magnético que supera sobradamente lo negativo que se escribió sobre ella y sobrevive al recuerdo de lo que fue y de lo que podía haber llegado a ser.

 

 

En su Texas natal, 17 años después de su nacimiento en 1943, ya estaba recorriendo los escenarios del circuito folk. Su estilo, profundamente influenciado por artistas de blues que tuvieron vidas igualmente problemáticas como Bessie Smith o Big Mama Thorton, fue el que convenció a la banda para reclutarla como la cantante ideal para dar vida a un hermoso proyecto de profundo blues eléctrico.

 

Lo demás es historia. Su primer disco con Big Brother y su famosa actuación en el Monterrey Pop Festival en el 67. El segundo en el 68, llamado Cheap Thrills. Poco después, un nuevo grupo, The Kozmic Blues Band, con los que lanzó I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama en 1969. El álbum en directo Raise Your Hand, también en el 69. Una nueva banda, The Full Tilt Boogie Band, con los que grababa su nuevo disco Pearl cuando murió de una sobredosis de heroína en el Motel Landmark de Hollywood, el 4 de octubre de 1970.

 

Al igual que había sucedido con Sam Cooke, su primer número uno le llegó después de muerta, con "Me And Bobby McGee". Aunque lo verdaderamente importante es que, desde entonces, su influencia ha sido decisiva en varias generaciones y, al igual que sus compañeros en el club de inmortales de los 60, nadie ha conseguido hacerle sombra.

 

Xavier Valiño
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