ULTRASÓNICA ENTREVISTA CON IS

Is, pimpinela punk
 

 

Toca dar la cara. Is, Isabel o como quieras, deja de ser la acompañante musical de Surfin’ Bichos y Chucho -en fin, de Fernando Alfaro- para poner su nombre al frente. Su compañero de viaje, entre otros y sobre todo, Fernando Alfaro. 

¿Llevas mucho tiempo dándole vueltas a la idea de publicar este disco? ¿Por qué ahora?

– Bastante tiempo, pero hasta ahora no había reunido los requisitos psicológicos (¿o debería decir psiquiátricos?) para llevarlo a cabo. 


¿Son éstas canciones recientes o llevan tiempo escritas?

Hay de todo. “No lo entendéis” tiene 8 años, mientras que, por ejemplo,. “Pimpinela Punk” nació y creció durante la grabación.

¿Qué había de especial en la historia del cosmonauta ruso perdido en el espacio Istochnikov como para servir de título al disco?

Me llamó la atención la claridad con que pone de manifiesto la fragilidad de un ser ante otro de su misma especie.


Curiosa coincidencia que Chucho también se haya decidido por una palabra de la Europa del Este para su disco. ¿Había alguna intención o guiño oculto?

No, por lo menos conscientemente no ha sido más que eso, una curiosa coincidencia.


¿Hay tanta distancia entre la ciencia-ficción y la vida cotidiana o tú tratas de establecer un nexo entre ellas?

– “Sometimes life is stranger than fiction” -“A veces la realidad supera a la ficción”-. Pues eso.

 

También está claro que te gustan muchos tipos de música, al menos por la variedad del disco. En eso se te ve menos limitada que Chucho. ¿Era ésa la forma de marcar distancias?

No he tratado de marcar distancias. Supongo que si el disco parece más variado es por una actitud menos visceral y más ecléctica a la hora de escribir que en el caso del autor de las canciones de Chucho, o porque quizás compares más la producción de Istochnikov y Koniec que las canciones, en sí mismas, de Is y de Chucho. Por otro lado, Fernando Alfaro y yo oímos casi la misma música, aunque tengamos nuestras diferencias: yo detesto a Tindersticks; él -como tantos otros- odia a Muse, por ejemplo Lo cierto es que a mi me gustan las ensaladas de cualquier tipo y él puede comerse 100 pepinillos de una vez, aunque los dos comamos de todo (menos acelgas).


Una de las canciones que más me gustan es «El abrazo del boxeador». ¿Qué nos puedes decir de ella?

– Que es la principal candidata al videoclip, en el que está previsto que un boxeador me dé de hostias, que de la letra Alfaro escribió los versos impares y yo los pares, que al parecer la primera parte es un 4:4 y la segunda un 3:4,.que es muy difícil de cantar (bien) o que con 4 minutos escasos es la segunda más larga del disco.


Yo diría que la letra de, por ejemplo, «El mejor olor» es de Fernando. Sin embargo, es tuya. Supongo que enriquece componer con otros. ¿Qué has aprendido de esta experiencia?

Bueno a él le llevo viendo / oyendo componer desde hace años, en la salud y en la enfermedad. Su modus operandi parecía el más razonable; aunque, ¿tiene que ver algo el sentido común con todo esto? De él aprendí a apuntar y grabar ocurrencias antes de que se las lleve el viento (o la corriente), a conocer limitaciones (de todo tipo) pero, a la vez, a mantener la autoestima en niveles aceptables.

 
¿Cómo es la composición a medias con Fernando?

Como el resto de la vida con él: él se lo toma todo en serio y yo estoy todo el rato haciendo el tonto.


¿Con qué criterio selecciona Fernando las canciones que acaban en Chucho o las que son para Is? ¿Las compone expresamente para ti?

– Yo se las oigo canturrear y, si me gustan, y en el siguiente orden, le sugiero la cesión, se la pido, se la exijo, o se la quito (esto último me suele costar porque a veces se inventa acordes que no hay Dios que los saque).


Como padre, me gustan también las referencias al mundo infantil, algo que no es muy habitual. Supongo que el pudor no te afecta a la hora de escribir ciertas cosas. ¿Crees que el hecho de ser mujer te permite ciertas cosas que no haría un hombre?

– No creo que tuviera ese tipo de pudor aunque no fuera madre, pero es cierto que serlo me ha permitido intentar soltar lo que se siente al serlo. Lo de ser hombre o mujer no creo que afecte. Fernando también escribe sobre o para ellas. Y sin ningún pudor.


¿Te pones algún límite?

Me lo ponen mis circunstancias.


Se puede decir que el plantel de Surfin’ Bichos vuelve a aparecer en un disco después de tantos años. ¿Era tu idea reunirlos o es que se trata de los músicos que mejor conoces o los que más a manos tenías?

Lo primero de lo segundo.


Por fin, después de haber sido teclista ocasional de Surfin’ Bichos y Chucho, te lanzas a dar la cara. ¿Te encuentras cómoda en esa situación?

– Grabando sí he estado a gusto. Ya veremos en directo.


¿Crees que por ser mujer te van a medir tus pasos con más atención o que habrá más condescendencia?

Las dos cosas, si la contradicción es admisible (¿quién lo dijo?). Aunque creo que en un campo cultural supuestamente avanzado como es el pop, el sexismo debería estar superado desde hace años. Lo que sí que es posible es que me ocurran esas cosas que dices por ser la-mujer-de, parecido a lo que le pasa a Enrique Iglesias.


¿Por qué piensas que los grupos de chicas suelen durar menos?

Por una serie de pequeños obstáculos, ninguno insalvable, pero que cuando se suman a veces pesan demasiado como para que valga la pena el esfuerzo. O a lo mejor es que nosotras sabemos mejor cuándo hay que irse de un sitio…

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091 1996

091, sin epitafio para la losa

 

 

“La noche que la luna salió tarde”

 

091 ha decidido poner punto y final a su trayectoria tras trece años y siete discos, un tanto hartos de la industria y sus manejos. Desde ahora, y gracias a sus canciones, el grupo pertenece a la leyenda del rock en castellano. Antes de su anunciada despedida, recorrieron parte de la geografía estatal haciendo sus conciertos más intensos y cargados de emoción. Como último acto de reconocimiento a quienes les han seguido tanto tiempo, dejan un doble compacto en directo con más de dos horas de sus mejores momentos, grabado durante las dos noches de su último concierto en la Granada que les vio nacer, crecer y morir. Su experiencia, plena en coherencia y compromiso, bien vale unas palabras en las que resumir la difícil historia de un grupo rock en este Estado.

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ULTRASÓNICA 2007 DISCOS MAXÏMO PARK: Our Earthly Pleasures

ULTRASÓNICA 2007 DISCOS MAXÏMO PARK: Our Earthly Pleasures

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

DISCOS 2007


MAXÏMO PARK: Our Earthly Pleasures (Warp-Pias)

 

 

            Tiempo de reválida para muchos de los grupos del pop británico que sorprendieron en los dos últimos años, desde Arctic Monkeys a Editors, pasando por Art Brut. Entre ellos, Maxïmo Park, quienes con Our Earthly Pleasures se muestran como uno de los grupos más idiosincrásicos del pop actual, unos rockeros educados para quienes la inteligencia significa algo más que leer un libro mientras te sacan una foto. Su letrista y cantante, Paul Smith, habla de relaciones de pareja sin caer en tópicos. Y su sonido, en este segundo disco, trae el aval de Gil Norton, habitual en los discos de Pixies, con lo que el sintetizador de Lukas Wooler gana en densidad y el resto de la banda ataca con una dinámica de suave-fuerte (como Pixies o Nirvana) sus nuevos temas.

Xavier Valiño

 

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ULTRASÓNICA 2007 DISCOS BILLY BRAGG

 DISCOS 2007

  

Billy Bragg, su discografía: el estribillo del enemigo

 

         A la hora de repasar la discografía de Billy Bragg decidimos comentar las dos cajas publicadas en los últimos meses y en las que se recoge casi toda su producción, excepto discos recopilatorios y las colaboraciones con Wilco en Mermaid Avenue. La principal razón es que todos sus discos están mencionados en el artículo que encabeza esta revisión y son de sobras conocidos y, sobre todo, que las dos cajas recogen un disco de material extra por cada disco publicado en su momento por Billy Bragg, con numerosos inéditos, material extra y tomas distintas de sus canciones.

 

 

VOLUME I

 

 

Life’s A Riot With Spy Vs Spy (1983)

 

 

            Dieciséis minutos y un segundo. Siete canciones. No más. Eso duraba la tarjeta de presentación de Billy Bragg en solitario en 1983, reinventado tras su etapa en Riff Raff y su paso por el Ejército, en donde estas canciones empezaron a tomar forma. Honesto, humano, brutal y tierno, folk antiguo y punk reciente. Armado con su guitarra y su voz, como un cruce entre Dylan, Guthrie y Joe Strummer, Bragg se presentaba como un cruzado contra lo que triunfaba en las listas por entonces, con su intención de volver a lo básico. Curiosamente, The Smiths comenzaban al mismo tiempo (más tarde compartirían gira) para conseguir que la música de los 80 no se recordase precisamente por aquellos nombres que ambos despreciaban.

 

            Grabado para la subsidiaria de Charisma, Utility, el disco fue reeditado por Go! Discs poco después para llegar a las listas a principios de 1984. En él, Bragg suena crudo, directo y más inmediato que nunca. Ya desde el principio queda clara la fórmula: canciones políticas (“To Have And To Have Not”) alternadas con canciones que hablan de sentimientos (“The Man In The Iron Mask”), y que  encuentran su mejor formulación en “A New England”, la canción por la que será recordado dentro de 100 años: “No pretendo cambiar el mundo, no busco una nueva Inglaterra, sólo estoy buscando otra chica”.

 

El disco extra que ahora lo acompaña añade 28 minutos y 11 canciones, seis de ellas descartes que no aparecieron en su debut. Lo que más sorprende es escuchar una caja de ritmos de fondo en un par de las canciones, lo que indica que la fórmula no estuvo tan clara desde el principio. Entre los descartes, puede que “Speedway Hero” y “Loving You Too Long” sean las más interesantes, aunque no tanto como para ganarse su lugar en aquel debut. Sorprende la versión alternativa de “The Man In The Iron Mask”, con trompeta, y destaca la versión de “Route 66” -titulada “A13, Trunk Road To The Sea”- y del “Fear Is A Man’s Best Friend” de John Cale.

 

 

Brewing Up With (1984)

 

 

         Tras su debut, que podría considerarse como un primer EP por su duración y número de canciones, Brewing Up With tiene ya consideración de disco de larga duración, aunque Bragg se empeñó personalmente en que fuera vendido a precio reducido, por debajo de las cuatro libras. La producción consigue en este caso refinar la fórmula de su debut, añadiendo alguna voz doblada, un órgano a cargo de Kenny Craddock, una trompeta puntual gracias a Dave Woodhead o guitarras acústicas, abriendo el camino a lo que estaba por venir.

 

“It Says Here” marca el tono político desde el principio, con su ataque directo a la prensa conservadora y un Billy Bragg mucho más concienciado y activo tras haber sido uno de los principales sustentos de la huelga de los mineros en contra del gobierno de Margaret Thatcher. No es la única: “Strange Things Happen” o “Island Of No Return” y “Like Soldiers Do” -ambas su respuesta a la Guerra de las Malvinas- muestran al Bragg más comprometido.

 

         Pero, por si quedaban dudas, la segunda canción del álbum nos devuelve a su otra faceta, la del compositor preocupado por las relaciones de pareja: junto a “Love Gets Dangerous” (“La lujuria es un cáncer, el amor es un vicio”) están “The Myth Of Trust” o “A Lover Sings” para probarlo. Además, “The Saturday Boy”, uno de sus temas más recordados, habla de un amor de escuela: “Nunca olvidaré el día en que la conocí… Y la forma en que se frotaba contra la esquina de mi pupitre”.

 

         El disco extra incluye uno de sus discos más memorables, el EP de 1985 “Between The Wars”, compuesto de cuatro canciones íntegramente políticas. Entre los inéditos destaca “It Must Be A River” y sorprende el soul de “I Won’t Talk About It”. Aunque seguramente las más apetitosas del lote sean los inéditos grabados por Wiggy en el apartamento de Bragg y con la guitarra de Johnny Marr, que incluyen versiones de “Back To The Old House” de The Smiths y “The Last Time” de Rolling Stones, además de una versión alternativa de “A Lover Sings” que Johnny Marr emparenta con su guitarra con “This Charming Man”, como queriendo decir que entre Billy Bragg y The Smiths tampoco había tanta distancia. 

 

 

Talking With The Taxman About Poetry (1986)

 

 

         Tras el EP “Between The Wars”, quedaba claro que había que oxigenar un tanto el repertorio. En su tercer disco la parte del corazón ganaba a la ideología, con temas como “Greetings To The New Brunette” (con la guitarra de Johnny Marr y la voz de Kirsty MacColl), “The Marriage”, “The Passion”, “Wishing The Days Away”, “The Warmest Room” u otro de sus momentos más memorables, “Levi Stubb’s Tears” -versionada últimamente por Hard-Fi-. Aun así, quedan muestras de su activismo en “There Is Power In The Union”, “Help Save The Youth Of America” -con un parecido más que razonable con “I Fought The Law” de Bobby Fuller-, “The Home Front” o “Ideology” -tomada directamente de “Chimes Of Freedom” de Bob Dylan-.

 

En cuanto al sonido, los productores John Porter y Keney Jones, con la aquiescencia de Billy Bragg, fueron un paso más allá; aunque una parte de sus doce canciones seguían contando solamente con la voz y la guitarra -menos acelerada- de Billy Bragg, en otras los arreglos mostraban ya a un músico algo diferente y abierto a experimentar con otros instrumentos sin miedo a que la guitarra ya no fuese el elemento primordial, como en “Honey I’m A Big Boy Now”, “The Marriage” o “The Home Front”, lo que convierte a su tercer disco en el favorito de muchos de sus seguidores. 

 

En el disco extra lo que se descubre es que Billy Bragg ya no tiene miedo a hacer versiones de los clásicos: aquí están “The Tracks Of My Tears” de Smokey Robison & The Miracles, “Deportees” de Woody Guthrie, “Sin City” de The Flying Burrito Brothers y la tradicional “Hold The Fort”, todas bastante respetuosas. Además de las versiones alternativas de canciones del disco original, se incluyen dos inéditas, “A Nurse’s Life Is Full Of Woe” y “Only Bad Signs” que podrían haber entrado perfectamente en él.

 

 

The Internationale, 1990

 

 

         Saltándose el orden cronológico que parecen seguir las dos cajas, el primer volumen I se cierra con The Internationale, un EP editado en 1990 y, por lo tanto, posterior a Workers Playtime, de 1988. Sin embargo, aunque pudiera parecer caprichosa la elección, guarda una cierta coherencia, pues este EP tiene más que ver con sus primeros discos. Sus siete canciones, explícitamente políticas todas ellas, siguen la pauta del EP “Between The Wars” y se desmarcan de la etapa pop y más de banda que se iniciaría con Workers Playtime.

 

         Entre sus temas está “La internacional”, con nueva letra de Bragg -la que él propone como nuevo himno británico-, una sección de metales y un coro de Gales. Además incluye “Jerusalem”, de William Blake, “The Few”, compuesta en un viaje de Barcelona a Valencia y que deriva claramente del “Desolation Row” de Bob Dylan, y “Nicaragua Nicaragüita”, de Carlos Mejía Godoy, en la que se agradece y disculpa el intento fallido de cantar en castellano, que remata con el grito de “La lucha continúa”. Junto a estas siete canciones se incluye también el EP en directo “Live And Dubious EP”, con otros seis cortes también de contenido político.

 

Por si fuera poco, se incorporan como extras otras cinco canciones en la misma línea, entre ellas las versiones de “Joe Hill” de Phil Ochs, “This Land Is Your Land” de Woody Guthrie -las dos excelentes-, la tradicional “A Miner’s Life” y  “A Change Is Gonna Come” de Sam Cooke. Los 19 temas de este disco  escupen en su unidad verdades como puños, pero si lo que nos gusta de casi todos los otros discos de Bragg es la alternancia de temas de contenido político con los que hablan de conflictos sentimentales, estos últimos no existen en The Internationale.   

 

En cuanto al disco extra, se trata de un DVD que recoge dos canciones interpretadas en un festival en Berlín del Este, la canción “Nicaragua Nicaragüita” interpretada en una reunión asamblearia en ese país y una actuación de 45 minutos en un Festival en Lituania en 1988, en el que la filmación no está a la altura de la actuación, llena de adrenalina, como Bragg recuerda que eran sus conciertos de los primeros años. Entre las 14 canciones de ese concierto se pueden ver curiosas versiones de “I Heard It Through The Grapevine”, “People Get Ready” de Curtis Mayfield, “Tupelo Honey” de Van Morrison y “Star” de David Bowie.

 

Por último, como DVD exclusivo para esta caja, se incluyen un par de actuaciones bajo el título From The West Down To The East. La primera recoge una actuación de marzo de 1985 para el South Bank Show, con siete canciones. La segunda corresponde a otra actuación en Berlín del Este, en 1986, en la que la audiencia estaba tan metida en el concierto que ni parecen enterarse del chaparrón que cae en medio del mismo. No hay mejor testimonio de la fuerza del concierto que poder contemplar cómo los alemanes corean “A New England”, probablemente sin saber qué están cantando.


 

VOLUME II

 

 

 

Workers Playtime (1988)

 

 

         Curiosamente, antes de grabar su EP más político, el que cubre el último disco de la primera caja editada, The Internationale, Billy Bragg editó su disco más centrado en las relaciones personales y, en concreto, en su tormentosa relación con una novia llamada Mary, con canciones como “The Short Answer”, “Must I Paint You A Picture”, The Only One”, “The Price I Pay”, “Life With The Lions”…

 

Las escasas excepciones a esta temática vienen dados por dos de sus mejores momentos: “Valentine Day Is Over”, en donde habla de la violencia machista desde la perspectiva de una mujer, y “Waiting For Great Leap Forwards”, en la que reconoce que el papel del artista no es dar respuestas, sino plantearse las preguntas, como queriendo dar una definición de su propio papel.

 

Además, Workers Playtime, sin dejar de ser un eslabón más en su discografía desde la austeridad de los inicios hasta el sonido más pop reforzado por más instrumentos que nunca de su siguiente álbum, puede ser considerado como el primero de segunda etapa, la que llega hasta nuestros días.

 

         Sólo “She’s Got A New Spell” (que La Granja versionaron en nuestro Estado como “Magia en tus ojos”), “Life With The Lions” y “Waiting For The Great Leap Forwards” -que, colocada al final, tiende un puente con su siguiente disco en estudio-rompen un ritmo mucho más calmado que en los álbumes anteriores.

 

Como queriendo dejar claro cuál fue la aportación de Joe Boy en la producción y en los arreglos al resultado final, el disco extra trae hasta cinco maquetas de las once canciones que aparecieron en la versión editada, algunas más espartanas (“The Only One”, “The Price I Pay”) y otras en formato más de grupo completo (“She’s Got A New Spell”, “The Short Answer”). A su lado están las versiones en directo de “Reason To Relieve” de Tim Hardin y la tradicional “Raglan Road”, la cruda versión de “That’s Entertainment” de The Jam y la versión completa de “Must I Paint You A Picture”. 

 

 

Don’t Try This At Home (1991)

 

 

         El disco pop más completo de Billy Bragg es Don’t Try This At Home, por canciones, ambición, recursos utilizados (al fin se decide a utilizar la batería dando la impresión, por primera vez, de tocar con todo un grupo; su voz en “Wish You Were Her” no parece la suya) e invitados.

 

            Además de varios productores, por ahí están de nuevo Johnny Marr y Kirsty MacColl, junto a invitados como Peter Buck y Michael Stipe; cuenta con versiones de Fred Neil (“Dolphins”) y de Sid Griffin y Greg Trooper (“Everywhere”); se abre con la incontestable “Accident Waiting To Happen”; e incluye su single más contagioso, “Sexuality”, en el que Johnny Marr le ayudó a transformar el riff original de Billy Bragg sacado directamente de “Louie Louie”. O sea, Billy Bragg jugando, casi por primera y última vez, en la primera división del pop.

 

         De todas formas, la temática no es apta para todos los públicos, como en “Trust”, relacionando el temor al SIDA con el miedo ancestral a quedar embarazada, o “Tank Park Salute”, el homenaje de Bragg a su padre muerto de cáncer cuando él era un adolescente.

 

         Además de las versiones alternativas de seis de las canciones, entre las que sorprenden el tratamiento distinto de “Sexuality” o “The Few” antes de entrar en el estudio, el disco de extras incluye otras sorpresas: dos canciones a medias con Natalie Merchant que podrían pasar por canciones de 10.000 Maniacs (“Party Of God” y “Bread & Circuses”), versiones (de “Revolution” de The Beatles y “Just One Victory” de Todd Rundgren), tres cortes inéditos de una telefilme titulado Safe, dirigido por Antonia Bird, y un primer y extraño acercamiento a la electrónica y el dub: “Tighten Up Your Wig”.

 

 

William Bloke (1996)

 

 

         Tras diez años intensos sin descanso, y una vez que Bragg había grabado su disco más ambicioso, tocaba reflexionar -y ser padre, claro-. Cinco años tardó en editar un nuevo disco en estudio y en él se puede vislumbrar un Billy Bragg más maduro. Ya no es un referente musical para la sociedad, sino, sobre todo, político, pero, a pesar de ello, en sus discos siempre habrá canciones que dejan claro que Billy Bragg es necesario.

 

Así, entre las reflexiones de carácter intimista, como “Brickbat” o “The Fourteenth Of February”, dedicadas a su mujer, otras como “Upfield” o “Goalhanger” parecen querer reeditar lo conseguido con “Sexuality”. En otros momentos, como “A Pict Song” (con letra de Ruyard Kipling), “The Space Race Is Over” o “Northern Industrial Town” reaparece el trovador de guitarra como arma arrojadiza, de vuelta a los sonidos más básicos de sus inicios.

 

En el disco extra aparecen cinco versiones alternativas de canciones de William Bloke, entre ellas una toma gospel de “Upfield”, aunque lo más interesante aparece al final, con cuatro canciones inéditas que hubieran tenido cabida perfectamente en el disco editado en primer lugar, entre ellas la versión de The Smiths “Never Had No One Ever” y la de “All Fall Down”, de Lindisfarne.

 

 

England Half English (2002)

 

 

         El último disco en estudio de Bragg hasta el momento es aquel en el que se ve ya libre de cualquier compromiso, de justificar por qué ha estado años sin grabar, de decidir por qué tipo de sonido se va decantar en esta ocasión, qué tipo de canciones irán… El resultado, un poco de todo lo que había hecho con anterioridad: canciones con grupo -en esta ocasión The Blokes, entre los que está Ian McLagan-, temas pop (“Baby Farouk”), cortes en solitario (“Distant Shore”)… Ahora se atreve incluso con ritmos reggae (“Dreadbelly”) y music hall al estilo Ian Dury (“England, Half English”), en el que es, desde luego, su álbum más disperso.

        

         England, Half English, título tomado de un libro de Colin Macinnes que habla de los primeros inmigrantes indios en Londres, contiene, al lado de su vertiente más concienciada en cortes como “NWPA” -que viene a ser “No Power Without Accountability”- y “Take Down The Union Jack”, otras canciones menos ambiciosas e igualmente interesantes como “Jane Allen” (la historia de las tentaciones a las que tiene que enfrentarse un hombre casado), “Another Kind Of Judy” o “Tears Of My Tracks”.

 

         Por su parte, en el disco extra encontramos, además de cuatro versiones alternativas (dos de ellas más interesantes que las que acabaron apareciendo en el disco original: “Take Down The Union Jack” y “Tears Of My Tracks”), diez inéditos, convirtiéndose, por lo tanto, en el disco de rarezas más interesante del lote y a la altura de England Half English.

 

Entre las versiones, “Billericay Dickie” de Ian Dury, “Mansion On The Hill” de Bruce Springsteen, “Glad And Sorry” de The Faces y “She Smiled Sweetly” de Rolling Stones, mientras que de los descartes destacan “Mystery Shoes” y “Yarra Song”, aunque sobra el experimento fallido de “1 2 3 4”.

 

Para finalizar, esta caja incluye un DVD exclusivo titulado If You’ve Got A Guestlist…, con dos conciertos. El primero recoge una actuación de noviembre de 1991 junto a The Red Stars, que fue emitido en su día por la televisión británica, aunque a las 4.30 de la madrugada. La segunda corresponde a un concierto del año pasado en su ciudad natal, Barking, en la que aparece en el escenario con la única compañía de Ian McLagan. Para el final aparece en el escenario su compinche Wiggy, y juntos se arrancan con “A13, Trunk Road To The Sea”, su versión del “Route 66”, casi la primera canción que tocaron juntos siendo unos niños. No podía ser de otro modo.

 

ULTRASÓNICA2006 DISCOS

ULTRASÓNICA2006 DISCOS

Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

DISCOS 2006


 

The Kooks: Inside In / Inside Out (Virgen/EMI)

        Lo mejor del fenómeno Arctic Monkeys, al menos para este grupo de Brighton, es que aquellos se han llevado toda la atención de los medios, por lo que The Kooks se pueden concentrar en su música -lo peor, claro está, que su cuenta bancaria nunca estará al mismo nivel-. Y lo cierto es que su debut, Inside In / Inside Out, no desmerece respecto al de los de Sheffield. Las referencias más obvias se sitúan en la órbita de The Kinks, The Jam o Supergrass, algo evidente en singles como “Sofa Song” o “You Don't Love Me”. “Seaside”, el corte que lo abre, comienza en tono acústico para dejar que las guitarras se desmadren en el siguiente corte y ya no perder el tren hasta el final. Prometedor debut.

Xavier Valiño

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