ULTRASÓNICA 2007 DISCOS BILLY BRAGG

 DISCOS 2007

  

Billy Bragg, su discografía: el estribillo del enemigo

 

         A la hora de repasar la discografía de Billy Bragg decidimos comentar las dos cajas publicadas en los últimos meses y en las que se recoge casi toda su producción, excepto discos recopilatorios y las colaboraciones con Wilco en Mermaid Avenue. La principal razón es que todos sus discos están mencionados en el artículo que encabeza esta revisión y son de sobras conocidos y, sobre todo, que las dos cajas recogen un disco de material extra por cada disco publicado en su momento por Billy Bragg, con numerosos inéditos, material extra y tomas distintas de sus canciones.

 

 

VOLUME I

 

 

Life’s A Riot With Spy Vs Spy (1983)

 

 

            Dieciséis minutos y un segundo. Siete canciones. No más. Eso duraba la tarjeta de presentación de Billy Bragg en solitario en 1983, reinventado tras su etapa en Riff Raff y su paso por el Ejército, en donde estas canciones empezaron a tomar forma. Honesto, humano, brutal y tierno, folk antiguo y punk reciente. Armado con su guitarra y su voz, como un cruce entre Dylan, Guthrie y Joe Strummer, Bragg se presentaba como un cruzado contra lo que triunfaba en las listas por entonces, con su intención de volver a lo básico. Curiosamente, The Smiths comenzaban al mismo tiempo (más tarde compartirían gira) para conseguir que la música de los 80 no se recordase precisamente por aquellos nombres que ambos despreciaban.

 

            Grabado para la subsidiaria de Charisma, Utility, el disco fue reeditado por Go! Discs poco después para llegar a las listas a principios de 1984. En él, Bragg suena crudo, directo y más inmediato que nunca. Ya desde el principio queda clara la fórmula: canciones políticas (“To Have And To Have Not”) alternadas con canciones que hablan de sentimientos (“The Man In The Iron Mask”), y que  encuentran su mejor formulación en “A New England”, la canción por la que será recordado dentro de 100 años: “No pretendo cambiar el mundo, no busco una nueva Inglaterra, sólo estoy buscando otra chica”.

 

El disco extra que ahora lo acompaña añade 28 minutos y 11 canciones, seis de ellas descartes que no aparecieron en su debut. Lo que más sorprende es escuchar una caja de ritmos de fondo en un par de las canciones, lo que indica que la fórmula no estuvo tan clara desde el principio. Entre los descartes, puede que “Speedway Hero” y “Loving You Too Long” sean las más interesantes, aunque no tanto como para ganarse su lugar en aquel debut. Sorprende la versión alternativa de “The Man In The Iron Mask”, con trompeta, y destaca la versión de “Route 66” -titulada “A13, Trunk Road To The Sea”- y del “Fear Is A Man’s Best Friend” de John Cale.

 

 

Brewing Up With (1984)

 

 

         Tras su debut, que podría considerarse como un primer EP por su duración y número de canciones, Brewing Up With tiene ya consideración de disco de larga duración, aunque Bragg se empeñó personalmente en que fuera vendido a precio reducido, por debajo de las cuatro libras. La producción consigue en este caso refinar la fórmula de su debut, añadiendo alguna voz doblada, un órgano a cargo de Kenny Craddock, una trompeta puntual gracias a Dave Woodhead o guitarras acústicas, abriendo el camino a lo que estaba por venir.

 

“It Says Here” marca el tono político desde el principio, con su ataque directo a la prensa conservadora y un Billy Bragg mucho más concienciado y activo tras haber sido uno de los principales sustentos de la huelga de los mineros en contra del gobierno de Margaret Thatcher. No es la única: “Strange Things Happen” o “Island Of No Return” y “Like Soldiers Do” -ambas su respuesta a la Guerra de las Malvinas- muestran al Bragg más comprometido.

 

         Pero, por si quedaban dudas, la segunda canción del álbum nos devuelve a su otra faceta, la del compositor preocupado por las relaciones de pareja: junto a “Love Gets Dangerous” (“La lujuria es un cáncer, el amor es un vicio”) están “The Myth Of Trust” o “A Lover Sings” para probarlo. Además, “The Saturday Boy”, uno de sus temas más recordados, habla de un amor de escuela: “Nunca olvidaré el día en que la conocí… Y la forma en que se frotaba contra la esquina de mi pupitre”.

 

         El disco extra incluye uno de sus discos más memorables, el EP de 1985 “Between The Wars”, compuesto de cuatro canciones íntegramente políticas. Entre los inéditos destaca “It Must Be A River” y sorprende el soul de “I Won’t Talk About It”. Aunque seguramente las más apetitosas del lote sean los inéditos grabados por Wiggy en el apartamento de Bragg y con la guitarra de Johnny Marr, que incluyen versiones de “Back To The Old House” de The Smiths y “The Last Time” de Rolling Stones, además de una versión alternativa de “A Lover Sings” que Johnny Marr emparenta con su guitarra con “This Charming Man”, como queriendo decir que entre Billy Bragg y The Smiths tampoco había tanta distancia. 

 

 

Talking With The Taxman About Poetry (1986)

 

 

         Tras el EP “Between The Wars”, quedaba claro que había que oxigenar un tanto el repertorio. En su tercer disco la parte del corazón ganaba a la ideología, con temas como “Greetings To The New Brunette” (con la guitarra de Johnny Marr y la voz de Kirsty MacColl), “The Marriage”, “The Passion”, “Wishing The Days Away”, “The Warmest Room” u otro de sus momentos más memorables, “Levi Stubb’s Tears” -versionada últimamente por Hard-Fi-. Aun así, quedan muestras de su activismo en “There Is Power In The Union”, “Help Save The Youth Of America” -con un parecido más que razonable con “I Fought The Law” de Bobby Fuller-, “The Home Front” o “Ideology” -tomada directamente de “Chimes Of Freedom” de Bob Dylan-.

 

En cuanto al sonido, los productores John Porter y Keney Jones, con la aquiescencia de Billy Bragg, fueron un paso más allá; aunque una parte de sus doce canciones seguían contando solamente con la voz y la guitarra -menos acelerada- de Billy Bragg, en otras los arreglos mostraban ya a un músico algo diferente y abierto a experimentar con otros instrumentos sin miedo a que la guitarra ya no fuese el elemento primordial, como en “Honey I’m A Big Boy Now”, “The Marriage” o “The Home Front”, lo que convierte a su tercer disco en el favorito de muchos de sus seguidores. 

 

En el disco extra lo que se descubre es que Billy Bragg ya no tiene miedo a hacer versiones de los clásicos: aquí están “The Tracks Of My Tears” de Smokey Robison & The Miracles, “Deportees” de Woody Guthrie, “Sin City” de The Flying Burrito Brothers y la tradicional “Hold The Fort”, todas bastante respetuosas. Además de las versiones alternativas de canciones del disco original, se incluyen dos inéditas, “A Nurse’s Life Is Full Of Woe” y “Only Bad Signs” que podrían haber entrado perfectamente en él.

 

 

The Internationale, 1990

 

 

         Saltándose el orden cronológico que parecen seguir las dos cajas, el primer volumen I se cierra con The Internationale, un EP editado en 1990 y, por lo tanto, posterior a Workers Playtime, de 1988. Sin embargo, aunque pudiera parecer caprichosa la elección, guarda una cierta coherencia, pues este EP tiene más que ver con sus primeros discos. Sus siete canciones, explícitamente políticas todas ellas, siguen la pauta del EP “Between The Wars” y se desmarcan de la etapa pop y más de banda que se iniciaría con Workers Playtime.

 

         Entre sus temas está “La internacional”, con nueva letra de Bragg -la que él propone como nuevo himno británico-, una sección de metales y un coro de Gales. Además incluye “Jerusalem”, de William Blake, “The Few”, compuesta en un viaje de Barcelona a Valencia y que deriva claramente del “Desolation Row” de Bob Dylan, y “Nicaragua Nicaragüita”, de Carlos Mejía Godoy, en la que se agradece y disculpa el intento fallido de cantar en castellano, que remata con el grito de “La lucha continúa”. Junto a estas siete canciones se incluye también el EP en directo “Live And Dubious EP”, con otros seis cortes también de contenido político.

 

Por si fuera poco, se incorporan como extras otras cinco canciones en la misma línea, entre ellas las versiones de “Joe Hill” de Phil Ochs, “This Land Is Your Land” de Woody Guthrie -las dos excelentes-, la tradicional “A Miner’s Life” y  “A Change Is Gonna Come” de Sam Cooke. Los 19 temas de este disco  escupen en su unidad verdades como puños, pero si lo que nos gusta de casi todos los otros discos de Bragg es la alternancia de temas de contenido político con los que hablan de conflictos sentimentales, estos últimos no existen en The Internationale.   

 

En cuanto al disco extra, se trata de un DVD que recoge dos canciones interpretadas en un festival en Berlín del Este, la canción “Nicaragua Nicaragüita” interpretada en una reunión asamblearia en ese país y una actuación de 45 minutos en un Festival en Lituania en 1988, en el que la filmación no está a la altura de la actuación, llena de adrenalina, como Bragg recuerda que eran sus conciertos de los primeros años. Entre las 14 canciones de ese concierto se pueden ver curiosas versiones de “I Heard It Through The Grapevine”, “People Get Ready” de Curtis Mayfield, “Tupelo Honey” de Van Morrison y “Star” de David Bowie.

 

Por último, como DVD exclusivo para esta caja, se incluyen un par de actuaciones bajo el título From The West Down To The East. La primera recoge una actuación de marzo de 1985 para el South Bank Show, con siete canciones. La segunda corresponde a otra actuación en Berlín del Este, en 1986, en la que la audiencia estaba tan metida en el concierto que ni parecen enterarse del chaparrón que cae en medio del mismo. No hay mejor testimonio de la fuerza del concierto que poder contemplar cómo los alemanes corean “A New England”, probablemente sin saber qué están cantando.


 

VOLUME II

 

 

 

Workers Playtime (1988)

 

 

         Curiosamente, antes de grabar su EP más político, el que cubre el último disco de la primera caja editada, The Internationale, Billy Bragg editó su disco más centrado en las relaciones personales y, en concreto, en su tormentosa relación con una novia llamada Mary, con canciones como “The Short Answer”, “Must I Paint You A Picture”, The Only One”, “The Price I Pay”, “Life With The Lions”…

 

Las escasas excepciones a esta temática vienen dados por dos de sus mejores momentos: “Valentine Day Is Over”, en donde habla de la violencia machista desde la perspectiva de una mujer, y “Waiting For Great Leap Forwards”, en la que reconoce que el papel del artista no es dar respuestas, sino plantearse las preguntas, como queriendo dar una definición de su propio papel.

 

Además, Workers Playtime, sin dejar de ser un eslabón más en su discografía desde la austeridad de los inicios hasta el sonido más pop reforzado por más instrumentos que nunca de su siguiente álbum, puede ser considerado como el primero de segunda etapa, la que llega hasta nuestros días.

 

         Sólo “She’s Got A New Spell” (que La Granja versionaron en nuestro Estado como “Magia en tus ojos”), “Life With The Lions” y “Waiting For The Great Leap Forwards” -que, colocada al final, tiende un puente con su siguiente disco en estudio-rompen un ritmo mucho más calmado que en los álbumes anteriores.

 

Como queriendo dejar claro cuál fue la aportación de Joe Boy en la producción y en los arreglos al resultado final, el disco extra trae hasta cinco maquetas de las once canciones que aparecieron en la versión editada, algunas más espartanas (“The Only One”, “The Price I Pay”) y otras en formato más de grupo completo (“She’s Got A New Spell”, “The Short Answer”). A su lado están las versiones en directo de “Reason To Relieve” de Tim Hardin y la tradicional “Raglan Road”, la cruda versión de “That’s Entertainment” de The Jam y la versión completa de “Must I Paint You A Picture”. 

 

 

Don’t Try This At Home (1991)

 

 

         El disco pop más completo de Billy Bragg es Don’t Try This At Home, por canciones, ambición, recursos utilizados (al fin se decide a utilizar la batería dando la impresión, por primera vez, de tocar con todo un grupo; su voz en “Wish You Were Her” no parece la suya) e invitados.

 

            Además de varios productores, por ahí están de nuevo Johnny Marr y Kirsty MacColl, junto a invitados como Peter Buck y Michael Stipe; cuenta con versiones de Fred Neil (“Dolphins”) y de Sid Griffin y Greg Trooper (“Everywhere”); se abre con la incontestable “Accident Waiting To Happen”; e incluye su single más contagioso, “Sexuality”, en el que Johnny Marr le ayudó a transformar el riff original de Billy Bragg sacado directamente de “Louie Louie”. O sea, Billy Bragg jugando, casi por primera y última vez, en la primera división del pop.

 

         De todas formas, la temática no es apta para todos los públicos, como en “Trust”, relacionando el temor al SIDA con el miedo ancestral a quedar embarazada, o “Tank Park Salute”, el homenaje de Bragg a su padre muerto de cáncer cuando él era un adolescente.

 

         Además de las versiones alternativas de seis de las canciones, entre las que sorprenden el tratamiento distinto de “Sexuality” o “The Few” antes de entrar en el estudio, el disco de extras incluye otras sorpresas: dos canciones a medias con Natalie Merchant que podrían pasar por canciones de 10.000 Maniacs (“Party Of God” y “Bread & Circuses”), versiones (de “Revolution” de The Beatles y “Just One Victory” de Todd Rundgren), tres cortes inéditos de una telefilme titulado Safe, dirigido por Antonia Bird, y un primer y extraño acercamiento a la electrónica y el dub: “Tighten Up Your Wig”.

 

 

William Bloke (1996)

 

 

         Tras diez años intensos sin descanso, y una vez que Bragg había grabado su disco más ambicioso, tocaba reflexionar -y ser padre, claro-. Cinco años tardó en editar un nuevo disco en estudio y en él se puede vislumbrar un Billy Bragg más maduro. Ya no es un referente musical para la sociedad, sino, sobre todo, político, pero, a pesar de ello, en sus discos siempre habrá canciones que dejan claro que Billy Bragg es necesario.

 

Así, entre las reflexiones de carácter intimista, como “Brickbat” o “The Fourteenth Of February”, dedicadas a su mujer, otras como “Upfield” o “Goalhanger” parecen querer reeditar lo conseguido con “Sexuality”. En otros momentos, como “A Pict Song” (con letra de Ruyard Kipling), “The Space Race Is Over” o “Northern Industrial Town” reaparece el trovador de guitarra como arma arrojadiza, de vuelta a los sonidos más básicos de sus inicios.

 

En el disco extra aparecen cinco versiones alternativas de canciones de William Bloke, entre ellas una toma gospel de “Upfield”, aunque lo más interesante aparece al final, con cuatro canciones inéditas que hubieran tenido cabida perfectamente en el disco editado en primer lugar, entre ellas la versión de The Smiths “Never Had No One Ever” y la de “All Fall Down”, de Lindisfarne.

 

 

England Half English (2002)

 

 

         El último disco en estudio de Bragg hasta el momento es aquel en el que se ve ya libre de cualquier compromiso, de justificar por qué ha estado años sin grabar, de decidir por qué tipo de sonido se va decantar en esta ocasión, qué tipo de canciones irán… El resultado, un poco de todo lo que había hecho con anterioridad: canciones con grupo -en esta ocasión The Blokes, entre los que está Ian McLagan-, temas pop (“Baby Farouk”), cortes en solitario (“Distant Shore”)… Ahora se atreve incluso con ritmos reggae (“Dreadbelly”) y music hall al estilo Ian Dury (“England, Half English”), en el que es, desde luego, su álbum más disperso.

        

         England, Half English, título tomado de un libro de Colin Macinnes que habla de los primeros inmigrantes indios en Londres, contiene, al lado de su vertiente más concienciada en cortes como “NWPA” -que viene a ser “No Power Without Accountability”- y “Take Down The Union Jack”, otras canciones menos ambiciosas e igualmente interesantes como “Jane Allen” (la historia de las tentaciones a las que tiene que enfrentarse un hombre casado), “Another Kind Of Judy” o “Tears Of My Tracks”.

 

         Por su parte, en el disco extra encontramos, además de cuatro versiones alternativas (dos de ellas más interesantes que las que acabaron apareciendo en el disco original: “Take Down The Union Jack” y “Tears Of My Tracks”), diez inéditos, convirtiéndose, por lo tanto, en el disco de rarezas más interesante del lote y a la altura de England Half English.

 

Entre las versiones, “Billericay Dickie” de Ian Dury, “Mansion On The Hill” de Bruce Springsteen, “Glad And Sorry” de The Faces y “She Smiled Sweetly” de Rolling Stones, mientras que de los descartes destacan “Mystery Shoes” y “Yarra Song”, aunque sobra el experimento fallido de “1 2 3 4”.

 

Para finalizar, esta caja incluye un DVD exclusivo titulado If You’ve Got A Guestlist…, con dos conciertos. El primero recoge una actuación de noviembre de 1991 junto a The Red Stars, que fue emitido en su día por la televisión británica, aunque a las 4.30 de la madrugada. La segunda corresponde a un concierto del año pasado en su ciudad natal, Barking, en la que aparece en el escenario con la única compañía de Ian McLagan. Para el final aparece en el escenario su compinche Wiggy, y juntos se arrancan con “A13, Trunk Road To The Sea”, su versión del “Route 66”, casi la primera canción que tocaron juntos siendo unos niños. No podía ser de otro modo.

 

ULTRASÓNICA2006 DISCOS

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Ultrasonica e-zine :: Xavier Valiño

DISCOS 2006


 

The Kooks: Inside In / Inside Out (Virgen/EMI)

        Lo mejor del fenómeno Arctic Monkeys, al menos para este grupo de Brighton, es que aquellos se han llevado toda la atención de los medios, por lo que The Kooks se pueden concentrar en su música -lo peor, claro está, que su cuenta bancaria nunca estará al mismo nivel-. Y lo cierto es que su debut, Inside In / Inside Out, no desmerece respecto al de los de Sheffield. Las referencias más obvias se sitúan en la órbita de The Kinks, The Jam o Supergrass, algo evidente en singles como “Sofa Song” o “You Don't Love Me”. “Seaside”, el corte que lo abre, comienza en tono acústico para dejar que las guitarras se desmadren en el siguiente corte y ya no perder el tren hasta el final. Prometedor debut.

Xavier Valiño

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CAMPUS GALICIA DISCO ZOOT WOMAN LIVING IN A MAGAZINE

ZOOT WOMA

Living In A Magazine 

(Wall Of Sound-Virgin)

 

            Jacques Lu Cont se llama el angelito. Lo suyo es insultante. Con unos escasos 20 años mantiene su grupo Les Rhytmes Digitales’ entre lo más representativo de la música de baile, ha sido elegido por Madonna para dirigir a su banda en su reciente gira, en la que la acompaña, y tiene un proyecto paralelo, Zoot Woman. Vamos, que no para. En esta última aventura, junto a los hermanos Adam y Johnny Blake, da rienda suelta a su fijación por el pop de los 80, la década en la que nació. Lo mejor de todo es que, aunque entonces no hubo demasiada música que se recuerde con interés, la de Zoot Woman sí debería estar en las antologías… ¿de entonces o de ahora?

 Xavier Valiño


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ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 BILLY BRAGG

ARTÍCULOS 2007
  
  

 

Billy Bragg, socialismo del corazón

 

 

 

         Lo tenía fácil. Estaba ahí, esperando a ser utilizado. Él mismo dio el titular para esta revisión de su carrera -‘Socialismo del corazón’-, siendo bien consciente de ello cuando escribió la canción “Upfield”. Pocas palabras pueden definir mejor lo que Billy Bragg ha venido haciendo desde el mismo año cero del punk, 1976, aunque su toma de conciencia política llegara con su carrera en solitario, a partir, sobre todo, de 1983.

 

         Ahora a sus 50 años, lo tiene más claro que nunca. En la palabra ‘compasión’ ha aprendido a articular mejor que nunca su discurso, un discurso con contradicciones, claro, como los de todo ser humano, pero bastante consecuente desde sus inicios. Si una generación de nombres clásicos del rock cumplen este año los 60 -David Bowie, Iggy Pop, Elton John, Marianne Faithfull, Ron Wood, Ry Cooder, Jeff Lyne, Dave Davies, Florian Scheneider, Santana…-, Billy Bragg vendría a significar su relevo, el de aquellos que comenzaron en el punk y tuvieron sus mejores momentos a finales de los 70 y principios de los 80: Joe Strummer, Paul Weller, Johnny Lydon…

 

Sin embargo, Billy Bragg ha sido siempre más celebrado y comentado por ser el británico más famoso de la izquierda fuera del Parlamento de su país, un socialista por sus ideas, que las ha ido dejando filtrar en las estrías de sus discos, entre canciones que hablan de sentimientos y relaciones personales. En algunos discos el tema se escoraba más hacia la política –The Internationale– y en otros hacia lo personal –Workers Playtime-, pero ambas vertientes han estado siempre ahí, casi en la misma proporción.

 

No es difícil sentir simpatía por alguien que cree que los 70 duraron tres años, del 76 al 79 -justo lo mismo que el punk; antes no había casi nada en la música popular para él-, y que cree, al mismo tiempo, que los 80 duraron 18 años, del 79 al 97 -los años más oscuros en los que los conservadores detentaron el poder en su país, en especial aquellos en los que la dama de hierro Margaret Thatcher fue la cabeza de aquel gobierno-.

 

No obstante, esa división temporal no coincide con las dos etapas que se pueden establecer en la trayectoria en solitario de Billy Bragg. Podemos decir que sus años con Riff Raff si coinciden con sus años 70, del 76 al 79, pero lo que él considera los años 80 no se puede aplicar a sus álbumes a su nombre, que tienen una línea divisoria bastante clara allá por 1990, con la edición del EP The Internationale: hasta 1988 llegaría una primera etapa que se cierra con Workers Playtime y, a partir de 1991 con la publicación de Don’t Try This At Home y el descanso de cinco años que le siguió vendría una segunda etapa que lo trae hasta nuestros días en activo. Y da la impresión de que va a ser por mucho tiempo.

 

 

    

“Puede hacerte reír. Puede hacerte llorar. Puede hacer que te ciegues de rabia. Billy Bragg, el hombre para las canciones y el baile”

Melody Maker

 

Stephan William Bragg -Stephan para su familia, Billy para el resto de la Humanidad- nació el 20 de diciembre de 1957 en Barking, una población que entonces se hallaba a un corto paseo en metro de Londres, algo crucial en la educación musical de nuestro hombre, y que hoy ha acabado engullida por la metrópoli. Su padre trabajaba en un almacén y su madre enseñaba cocina en el turno nocturno de una escuela de su ciudad.

 

Su primer momento de fama llegó a los 13 años, después de escribir a la luz de unas velas un poema titulado “Este niño” sobre la salvación del mundo por Jesús. Sus profesores, incrédulos, llamaron a sus padres para saber de dónde lo había copiado. Tras descubrir que él era realmente el autor, se lo llevaron a Radio Essex a leerlo.

 

Por aquel entonces, el adolescente Stephan Bragg ya había iniciado una amistad con quien sería su mayor aliado musical durante todos estos años, Philip Wigg, más conocido como Wiggy. El primer disco que escucharon juntos fue “Maggie May”, de Rod Stewart. De ahí a devorar compulsivamente la música que se programaba en la radio y grabar sus propias casetes no había más que un paso.

 

Durante meses fueron recogiendo en sus libretas escolares sus top 20 de cada semana. “Scarborough Fair” de Simon & Garfunkel encabezó las listas de Billy durante dos años, llegando a contar el dúo con 14 de las 20 canciones en su lista en una ocasión. “You Were It All”, de nuevo de Rod Stewart, fue el primer single que Billy compró con su primera paga, y el Grandes éxitos de Bob Dylan el disco que sonó en su reproductor incesantemente durante meses.

 

Con una guitarra acústica de Wiggy y una armónica de Billy se pusieron a dar cuenta del cancionero de Rod Stewart y Bob Dylan. Al poco, Billy se hizo con su primera guitarra. Fue la época en la que empezaron a comprar revistas musicales y a sentirse diferentes frente al resto de sus compañeros: mientras Led Zeppelin, Yes, Queen o Deep Purple eran moneda común entre sus compañeros, ellos miraban más hacia los sonidos influidos por el folk, el blues y el soul, en especial The Faces y Rolling Stones, de quienes devoraron todo su fondo de catálogo, así como de todos los grupos que éstos habían versionado.

 

Billy dejó pronto la escuela para ponerse a trabajar, primero como administrativo en una naviera y, después, como chico de los recados en un banco, lo que le dejaba bastante tiempo para visitar sus tiendas de discos favoritas. Como nunca llegó a tener una educación superior, tuvo que tomarse su afición y trabajo en la música como responsable de gran parte de su formación.

 

Aunque su primer grupo Riff Raff no llegó a presentarse como tal hasta 1977, dos años antes ya existía una primera formación con Steven ‘Ricey’ Rice en los teclados y Robert Handley en la batería. Por aquel entonces se dedicaban a hacer versiones de aquellos grupos que les habían marcado, al tiempo que empezaban a componer sus propias canciones.

 

 

  

“Bragg refleja las esperanzas y los miedos de la gente”

Melody Maker

 

En noviembre de 1976 el grupo da su primer concierto con el nombre de The Flying Tigers en el Gran Concurso Rock para Amateurs celebrado en Hornchurch. Como curiosidad, en aquella edición participó también un grupo de heavy llamado Iron Maiden (sí, esos mismos), que no tardarían mucho en arrasar en las listas. Ninguno de los dos ganó, pero ya habían tenido al menos la oportunidad de tocar frente a una audiencia.

 

El momento clave en sus vidas estaba por llegar. El 9 de mayo de 1977 se presentaron a un concierto de The Jam, de quienes habían oído hablar muy bien y a quienes tenían ganas de ver en directo. Ni siquiera sabían que el grupo participaba en la gira White Riot como invitado de The Clash. Ahí descubrieron el punk, lo que el punk podía hacer por ellos -y ellos por el punk-, y su afinidad con los dos grupos que actuaban aquella noche.

 

Ése fue el gran big bang para el cuarteto. El otro, un anuncio en el Melody Maker que hablaba de unos estudios de grabación en el campo, en Clopton. Sin compromisos que los retuvieran en su ciudad natal, el grupo se marchó por una semana allí, donde se les unió Johnny Waugh al bajo, aunque aquella semana acabó convirtiéndose finalmente en tres años en el lugar como héroes locales. Ruan O’Lochlainn era el dueño del estudio, un tipo con cierta experiencia en la producción. Su mujer, Jackie, fue quien les puso el nombre, Riff Raff, “simplemente porque eran exactamente eso”.

 

En la primera semana allí, Riff Raff compusieron ocho canciones, entre ellas “Romford Girls” y “I Wanna Be A Cosmonaut”, que acabarían en su primer EP. Ese primer disco fue editado por Chiswick Records, gracias a los contactos en Londres de los responsables del estudio, al mismo tiempo que otros dos EPs de los grupos The Jook y The Drug Addix (el primer grupo de Kristy MacColl), en un lanzamiento presentado conjuntamente como Suburban Rock’nRoll.

 

En aquellas fechas, el grupo apareció por primera vez en televisión, gracias a que un equipo de la BBC se había presentado en el estudio tras una llamada de la propietaria Jackie, que quería denunciar como un granjero que no estaba contento con tenerlos como vecinos les dejaba la mierda de su granja en la puerta. Así que encima de aquel montón de estiércol aparecieron Riff Raff con Billy Bragg por primera vez en la pequeña pantalla.

 

En 1978, para ver de nuevo a The Clash, Bragg se encontró participando en su primer acto político, aunque esta vez desde abajo, entre el público. El festival Rock Contra el Racismo había sido ideado meses antes para contrarrestar a Eric Clapton, quien meses antes había dicho que todos los inmigrantes negros en el Reino Unido deberían ser enviados de vuelta a sus países -curioso en alguien que tocaba blues y había tenido un gran éxito cantando una canción de Bob Marley-. Allí Bragg empezó a darse cuenta de que rock y política podían ir unidos, algo que recuperaría más tarde.

 

En esos años Bragg conoció a fondo el negocio, pateándose todos los locales de la zona sin dejarse ninguno, pasando por todo lo que una estrella de rock suele conocer en su carrera, todo ello con un único EP de tirada limitada. Tras las previsibles deserciones, Billy y Wiggy entraron de nuevo en el estudio en 1980 junto a un nuevo compinche, Mark Earwood, en el piano, y Oscar O’Lochjaliann, de doce años, hijo de los dueños del estudio, a la batería. Junto a ellos registraron ocho canciones, que fueron editadas por el sello Geezer Records en cuatro singles de edición limitada a 1.000 copias cada uno, con “Every Girl”, “Kitten”, “Little Girl Know” y “New Home Town” en sus caras A.

 

Pero Riff Raff ya había desaparecido con la decisión de todos de volver a Londres. Por entonces, Billy se había desengañado de su vida en el rock y, sobre todo, de que el punk no hubiera conseguido cambiar casi nada. Desilusionado y desorientado, Billy encontró refugio en el Ejército de Su Majestad. Cuando se le menciona, no se excusa ni se justifica, pero conviene recordar para entender mejor sus razones que su padre ya había conducido un tanque en el Ejército, que su madre le presionaba entonces para encontrar un trabajo, que todos los días pasaba por delante de una oficina de reclutamiento cercana al hogar paterno y que había escuchado demasiadas veces el disco Setting Sons de The Jam, con unas cuantas referencias a la vida militar.

 

 “Quiero conducir un tanque y no quiero ir a Irlanda del Norte”. Con esas palabras se alistó. Cuatro meses de instrucción en el regimiento de caballería fueron suficientes para descubrir que lo que de verdad quería hacer era volver al mundo que había dejado atrás, tras comprobar que estaba componiendo canciones de nuevo y que en la fecha de la muerte de Bob Marley él había sido el único en el cuartel que realmente había sentido un cierto vacío. No tenía nada que ver con aquel mundo, así que por 175 libras -“el dinero mejor invertido de mi vida”, declararía después- compró su libertad, quedando desvinculado para siempre del Ejército.

 

 

  

“Se lo debe todo a Spandau Ballet”

NME

 

Tras encontrar trabajo en una tienda de discos, Billy recuperó dos canciones compuestas en el pasado, “Richard” y “A New England”, para su nueva encarnación, Spy Vs Spy, al tiempo que componía otras nuevas. Era 1982, y con ese curioso nombre empezó a dar conciertos en solitario -como contraposición a grupos como Spandau Ballet o Duran Duran, que copaban las listas-, en una línea entre el punk y folk, algo que definía como “los Clash de un sólo hombre”.

 

Su primera actuación fue en marzo de aquel año, concierto al que acudió un periodista del Melody Maker al que Bragg le había escrito una carta pidiéndole que fuera a verlo. Unas semanas más tarde ganó 50 libras en un concurso para grupos noveles al quedar en segundo lugar. Gracias al dueño de la tienda de discos para la que trabajaba, que tenía un estudio portátil, Bragg registró sus primeras seis canciones, de las que cuatro acabarían en su primer mini-álbum (“A New England”, “To Have And To Have Not”, “The Man In The Iron Mask” y The Milkman Of Human Kindness”) y una en su siguiente álbum (“Strange Things”), quedando fuera sólo “The Cloth” -para la que se acompañaba a la hora de interpretarla en directo de una caja de ritmos-.

 

Aquella maqueta fue remitida a todas las discográficas del momento. En Melody Maker, aquel periodista que había contactado fue el primero en comentar la música de Spy Vs Spy, bastante favorablemente. A su lado aparecía un comentario, bastante menos positivo, de otra maqueta de un grupo llamado Nux Vomica, y que, aunque el crítico no lo sabía, estaba compuesto por Billy Bragg, Wiggy y su hermano. Nux Vomica dejó de existir en el mismo instante en que leyeron la crítica.

 

Billy Bragg seguía dando conciertos en antros infumables, pero eso le sirvió para aprender a tratar con una audiencia que no tenía ningún interés en lo que estaba viendo y a articular sus monólogos entre las canciones con los que atraer su atención. Algunos conocidos le hablaron de Peter Jenner, que había sido manager de Pink Floyd, T Rex, Roy Harper y The Clash, y que ahora trabajaba en Charisma Records.

 

Bragg se presentó en su oficina y se sentó a esperar su oportunidad. Aquel era el día en que Peter Gabriel, el gran artista de Charisma, iba a aparecer en televisión y, por suerte, en la compañía no funcionaba la televisión. Bragg se ofreció a arreglarla, lo consiguió y, a continuación, fue hasta el despacho de Jenner a dejarle su maqueta. Desde el momento en que escuchó las canciones, Jenner se convirtió en su máximo valedor, primero en Charisma y, después, como mánager, trabajo en el que continúa hasta hoy.

 

Peter Jenner consiguió sacarle a la compañía un acuerdo especial: sin contrato, editarían un disco de entre 4 y 12 canciones si Bragg conseguía grabarlas de alguna forma. Así que, finalmente, tras un fin de semana de grabación en directo en un estudio, tocando sus canciones varias veces hasta conseguir la versión deseada, el 1 de julio de 1983 aparecía en el sello Utility, una subsidiaria de Charisma Records, Life’s A Riot With Spy Vs Spy, el debut de Billy Bragg ya acreditado a su nombre y conteniendo 7 canciones.

 

 

  

“Puse la aguja sobre el disco y “A New England” comenzó a sonar. Sé que es un cliché, pero puedo decir que de verdad cambió mi vida”

Andy Kershaw

 

El locutor Andy Kershaw fue el primero en descubrir el potencial de aquel disco y programar a Bragg, rescatándolo de la caja donde en su emisora ponían los discos que a nadie interesaban. Que John Peel lo pinchara ya tuvo que ver más con otra casualidad: durante uno de sus programas comentó que le gustaría comer un plato oriental, así que Bragg y un colega fueron a comprarlo y se lo llevaron en persona a la BBC, añadiéndole al menú el debut en disco de Bragg. Desde aquel momento, Peel sería uno de sus mejores aliados, aunque la primera vez que lo pinchó lo hizo a la velocidad equivocada, a 33 revoluciones, en lugar de las 45 a las que giraba el mini-LP. Poco después estaba grabando su primera sesión para John Peel.

 

Por otra casualidad de la vida, Bragg encontró nueva compañía tras la desaparición de Charisma. En una sesión de fotos apareció una amiga de la fotógrafa, quien resultó ser la hermana del dueño de Go! Discs, sello que acababa de iniciar su andadura ese mismo año. Tras escuchar el disco varias veces seguidas, Andy Macdonald, que pasaría a jugar un papel decisivo en la carrera de Billy Bragg, le propuso reeditar su debut, dándole a cambio la colección de discos de éxitos de Motown y una lata de polvos de talco con la imagen de The Beatles. Así que el 11 de noviembre de 1983 reaparecía en las tiendas su debut a un precio de 2.99 libras y con una tirada de 5.000 copias.

 

Gracias al líder de The Redskins, por entonces también periodista musical, Bragg consiguió su primera crítica positiva en el NME, lo que le llevaría a acabar el año como número 1 en las listas de álbumes independientes. Como él mismo reconoció en una ocasión, “1983 fue el año en el que me di cuenta de que el único sitio en el que podía encontrar el nirvana era entre ninfa y nitrato en el diccionario”.

 

Poco después, en mayo de 1984, Bragg daba su primer concierto en apoyo al partido laborista, conociendo en aquella ocasión a su líder, Neil Kinnock, en un primer acto de una concienciación política que iba en aumento. Si en sus conciertos hasta entonces se había limitado a ser un comentarista de lo que veía, la huelga de mineros de 1984 en contra de la política del gobierno de Margaret Thatcher acabó por dar forma a su visión de la sociedad. Al tocar enfrente a los mineros en varios conciertos, tuvo que ir respondiendo a sus preguntas, definiendo su posición.

 

Tras esa pequeña gira, Bragg había pasado de ser un rockero crecido con el punk a un socialista con ideas e ideales. Como bien dijo en su momento, “Tatcher me convirtió en un socialista al empezar a cambiar todo aquello con lo que había crecido y que daba por hecho”, lo que, dentro de lo negro que algunos ven aquellos años, puede ser uno de sus únicos puntos positivos.

 

 

 

“Enérgico, anguloso, inquieto, emocional, independiente, lleno de fuerza y divertido”

Neil Kinnock, líder laborista

 

Tras quedar atrapado por la música de The Smiths, en especial por “Back To The Old House”, la cara B del single “What Difference Does It Make”, Bragg hizo su primer concierto compartiendo cartel con ellos en junio de ese año. Casi al mismo tiempo, Bragg fue el padrino en la boda del responsable de su discográfica, Andy Macdonald, con Juliet de Valero, una joven con experiencia en la promoción y que acababa de incorporarse al sello. Hija de un exiliado español que a los 15 años fue evacuado de El Escorial cuando las tropas rebeldes se alzaron contra el Gobierno republicano en 1936, la importancia de Juliet es crucial en la vida de Bragg, ya que después de ayudarle en su carrera durante años, acabaría casándose con él en 1992.

 

La primera gira norteamericana trajo un golpe de efecto pensado por Jenner y Bragg, imitando algo que Elvis Costello había hecho unos siete años antes. Idearon un sistema de amplificación móvil, que Bragg podía llevar colgado con un par de altavoces. Nuestro hombre-orquesta se paseó por las calles de Nueva York, tocando por la Sexta Avenida tras ser expulsado del Hotel Milton, y dando cuatro recitales desde el tejado del Danceteria, enfrente al Empire State.

 

Tras acabar aquella gira con Echo & The Bunnymen, que incluyó una parada en la mansión de Elvis Presley, Bragg y su colega de toda la vida Wiggy alquilaron un coche y condujeron por la Ruta 66 hasta Sunset Boulevard. De aquel momento, Bragg recuerda que fue el momento en que se dio cuenta que todos sus sueños se habían convertido en realidad. Y no era más que el principio.

 

En octubre de 1984 aparecía Brewing Up With Billy Bragg, compuesto por las canciones que tenía y que no habían entrado en el primer mini-LP. Lo mejor fue la campaña de lanzamiento. Junto al disco se regalaba un cupón de 15 peniques que rezaba ‘Kit para escuchar el disco en la privacidad de tu hogar’, y que tenía las siguientes instrucciones: “Simplemente lleva el cupón a tu café favorito, cámbialo por una taza de té, lleva la taza a casa y… ¡pincha el disco!” Acompañándolo, una pegatina que pedía que no se pagase más de 3.99 libras por el disco, lo que le trajo un cierto boicot de cierta cadena de tiendas de discos, aunque sólo cuando el álbum desapareció de las listas de éxitos.

 

 

 

“No hace ningún favor a nadie que los clientes empiecen a ver discos que están en las listas vendiéndose a 3.99 libras”

Portavoz de las tiendas Our Price

 

1984 fue su año. Tras alcanzar el número 1 de las listas independientes, apoyar la huelga de mineros y dar un total de 156 conciertos, se encontró inaugurando 1985 con su primer single de éxito, “A New England”, aunque en la versión de su vieja amiga Kirsty MacColl y en formato de banda al completo, lo que venía a indicar que la racha continuaba.

 

Tras unas semanas de gira por los EEUU, en la que conoció a REM y tocó con Screamin’ Jay Hawkins, Bragg fue invitado a hacer una gira por aquel país con The Smiths, su banda favorita en aquel momento. Los recuerdos de aquella gira son de los mejores que Bragg atesora: conversaciones con Morrissey, sus primeros acordes compartidos con Johnny Marr y todas las ventajas de una gira en condiciones.

 

A su vuelta a Inglaterra, Billy Bragg se involucró en su proyecto más político: Red Wedge. La idea era unir a grupos de pop en conciertos en los que se pudiera acercar el programa laborista a los jóvenes para hablar de asuntos como vivienda, educación, empleo, medio ambiente y distintas medidas a favor de la cultura. Paul Weller con The Style Council, The Specials, Tom Robinson, The Damned, Madness, Prefab Sprout, Lloyd Cole o The Smiths fueron algunos de los que contribuyeron a la causa.

 

Desde el 21 de noviembre de 1985, el movimiento permaneció activo hasta el 11 de junio de 1987, fecha en la que, tras un nuevo fracaso electoral de los laboristas, se empezó a desinflar, y muchos dejaron esa misma noche de estar interesados en la idea de mezclar política y pop, como Paul Weller, por ejemplo. Billy Bragg no, aunque a partir de ese momento la forma de involucrarse con los laboristas sería distinta, dándose de baja como miembro del partido en 1991, aun sin dejar de votar por ellos.

 

En cualquier caso, en 1985, Billy Bragg conoció a Pete Seeger, con quien cantó “La internacional”, dio sus primeros conciertos al otro lado del Telón de Acero, y, sobre todo, vio como la responsabilidad de ser el artista principal de su compañía, Go! Discs, pasaba a otras manos, cuando The Housemartins alcanzaron el éxito en las listas con “Happy Hour” y “Caravan Of Love”. En el contestador automático de su compañía dejó un mensaje para la secretaria en el que quedaba claro: “Dile a los Macdonalds que estoy feliz de que el peso de su hipoteca se haya ido de mis hombros”.

 

La grabación de su siguiente disco se planteó de forma un tanto diferente, con el productor de The Smiths, John Porter, más tiempo para las sesiones y dando entrada a algún instrumento más: órgano, bajo, percusión, mandolina y slide guitar completan la dieta habitual de Billy Bragg a la guitarra y la voz. Talking With The Taxman About Poetry, que así se llamó aquel tercer disco, apareció finalmente el 22 de septiembre de 1986.

 

Durante 1987, además de las elecciones en su país que lo tuvieron bastante ocupado, Bragg cayó rendidamente enamorado de una chica llamada Mary. La relación tuvo continuos altibajos, a lo que no ayudaba nada que él fuera aumentando el ámbito de sus giras: aunque tocaba bastante en su país, Jenner no dejaba de apalabrar conciertos en Europa del Este, Norteamérica, Oceanía, Sudamérica…

 

 

 

 

“Es bastante guapo para ser un comunista”

Fan neoyorquina

 

Back To Basics, una recopilación de sus tres primeros discos, apareció en junio de ese año, como queriendo recordar, en período electoral, cuál era el ideario de Bragg. Unos meses más tarde se editaba, sólo en los EEUU, el mini-álbum en directo Live And Dubious EP, con un mensaje bien claro a los votantes estadounidenses en su contraportada: “Participad en el proceso democrático. Estáis eligiendo un Presidente para todos nosotros. Por favor, tened más cuidado esta vez”.

 

En la gira por Norteamérica que acompañó a la edición de ese disco, Billy Bragg perdió la voz gritándole desde su taxi ‘Gilipollas’ a todos los que llevaban una pegatina de Bush en sus coches. Mientras estaba en aquel país, Bragg tuvo su único número uno en Gran Bretaña, con una versión de The Beatles, “She’s Leaving Home”. Grabada meses antes en tan sólo un par de horas con la única colaboración de Cara Tivey, se editó como single del disco benéfico Sgt Pepper Knew My Father de la revista NME.

 

Bien es cierto que era una doble cara A y que la canción que cantaban Wet Wet Wet, “With A Little Help From My Friends” recibió mucha más atención por parte de todos los medios, pero nadie le quita poder decir que tuvo un número uno siendo un artista no mayoritario. Cuando le ofrecieron la portada del NME días más tarde, Bragg apareció con una camiseta en la que se podía leer: ‘¿Quién coño es Wet Wet Wet?’

 

Por esas fechas entraba de nuevo en el estudio con el productor Joe Boyd, quien venía trabajando desde los 60 con gente como Soft Machine, Pink Floyd, Incredible String Band, Fairpot Convention, Nick Drake, R.E.M. o 10.000 Maniacs. El disco estaba centrado casi exclusivamente en documentar su frustrada relación sentimental con su novia de entonces. Workers Playtime, una digna continuación de Talking With The Taxman About Poetry, fue publicado en septiembre de 1988.

 

Las giras por medio mundo continuaban. Mientras, Billy Bragg junto a su manager Peter Jenner relanzaron el sello Utility, en otra aventura más de esas tan habituales en el mundo del rock en la que músicos se convierten en responsables de discográficas que acaban fracasando, a pesar de que en su caso llegaron a editar a bandas como The Blake Babies, en las que militaba Juliana Hatfield.

 

Su siguiente disco, The Internationale, se publicaría en 1990, con un repertorio íntegramente político, como queriendo establecer un equilibrio con su anterior álbum. Poco después llegaba el intento definitivo de Billy Bragg de hacer un disco más accesible, más pop. Grabado con amigos como Johnny Marr, Peter Buck o Michael Stipe, Don’t Try This At Home aparece en septiembre de 1991.

 

Sus 57 accesibles minutos no fueron suficiente como para que el disco vendiera en su país más de las 70.000 copias habituales, por lo que, a partir de ahí, Billy Bragg entró en un período en el que se replantearía muchas cosas y que trajo grandes cambios en su vida laboral y personal. La primera, su decisión de concentrarse a partir de ese momento en llegar a su público de siempre, los ya convertidos, y dejarse de preocupar por ampliar su audiencia.

 

La segunda tuvo bastante que ver con la gira interminable en la que llevaba ya 10 años. Para presentar Don’t Try This At Home, Bragg había montado una banda llamada The Red Stars, con Wiggy, Cara Tivey, Nigel Frydman y Rob Allum. Al final de la gira se encontraba exhausto, por primera vez sin alicientes claros al saltar a escena y soltando unos monólogos que tenían a toda la banda un tanto harta. Cuando Bragg decidió dejar la vida en la carretera por un tiempo, salvo ocasionales apariciones en el escenario por alguna causa que lo reclamara, disolvió el grupo, distanciándose durante unos años de su lugarteniente durante tanto tiempo, Wiggy.

 

En esa determinación también tuvo que ver su apéndice. Obligado por los médicos, tuvo que suspender la gira, mantener reposo durantes meses y ser operado. Una de las primeras personas en prestarle apoyo fue Juliet, recién divorciada del capo de Go! Discs. Tras encontrar un interés común en los curiosos fenómenos de las figuras geométricas que aparecían en los campos de cosechas, ambos consiguieron salir de sus cerrados mundos hasta entonces y desconectar de la música. Recorrieron su país en busca de las figuras y acabaron casándose, claro.

 

Pero, además, estaba también su relación con su discográfica, Go! Discs, un sello que no pasaba por su mejor momento. Su contrato se finiquitó reteniendo Bragg todo su fondo de catálogo, y el millón de libras que le debían por su participación en la sociedad lo metió en un fondo para los trabajadores del sello. Éstos, sorprendidos ya que no tenían ni idea de lo que Bragg había hecho, acabaron repartiéndose una cantidad nada despreciable el día que el sello desapareció definitivamente, años más tarde.

 

En los meses siguientes, Bragg se dedicó más a otras actividades, como colaboraciones en prensa, programas de radio y de televisión, contribuciones a las bandas sonoras de las películas Safe (dirigida por Antonia Bird en 1993, un telefilme sobre los adolescentes abandonados en las calles de Londres) y Nadie es perfecto (dirigida en 1995 por Nicole Holofcener), el nacimiento de su hijo Jack, su nuevo contrato con Cooking Vinyl, la reedición de todos sus discos, la edición del recopilatorio Victim Of Geography en 1993 y del disco en directo No Pop, No Style, Stricly Roots en 1995 -que sólo se vendía por correo-…

 

 

 

“La música soul no reside en el estilo de las pistas que suenan al fondo o en la ropa que llevas, sino en el corazón y el alma del artista. Ésa es la música soul y Billy Bragg es un cantante soul”

Musicomh.com

 

Las nuevas canciones no llegaban, pero tampoco parecía importar. Bragg se lo tomaba con calma. Poco a poco fue encontrando su lugar. Fue invitado a participar en el Festival de Glastonbury de 1995, y, a pesar de sus miedos, fue recibido a lo grande. “King James Version”, la primera canción que compuso para lo que sería el siguiente disco, se abría con un verso que dejaba claro que parte del pasado había sido superado: “Estaba atrapado en un corte de pelo en el que ya no creía más”. En otra de las líneas de los temas que surgieron a continuación, “From Red To Blue”, queda perfectamente resumido el período que va de 1992 a 1996 en la vida de Bragg: “Todos debemos cambiar un poco si no queremos romper”.

 

Por fin, tras un parón de casi cinco años, William Bloke se editaba en septiembre de 1996 -con una continuación, Bloke On Bloke aparecida al año siguiente, en forma de mini-álbum con el subtítulo Más de las sesiones de William Bloke-, dejando claro que Billy Bragg va a estar aquí con nosotros mucho tiempo. En la nueva situación, sin Margaret Thatcher, sin el Muro de Berlín, sin la Guerra Fría, sin apartheid, sin la Unión Soviética, sin Bush padre y con los laboristas ganando su primera elección tras 23 años al año siguiente, Bragg revelaba un planteamiento ideológico similar, pero mejor definido que nunca.

 

En “King James” señalaba que “la compasión tiene que ser el valor familiar más importante”, y en “Upfield” cantaba: “Los ángeles me preguntaron cómo me sentía después de todo lo que vi y escuché / Que me hablasen a mí, un pagano, me hizo dudar de su palabra / Pero se rieron y dijeron: / ‘No importa si nos ayudas en nuestra misión / Porque tienes un socialismo del corazón’”. Aunque sea difícil de creer, él asegura que la idea le llegó en 1989, cuando iba con su grupo de Nueva México a un concierto en San Francisco, a partir de una idea de William Blake y de una imagen de gente vestidos de ángeles entre los árboles manifestándose en contra de la construcción de nuevas autopistas

 

Otro hito importante en la trayectoria de Bragg llegaría en 1998, con el primer volumen de su colaboración con Wilco en Mermaid Avenue a partir de las canciones de Woody Guthrie. Nora Guthrie, hija de Woody, tras haber visto a Billy Bragg en concierto y saber que su canción “You Woke Up My Neighbourhood” tomaba el título de un dibujo del trovador norteamericano, le propuso recuperar alguna de los cientos de canciones que quedaban en los archivos de su padre sin musicar. Bragg accedió, pero quiso contar con alguien que pudiera aportar otra visión, y pensó que Wilco, que le habían gustado en directo y especialmente en su disco Being There, podría ser el grupo que andaba buscando.

 

Las sesiones de grabación en Dublín marcharon bien, y en ellas decidieron repartir las labores de composición al 50% y mezclar cada uno sus propias canciones. Sin embargo, cuando ambos grupos volvieron a sus propios países, las relaciones se enquistaron.  Hubo problemas entre ellos sobre cómo entendían las mezclas, y al final salió publicado lo que había sido grabado. Aun así, y a pesar de aparcar una gira conjunta que tenían pensado llevar a cabo, compartieron escenario alguna vez, incluyendo un par de actuaciones en televisión.

 

El proyecto, a pesar de las diferencias, fue positivo para ambos artistas, sobre todo en cuanto a crítica, así que se publicó un segundo volumen, Mermaid Avenue Vol. II, en el 2000. Entre ambos discos se vendieron más de un millón de copias, y Bragg aún recuerda hoy que el primero de los volúmenes vendió más en los EEUU que toda su discografía.

 

 

 

Pregunta: ¿Cuándo sabes si un izquierdista se ha vendido?

Respuesta: Cuando nombran una calle en su honor

The Sun

 

En 1999 Billy Bragg participa nuevamente en el Festival de Glastonbury. Más que por los méritos musicales, aquella edición será recordada por su enfrentamiento con Manic Street Preachers. En la parte reservada a los artistas, Bragg se encontró con unos aseos portátiles de los que colgaba una nota que decía: ‘Estos servicios están reservados para el uso exclusivo de Manic Street Preachers. Por favor, respeten esto. Gracias’.

 

Bragg pasó la información a un medio y el grupo galés, cabreado por haber aireado aquello que seguramente no hubieran querido que nadie supiera, respondió por boca de su bajista Nicky Wire en su siguiente actuación diciendo: “No dejaría que la polla de Billy Bragg mease en mi servicio por todo el dinero del mundo. ¡Vuelve al Ejército, jodido idiota, y deja de robar canciones de Woody Guthrie, gilipollas narizotas!”. Por suerte, Bragg se lo tomó con humor, aunque su propuesta de debatir el asunto a través de la publicación NME fue ninguneada por los galeses.

 

Anécdotas aparte, 1999 fue también el año en que Bragg recibió una llamada para colaborar en uno de los discos de Ian ‘Mac’ McLagan, antiguo componente de The Faces y The Small Faces, uno de los grupos que lo habían empujado a iniciarse en la música. A partir de ese primer contacto, Ian McLagan pasó a ser habitual en las giras y en las grabaciones de Billy Bragg.

 

Además, ese mismo año le dedicaron una calle en su ciudad natal, Barking, llamada Bragg Close, y la Universidad Politécnica de esa localidad le concedió un título honorífico, a pesar de que él nunca había llegado a pisar sus aulas. Parecía como si, de repente, hubiera un cierto reconocimiento después de tantos años.

 

Tras la recopilación de caras B y rarezas Reaching To The Converted (Llegando a los convertidos) y un disco en directo grabado en estudio y que sólo se vendía por correo, Mermaid Avenue Tour, registrado con su nueva banda The Blokes, en febrero de 2002 llegaría England Half English, su último álbum en estudio hasta el momento y en el que se puede encontrar, a modo de compendio, un poco de todo lo que había hecho con anterioridad.

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

         Glastonbury: An Oral History, Crispin Aubrey & John Shearlaw (2004)

         Morrissey & Marr: The Severed Alliance, Johnny Rogan (1992)

         Punk Rock – An Oral History, John Robb (2006)

         Still Suitable For Miners, Andrew Collins (1998)

         The Progressive Patriot, Billy Bragg (2006)

 

Xavier Valiño

(Ver también entrevista con Billy BraggVer también discografía comentada de Billy Bragg)

BETTYE LAVETTE CON DRIVE BY TRUCKERS

ULTRASONICA ARTÍCULOS 2007 BETTYE LAVETTE CON DRIVE BY TRUCKERS

Bettye Lavette y Drive By Truckers se unen en la escena del crimen

Bettye Lavette: The Scene Of The Crime (Anti-PIAS)

 

         Pocas veces un disco ha quedado tan bien explicado en su libreto interior. También es cierto que en muy contadas ocasiones es uno de sus protagonistas quien lo hace. Paterson Hood, líder de Drive By Truckers, destripa en las páginas que acompañan a este disco parte de los secretos del proyecto e, incluso, de la trayectoria de Bettye Lavette: desde su disco perdido de 1972 hasta el reencuentro en este 2007, 25 años después, de Lavette con David Hood, padre de Paterson -cuadrando así el círculo-.

 

         La idea de unirlos fue del capo de Anti, pero Hood, que siempre había soñado con grabar con alguno de los clásicos del soul, la hizo suya y, sobre todo, supo entender el proyecto como nadie. Por encima de todo estaba Bettye Lavette, la voz, esa voz arenosa, en primer plano, sin necesidad de que la música la cubriera, sino tan sólo que la respaldara, aunque está claro que al ser un grupo que lleva años trabajando juntos eso se tiene que reflejar en sus estrías. Además, lo novedoso es que sea un grupo de rock, y no músicos de sesión habituados al soul, creciéndose el material con el contraste.

 

Y, por supuesto, están las canciones, 10 en este caso -una compuesta entre ambos- que eligieron de 30 en las que trabajaron. El material casi es lo de menos. Porque en los dos discos que Bettye Lavette lleva editados en este siglo a sus 60 años -y, por suerte, aún le queda uno más con Anti- suena LA VERDAD. La verdad de una mujer que se enfrenta a su vejez en plenitud, tras 44 años en la música, sin casi ninguna recompensa. The Scene Of The Crime, como antes sucedió con I've Got My Own Hell To Raise, es pura intensidad emocional: instrumentación espartana, canciones desnudas, una voz que vive y respira entre la música.

 

            Poco importa que la selección se nutra de canciones compuestas por hombres (en el que le precedió eran de mujeres) porque eso se convierte en un detalle anecdótico. Aquí lo que queda claro es que la cantante las hace suyas para mostrar una única historia, la suya, al tiempo que nos recuerda una de las máximas del soul: que su grandeza radica en el/la cantante y no tanto en la canción.

 

Xavier Valiño

 

(Ver entrevista con Bettye Lavette)

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