OS AMIGOS DOS MÚSICOS

Os Amigos dos Músicos, alalá al sol

 

 

Fue en 2010 cuando una serie de músicos gallegos empiezan a acompañar a  O Neno Elliott. Poco después empieza a funcionar de manera independiente, a raíz de la grabación de “Osaka”, una adaptación del poema de Cavalho Calero “A orquestra filarmónica de Osaka”. Como ellos mismos afirman, “nunca hubo una intencionalidad ni ningún tipo de pretensión específica con el grupo, ya que los primeros pasos fueron muy espontáneos, sin una dirección clara. Poco a poco sí que es cierto que se fue consolidando como un colectivo mediante el que dar forma a las canciones que traían las personas que lo formaban”.

 

Tras cinco años de conciertos y alguna que otra grabación, Os Amigos dos Músicos da por fin a conocer su primer álbum, de título homónimo, que se constituye ya como una de las piezas claves del folk-pop gallego… y en gallego. Hablamos con Arcadio Nóvoa, voz y guitarra acústica en el grupo.

 

 

¿De qué experiencias previas veníais cada uno?

         – Todos hemos tocado en otras bandas anteriormente y lo seguimos haciendo actualmente. Cubrimos un espectro generacional de casi veinte años, por lo que el bagaje previo es muy diferente en cada uno de nosotros. Sin embargo, desde el primer momento todos entendimos que Os Amigos dos Músicos era un proyecto con entidad propia, que no continuaba ni rompía con nada de lo anterior, sino que representaba nuestra realidad en el momento presente. No somos muy dados a la nostalgia.

 

¿Cómo encontrasteis un nexo común, un punto de partida que os sirviera para todos?

– El nexo común son las canciones, y todos somos unos enamorados de las melodías y de la sencillez de la canción popular. Todos compartimos la intención de hacer buenas canciones.

 

La formación ha ido variando, pero el núcleo sigue siendo el mismo, ¿no? ¿Quiénes han colaborado en la banda en el pasado y cuál es la formación actual?

– Actualmente la banda la forman Jaime Mateo, Arcadio Nóvoa, Raúl Diz, Daniel Alonso, Druso Pedrouzo y Álvaro A. Rivera. Anteriormente hemos tenido la suerte de poder tocar con gente como Marcos Paradelo, Carlos Novelle, Rosa Lison y Septi. El grupo siempre ha tenido la vocación de colectivo y siempre ha tenido las puertas abiertas a toda aquella gente que quiera tocar con nosotros. Algunos de los que ahora están en la banda han estado ausentes en alguna etapa anterior por razones diversas, pero han vuelto, y la sensación es que siempre han estado ahí. En parte porque el grupo siempre cuenta con todo el mundo.

 

La primera canción vuestra de la que tengo conocimiento se remonta al 2010. Ya se trataba de un poema, en concreto de Carvalho Valero. ¿No salieron textos vuestros entonces u os interesaba musicar poemas desde un primer momento?

– Fue algo completamente circunstancial. Había un concurso organizado por AGAL [Associaçom Galega da Língua] en el que se trataba de poner música a poemas de Carvalho Calero. En aquel momento la banda no existía como tal, sino que sólo había tocado alguna vez con O Neno Elliott en directo, pero cuando tuvimos que elegir un nombre para presentar la adaptación nos pareció que lo más lógico era firmarla como Os Amigos dos Músicos. Tampoco se meditó mucho porque en aquel momento no había intención de darle continuidad al proyecto, pero después resultó ser el inicio de algo. Y desde el primer ensayo después de esto, ya todos teníamos varias canciones propias que queríamos preparar con el grupo.

 

¿Qué autores serían los más identificables con el grupo?

– Hay un sustrato común a todos que es la música en gallego, a la que continuamente vamos porque es el referente más directo que tenemos para buscar la manera de descubrir melodías y hacer canciones. Suso Vaamonde es un autor que siempre hemos tenido muy presente desde el principio. Jaime Mateo conoce muy bien su obra y siempre ha tratado de acercarla a la banda. Bibiano, Batallán o Andrés do Barro también son referentes a la hora de hacer canciones.

 

A continuación llegó en 2012 un tema, “Meu único amigo”, para el homenaje a Magín Blanco titulado Doutor Apertas. ¿Es uno de los referentes de la banda de la música hecha en Galicia? ¿Por qué?

– A Magín lo conocemos todos, pero sobre todo Daniel Alonso, que ha tocado mucho con él y son buenos amigos desde hace tiempo. En 2012 Dani no estaba en Os Amigos porque acababa de nacer su hijo, pero a través de él nos llegó la posibilidad de participar en este homenaje a Magín. Desde el primer momento quisimos hacerlo y, a pesar de que en aquella época teníamos muchas dificultades para juntarnos, conseguimos, poco a poco, grabar “Meu único amigo”. Magín es un referente para la banda porque lo conocemos y respetamos mucho su trabajo y toda su trayectoria.

 

¿Cuáles serían otros?

– En la línea de Magín y La Rosa, por cercanía geográfica, cronológica y estilística, también son referentes Burgas Beat, antes Cosecha Roja. Siempre hemos tenido un gran respeto y admiración por Xurxo Souto, cantante de Os Diplomáticos de Montealto y uno de los activos más importantes de la cultura gallega de los últimos 30 años.

 

Luego grabasteis en 2014 “Miña irmá fermosa”, una cantiga de Martín Códax para un disco con siete bandas de Ourense. ¿De quién partió la idea? ¿Dónde se puede conseguir aquel disco?

– Esto fue un proyecto que idearon a medias entre Difusora de Ideas (el disco está en su web), una editora y promotora de proyectos culturales de Ourense, y Ars Anterga, un grupo de música antigua y medieval, también de Ourense. Desde el primer momento nos sentimos muy afortunados de poder participar en él y de poder trabajar con un material tan potente como son las cantigas de amigo de Martin Códax. Además, después se hicieron varios conciertos en los que participaron los distintos grupos y nosotros formamos parte de uno, junto con Ars Anterga y Colectivo Ar, que se celebró en el Café & Pop Torgal y que recordamos como uno de los conciertos más especiales que dio nunca la banda, en el que mezclamos música antigua y medieval, tradicional y contemporánea. El disco se puede conseguir en

 

Códax era un trovador, y si hay una banda gallega con ese perfil en la actualidad, para mí sois vosotros. ¿Lo veis así?

– Bueno, esa idea de llevar la música y las historias a los distintos lugares del país nos gusta mucho. Siempre hemos pensado que el grupo tiene la vocación clara de mostrar sus canciones en directo y de contar y cantarle cosas a la gente.

 

Llegó entonces el fichaje con Gran Derby. ¿Hubo otras propuestas?

– Gran Derby fueron los primeros que se interesaron por nosotros y desde el primer momento sentimos que debíamos trabajar con ellos. Es un sello montado por músicos, que saben perfectamente cuáles son los problemas, las alegrías y las miserias de una banda como nosotros. Y que entienden que al final se trata de un grupo de gente haciendo canciones y tocándolas por ahí. Estamos muy contentos de que hayan querido editar nuestra música y de que hayan comprendido las peculiaridades de la banda, que son muchas y nada sencillas.

 

¿Habíais pensando en la autoedición o preferíais un sello discográfico?

– Siempre entendimos que trabajar con un sello tenía un sentido. En primer lugar, porque sabes que hay alguien, que se dedica a editar música, que quiere editar tu música. Y esto ya quiere decir mucho, porque significa un apoyo real, una muestra de confianza que hace que afrontes los siguientes pasos con fuerzas renovadas. Por otra parte, Gran Derby nos ayuda en un montón de cosas que son muy necesarias para que el grupo funcione bien y que nosotros no sabemos hacer. Creemos en esa división del trabajo y en el papel de los sellos. También creemos que la autoedición es una gran opción y en ningún momento se descartó, pero tampoco se planteó.

 

El año pasado apareció un primer single con “Son o último” y “Alalá do sol” (adaptación de un poema de Xurxo Souto que no aparece en vuestro primer álbum). El single fue grabado en directo, supongo que en el estudio, ¿no? Habéis tocado mucho en directo, así que supongo que os va ese formato.

– Grabar en directo tiene un componente de emoción que nunca lo tendrá una grabación por pistas. Además, los Estudios A Ponte son perfectos para una grabación de este tipo por el tipo de sala de grabación que tienen, toda de piedra, con techos muy altos. Es una sala muy viva, con una reverb natural preciosa. Además, Tomás Ageitos, el dueño del estudio, es un enamorado de las grabaciones en vivo. Después de grabar esas dos canciones, cuando continuamos con el resto de temas del disco, decidimos grabar por pistas. No porque no nos gustase la experiencia de grabar en directo, sino porque había muchos arreglos que iban a quedar mejor grabándolos por separado. Sin embargo, hay más grabaciones en directo en el disco, como por ejemplo el final de “Outono”, que parte de una toma en vivo de guitarra eléctrica, bajo y batería. Y, claro, fue uno de los momentos más divertidos y emocionantes de la grabación.

 

 

Ahora aparece por fin vuestro primer álbum. Ha sido una larga espera. ¿Os ha molestado que haya pasado tanto tiempo o, por el contrario, os ha ayudado a acabar de dar forma al sonido, a la banda?

– Nunca tuvimos prisa por grabar un disco. La banda ha tenido su camino hasta aquí, con muchos cambios en la formación, lo que implicaba cambiar la manera de tocar las canciones y no consolidar unos arreglos. Esto dificultaba cualquier intento de grabar algo porque no había nunca el tiempo necesario para afianzar una idea. Durante ese tiempo aprendimos a movernos en la fragilidad y la mutabilidad, que son características muy importantes en la música, que muere con la solidez y la quietud, a pesar de que todo lo que la rodea parezca empujarla hacia ahí. En esa etapa se formó la banda y todo ello acabó convergiendo en el disco, que inevitablemente fija algo que esencialmente es dinámico. Y es muy agradable porque de repente tienes algo a lo que te puedes agarrar y que puedes decir: “esto son Os Amigos dos Músicos”. Pero hay que tener claro que eso sólo dura un instante y que al siguiente hay que estar otra vez jugando en la fragilidad.

 

¿El proceso de grabación también se demoró bastante tiempo? ¿Cuál fue la razón?

– El tiempo ha sido nuestro aliado, eso seguro. Desde el principio, ya cuando hablamos por primera vez con Gran Derby y decidimos apostar por hacer un disco largo, sabíamos que no queríamos ni podíamos grabar un disco en quince días o en un mes. Simplemente sabíamos que no iba a quedar como nosotros queríamos. Así que decidimos hacerlo poco a poco. Al final han sido dos años desde la primera sesión de grabación, la de “Son o último”, “Alalá” y “De funeral”, hasta la última mezcla, la de “Outono”. Y ese tiempo se nota, sobre todo porque hemos ido aprendiendo por el camino y hemos podido corregir muchas cosas, cambiar dinámicas de trabajo, arreglos, e ir construyendo algo de una manera muy natural, dejando que cada paso se impusiera por sí mismo y no por ninguna razón externa o estratégica.

 

¿Las diez canciones que aparecen aquí están compuestas en los últimos tiempos o vienen desde el principio?

– Hay de todo, desde canciones como “Todo medre”, que forma parte del repertorio de la banda desde el primer concierto, hasta canciones como “Outono”, que nunca se habían tocado en directo. Las diez canciones que se han quedado en el disco resumen estos años en los que la banda ha estado funcionando, pero la manera en que se han grabado, los arreglos y la aproximación a ellas reflejan más los dos o tres últimos años de Os Amigos dos Músicos.

 

Está claro que en vuestras canciones hay ecos de la herencia folk gallega de los 60 y 70, como Suso Vaamonde, Emilio Batallán o Bibiano. ¿Es algo que mamasteis de pequeños en vuestras casas?

– Sí, esos autores siempre han estado ahí, formaban parte de los discos que escuchaban nuestros padres y de la tradición musical a la que accedimos en nuestras casas.

 

De hecho, hay canciones suyas en el álbum. ¿Hay intención de reivindicarlos, de que otra gente los conozca, de que lleguen al mundo del pop donde están más bien olvidados?

– No se trata de reivindicar a nadie porque esos autores y sus canciones se reivindican solos. Se trata más bien de entender que toda esa música es algo que está a nuestra disposición y que cualquiera que quiera hacer música en gallego puede cogerla y hacer algo con ella. Es una referencia que está ahí al alcance de todo el mundo y de la que se puede aprender mucho.

 

De todas formas, ese sonido se emparenta en todo momento con el folk-rock norteamericano. ¿Es la otra pata fundamental de vuestro sonido?

– Nos gusta mucho la música norteamericana y muchos de los recursos armónicos y melódicos que usamos vienen de ahí. También los instrumentos, que son los clásicos del rock and roll.

 

¿Os sentís a gusto si se os identifica como un grupo popular? ¿Sería esa vuestra ambición?

– Desde luego, creemos que somos un grupo de música popular y que nuestras canciones tienen la intención de ser canciones populares.

 

¿Cómo veis vosotros la evolución del grupo desde los primeros días hasta la actualidad?

– Es complicado analizar esto porque desde dentro siempre es difícil y porque ahora mismo estamos en un momento en el que el grupo se puede definir de una u otra manera. Creo que los rasgos más identificativos del grupo siguen ahí, como puede ser el que haya muchas voces principales o la variedad en las composiciones.

 

¿Qué canción está teniendo mejor acogida del disco y cuál está resultando mejor en directo? ¿“Fóra do meu control”?

– Tanto “Fóra do meu control” como “A banda”, que han sido las canciones que han funcionado como singles, han tenido muy buena acogida. Son dos canciones muy distintas que resumen bien las dos vertientes estilísticas en las que se mueve la banda. Nos ha sorprendido que “Sonhos”, una canción muy larga y con una parte instrumental bastante densa, también está gustando mucho.

 

Creo que la portada capta muy bien el espíritu del disco. ¿Quién la hizo y que se pretendía con ella? ¿Le disteis algún tipo de indicación?

– La portada y todo el diseño del disco es obra de María Grande, una diseñadora gráfica nacida en Ourense con la que siempre trabajamos y a la que queremos con locura. Antes de hablar con ella hicimos una puesta en común entre todos, muy desordenada y un poco salvaje. De ahí salieron unas cuantas ideas, muy generales, de por dónde creíamos que debía ir la portada del disco. María consiguió coger lo mejor de esas ideas y encontrar un lugar común para todos y para todas las canciones, que no era nada fácil.

 

Por último, ¿cuál ha sido hasta ahora la mejor anécdota que habéis vivido en el mundo de la música?

– Hubo una anécdota muy graciosa, en uno de los primeros conciertos del grupo, en el que Rosa Lison, que entonces tocaba con nosotros el teclado, al empezar el concierto, se puso una barba postiza. Fue un detalle genial por su parte porque todos los demás del grupo éramos hombres y solíamos (y solemos) no afeitarnos con asiduidad. Fue una sorpresa para todos, tanto para nosotros como para el público, y nos reímos mucho. Hemos pasado momentos muy bonitos con Rosa en el grupo y esperamos que algún día pueda volver a tocar con nosotros. Su teclado en “O dourado”, del que hay registro en una grabación en directo en el Café & Pop Torgal, es uno de los mejores arreglos que se han hecho en la banda.

 

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