NIÑOS MUTANTES

Niños Mutantes, los lunes al sol 

Nunca dirías que acabarías  enamorándote de un mutante. Mejor no leas esta entrevista a Juan Alberto Martínez porque te rendirás a sus pies. Y no se te ocurra ir a verlos en directo  porque no podrás resistirte ante sus letras tristes y sus sonidos embaucadores.


Dicen por ahí que os habéis empeñado en Sol de invierno en demostrar que hay vida inteligente en la música de este país.

            – (Risas) Así que eso dicen. Nosotros no buscamos conscientemente nada de eso. Lo que está claro es lo que hacemos y que no nos gusta nada, no ya el pop comercial absolutamente intranscendente que tiene fecha de caducidad en días, canciones de usar y tirar, sino también ese pop independiente del que tanto se ha abusado, poblado de canciones excesivamente festivas y adolescentes. Nosotros intentamos componer temas que permanezcan algo más.


¿Y eso de que hay que rascar con la uña cada canción del disco?

– El grupo se mueve en dos líneas. Por un lado tenemos una faceta de temas pop con guitarras fuertes, estribillos reconocibles y melodías que llegan fácilmente. Por otro, tenemos otra faceta más turbia, más oscura, que quizás necesita más tiempo para digerirse. En esa hay que rascar para que llegue adentro.  

¿Y lo del DVD?

– El chispazo para hacer el DVD nació el año pasado por Navidades. Estaban reponiendo Qué noche la de aquel día de los Beatles. Estuvimos viéndola y alucinamos. Al salir estuvimos con la coña de que teníamos que hacer una película de Niños Mutantes. Eso evidentemente era una chorrada pero de ahí salió la posibilidad de las video creaciones artísticas.


¿De dónde sale esa idea de invitar a artistas a realizar video creaciones sobre las canciones?

– Ha sido una propuesta muy arriesgada si tenemos en cuenta quien lo hace, un grupo y una compañía de la escena independiente. Estas cosas requieren mucho trabajo y mucho esfuerzo. Es raro que una independiente se lance así a la piscina pero la verdad es que fue un proyecto que nos entusiasmó a todos desde el principio. La idea era un poco la de unir fuerzas con los realizadores. Ellos como nosotros tienen difícil sacar a la luz su trabajo.


¿Qué es eso de que pasáis de vender una actitud?

– A veces en el mundo independiente en el que nos movemos la apariencia y la forma superan a la música. Hay gente que se preocupa  demasiado de la estética,  ir de snob… Con eso de querer ser el más moderno, a veces se acaba siendo muy estúpido y muy sectario. A nosotros todo eso nos da mucha rabia porque lo que nos interesa es la música.

 ¿Y vuestra actitud ante la política?

– Cuando decimos que pasamos de vender una actitud no estamos hablando ni de política ni de ideología. De apolíticos nada. Algunos tenemos compromisos muy fuertes en ese sentido. Lo que pasa es que mucha de la música que se hace con mensaje político tiende a la demagogia y al panfleto. Pasamos de eso como pasamos de vender esa imagen de grupo independiente snob.

¿Hacéis auto-psicoanálisis al componer?

            – En parte sí que utilizamos la composición a modo de psicoanálisis y en parte no. Es cierto que no hacemos canciones de exaltación de la alegría porque eso se basta por sí mismo. Si estás pasándotelo bien no necesitas coger una guitarra y decir que estás supercontento. Sin embargo, sí necesitas canalizar tensiones internas. Vacías tu lado oscuro… pero no te curas.


¿Seguís enamorados del disco como decíais hace un tiempo?

– Pues sí. Y es una sensación nueva poner un disco tuyo y no sufrir con cada escucha porque descubres detalles que no te gustan. Nosotros intentamos ser honestos, hacer la música que nos gusta y contar las historias que nos interesan. Niños Mutantes huye de las canciones entendidas como hamburguesas que es como las están tratando últimamente las multinacionales. Lo que tiene menos importancia en los discos son los temas. Lo que importa es la promoción. Nosotros aspiramos a que la música sea tratada como un arte. Puede sonar grandilocuente o pedante pero pensamos así.

 ¿Una canción igual a una poesía?

– Eso es. Claro que sí. Una canción igual a un poema.  

Belén López

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