NICK CAVE

Nick Cave, emociones puras

 

Trece años y diez discos de combate emocional. Ese es el bagaje en solitario de Nick Cave que ahora se recoge en The Best Of Nick Cave & The Bad Seeds. El mismo Nick Cave se muestra ambivalente sobre la existencia de este disco, consciente de que tales retrospectivas significan un estancamiento creativo -ostensiblemente, no es éste el caso- o la intención de una compañía de sacar algún rendimiento al catálogo de una estrella en decadencia -muy al contrario, los seguidores del atormentado australiano crecen con cada entrega-. Pero si tenemos en cuenta que hay mucha gente que desconoce la extensión y los detalles de su historia, este disco se convierte en necesario.

 

En el viaje a menudo difícil desde los restos del naufragio de The Birthday Party hasta la trascendente espiritualidad de The Boatman’s Call del año pasado, Nick Cave ha ido dejando caer los rastros de una evolución consistente. Y no sólo por documentar al día sus relaciones con las drogas, las mujeres y Dios, aunque estos tres elementos tienen una parte muy importante en toda la historia.

 

Al escuchar estas 16 canciones dispuestas en orden no cronológico -con el atractivo añadido en edición limitada de un concierto en directo para las dos mil primeras copias-, queda claro que los Bad Seeds nunca han hecho nada más que mostrar una feroz integridad en lo que respecta a su arte, ya sea la bacanal tambaleante de “From Her To Eternity” o la tranquila delicadeza de “Nobody’s Baby Now”.

 

Por supuesto que los discos de recopilación de ‘lo mejor’ no pueden ser por naturaleza satisfactorios. El listado de canciones nunca es el adecuado, la portada suele ser una ocurrencia vulgar y casi siempre recogen unas notas interiores recordándonos innecesariamente cuán grande es el artista que glosan.

 

Pues bien, aquí está la excepción que confirma la regla: al mismo tiempo que Nick Cave se prepara para hablarnos de una nueva mujer, al tiempo que unos nubarrones negros se ciernen de nuevo sobre Tupelo, en el momento en que da un nuevo repaso al contenido de la Biblia, justo cuando los sesos de Eliza Day, asesinada por su amante, se extienden por enésima vez sobre las rosas salvajes -“Where The Wild Roses Grow”-, los Bad Seeds dan otra vuelta de tuerca más mordaz aún. Y ése es el momento en el que uno se da cuenta de que no puede haber algo mejor que un ‘lo mejor’ de Nick Cave y sus secuaces.

 

 

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