NEIL YOUNG RAGGED GLORY

 

NEIL YOUNG & CRAZY HORSE: Ragged Glory (Warner, 91)

 NEIL YOUNG & CRAZY HORSE - Ragged Glory

            Eres una estrella del rock fascinante e impredecible, desmelenada, con un pedigrí de 25 años y la energía creativa aparentemente inagotable de un gorila mutante que se dedica a tocar la guitarra con la fuerza y la fe de un adolescente. Dos de tus tres últimos discos han sido obras maestras. Suenas más duro que la mayoría de las bandas heavy incluso cuando haces un solo acústico. 

            Te has pasado la mayor parte de 1990 escuchando día tras día cientos de horas de tus propios conciertos y sesiones de grabación en el estudio por encargo de tu compañía, intentando encontrar las canciones más adecuadas para una ambiciosa colección de doce compactos de tus últimos diez años que se llamará Decade 2. Desde hace un par de meses te encuentras un tanto frustrado por no poder acabar de una vez con todas con el trabajo, así que llamas a tus colegas a tu rancho para una semana o dos y te dedicas a descargar todas tus frustraciones grabando un puñado de temas viejos y nuevos con toda la rabia que te es posible. Has juntado diez canciones, tienes un nuevo disco. 

            Por supuesto, te llamas Neil Young. Bautizas Ragged Glory Gloria enfurecida a esta última criatura. ¡Ah, y tus vecinos de varios kilómetros a la redonda presentan diversas denuncias por el sonido endiablado que sale de tu rancho! 

            La verdad, para ser un disco de Neil Young con Crazy Horse tampoco es que hubiera que esperar tanta sorpresa. Ahí está el bajo distorsionado de Billy Talbot, la forma animal de tocar la percusión de Ralph Molina y la guitarra sucia de Poncho Sampedro conduciendo todas las canciones con un sonido que golpea tu cabeza y hace mover tus pies, permitiendo que Neil Young haga gemir a su vieja Gibson siempre que la ocasión lo demande. 

            Todo después de haberse pasado los 80 enfrentado a su compañía dándoles discos más imprevisibles cada vez, hasta obtener la carta de libertad, y después de haber grabado dos de los clásicos de su discografía: This Note’s For You y Freedom. Ragged Glory recuerda más a Zuma que ningún otro disco de Neil Young. Simplemente, tensión escupida con los dientes cerrados: basto y salvaje, extraño y desquiciado, acerado y eléctrico. No en vano fue considerado el padre del punk en su día. Y con Ragged Glory, también el padrino del grunge. ¿Gloria? Sí, por supuesto. ¿Furia? También, desde luego. Ragged Glory, una de los momentos imprescindibles y definitivos que justifican el rock’n’roll eléctrico. 

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