NATALIE PRASS

Natalie Prass, revelación pausada

Natalie Prass 1

 

Resulta cuando menos extraño descubrir que alguien empieza su carrera con un disco centrado en una ruptura, una empresa mayor que semeja necesitar años de trayectoria hasta poder enfrentarse al desafío. Pues este es el caso del álbum debut homónimo de Natalie Prass recién editado, marcado por su separación hace tres años del músico Kyle Ryan Hurlbut (quien ahora toca la guitarra en la banda de la estrella del country Kacey Musgrave).

Como ella nos asegura en estas líneas, su contenido no fue algo intencionado. Además, aunque todo el mundo la vaya a descubrir en este 2015, Prass lleva mucho tiempo haciendo canciones y tocando o grabando con otros músicos, entre ellos Cherub, Distractions, Andrew Combs o The Gaslight Anthem. En los últimos meses ha sido Jenny Lewis quien se la ha llevado de gira como teclista de su banda, algo que le ha venido muy bien, porque su álbum de debut fue grabado hace tres años y, retenido desde entonces, Natalie ha tenido que hacer muchas cosas para salir adelante como, por ejemplo, crear una empresa de ropa para perros (Analogic Dog, hoy ya desaparecida).

Natalie Prass conoció a Matthew E. White en el instituto y cuando este montó su discográfica, Spacebomb, le ofreció grabar un álbum. Finalizado a principios en 2012, el éxito del debut de White fue posponiendo la edición del de Prass hasta este mismo año. Mientras tanto, ella ha ido encontrando su voz a partir de referentes como Minnie Ripperton, Dionne Warwick, Diana Ross, Betty Harris, Nina Simone, Gal Costa… Dentro de unos años, su disco será sin duda referente para otros artistas.


Ha pasado mucho tiempo antes de que este álbum se editara, ya que se completó en 2012. ¿Cómo lo ves ahora? ¿Cómo te sientes con estas canciones escritas hace cinco o seis años?

– No podía creer que tuviera que cantar estas canciones de nuevo. Tener que recuperarlas ahora es algo extraño. Lo que me preocupaba era tener que cantarlas todas las noches a partir de la edición del disco, pero me estoy sintiendo cómoda porque he cambiado tanto a lo largo de estos años que puedo asumir finalmente que forman parte de mí, que yo las he compuesto. No es tan malo como pensé que sería.

 

El éxito del álbum de Matthew E. White motivó que tu disco tuviera que esperar para ver la luz. Supongo que Spacebomb, la discográfica, tenía que centrarse en ello para capitalizar el éxito y asentar la etiqueta.

– Todos queríamos que su disco tuviera éxito pero no sabíamos qué pasaría. Por suerte, fue así. Toda lo organización de Spacebomb tuvo que reestructurarse. Cuando grabé el disco, Spacebomb era una idea, una visión, y pusimos todo nuestro empeño y esfuerzo en ello. Nadie estaba preparado ni podíamos imaginar lo que costaría que fuese una entidad por sí misma, real. Luego apareció Domino para distribuir los discos, hubo otra gente que se sumó al proyecto y, mientras tanto, mi álbum no se editaba y yo me iba frustrando. Pensé incluso que este álbum no se editaría, perdí la fe. Confiaba en mí mismo y en todo el mundo que participó, sabía que habíamos hecho un buen trabajo, pero estaba perdiendo la perspectiva, lo que me daba miedo. Al final salió bien, aunque retener el disco tanto tiempo me parecía estúpido.


Trabajaste en otras canciones durante este tiempo.

– Sí, aunque ni siquiera sé si llegarán a publicarse algún día. La verdad es que lo hice más por mí y por mi salud mental. Aunque no tenía dinero, intenté sacarlos adelante, grabar esas canciones que tenía. Hice un álbum en Burlington, Vermont, con mi amigo Seth Kaufman, quien ha participado en el nuevo disco de Lana del Rey y ha tocado con Ray Lamontagne. Además, grabé otro disco en Nashville, tocándolo todo yo. No sé si funcionarán como un todo, aunque algunas de esas canciones son realmente especiales y espero que algún día las pueda dar a conocer.

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Compusiste las canciones que aparecen en tu debut después de una ruptura. Para mí, “Our love is a long goodbye” (“Nuestro amor es un largo adiós”), resume su contenido. Supongo que habrá sido catártico para ti.

– Desde luego que lo fue. Siempre escribo desde la experiencia personal, desde un punto de vista personal. Lo cierto es que no pretendía hacer intencionadamente un disco sobre una ruptura. Cuando Matthew E. White y yo decidimos que haríamos el álbum, le envié veinte canciones que había compuesto durante varios meses y él escogió las que le parecieron que resultarían mejor, que eran precisamente las que hablaban de esa ruptura. Tal y como lo concibió, resulta ser un disco hermoso. No me avergüenzo para nada, ya que soy una artista y una persona emocional, así que no me importa compartir esos sentimientos que forman parte del hecho de ser humano.

 

¿Has encontrado desde entonces significados ocultos en las letras que no sabías que estaban ahí cuando las escribiste?

– Sí, con el tiempo vas encontrando frases que te hablan de forma diferente, cosas en las que no habías reparado. Me sucede ahora cada noche cuando las interpreto, que realmente disfruto de determinadas estrofas, aunque tampoco es que hagamos tantos conciertos todavía. Me gusta descubrirlo, cantar de forma diferente, poner énfasis en otros aspectos… Está siendo toda una revelación interpretar estas canciones y sorprenderme con algo que escribí hace bastante tiempo, al menos para mí.

Supongo que en ello tiene que ver también que hasta ahora las habías tocado más en acústico y ahora ya puedes hacerlo con una banda.

         – Algo de eso hay. No he tocado tanto en acústico, aunque puede que sea esa la idea por los vídeos que me han grabado. Bueno, sí es cierto que lo hacía generalmente solo con una persona más. Ahora, aunque sigo sin dinero, ya me puedo plantear a veces proponerles a otros músicos que se unan a mí para los conciertos y plantearles que les puedo pagar mínimamente. Es la primera vez que lo puedo hacer, ya que hasta ahora solo podía ir yo sola. En un sitio como Nashville me era imposible, con tantos conciertos y tanta gente que les podía pagar; yo no podía competir en esa liga. Ahora empieza por fin a ser diferente y, también, muy emocionante.


Me gustaría saber acerca cómo trabajaste en el estudio. Conoces a Matthew E. White desde hace mucho tiempo, por lo que parece natural que confiaras en él. Supongo que las canciones fueron escritas con guitarras acústicas, pero el sonido final es diferente.

– Es algo realmente sorprendente de ver y de formar parte, porque se trata de un disco fruto del esfuerzo comunitario. Matthew y Trey Pollard tienen la visión global y se convierten en los guías del proceso, pero los músicos experimentados y perfectamente compenetrados de Spacebomb no tienen más que ponerse a tocar y no es necesario hacer nada ni preocuparse, porque lo que logran es darle una unidad y convertir las canciones en oro.

 

¿Cuáles fueron las referencias?

– La idea era mía, de hacer un disco clásico. Spacebomb estaba ahí con la visión y la gente para hacerlo. Matt hizo los arreglos de la sección de viento y Trey los de cuerda. Lo tenían muy claro y lo llevaron mucho más lejos de lo que yo jamás hubiera imaginado.


Parece música atemporal. Por ejemplo, “It Is You” podría ser una pieza de Broadway y recuerda mucho a “Young at Heart” de Frank Sinatra. Aparenta resultarte bastante fácil, pero supongo que llevó más tiempo de lo que parece encontrar tu sonido y tu voz. Además, habéis conseguido que, aunque los instrumentos están por todas partes, es tu voz el elemento central, manteniendo su vulnerabilidad.

– Creo que es muy importante para cualquier artista encontrar su voz y su estilo. Hay mucha gente joven imitando a otros, aunque también está bien porque puedes llegar a descubrir tu voz haciéndolo así. Lo primero que debes hacer es saber qué puedes hacer, conocer tus limitaciones y, a partir de ahí, crecer y desarrollarte. Siempre he cantado y está claro que tengo una voz suave. En su momento quise ser una cantante de voz poderosa, como todas las chicas que crecieron en los 90 que querían cantar como Whitney Houston o Mariah Carey, pero pronto me di cuenta de que yo no era así ni lo podría ser. Fue entonces cuando gente como Diana Ross o Dionne Warwick se convirtieron en un faro para mí, marcándome un camino que iba más con mi fraseo, algo más natural, algo que me hablaba más directamente y de lo que partir.

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Has conseguido poder transmitir tu mensaje con una voz suave, tranquila.

         – Sí, y no sabía cómo iba a reaccionar la gente. Por suerte, lo he podido hacer sin vociferar en ningún momento, sin salirme de mi registro. Parece que así puedo llegar a la gente. Es algo como lo que hacía Curtis Mayfield, que tenía esa voz suave pero que era un poderoso contador de historias con una gran orquestación por debajo.

 

Creciste en Virginia pero has vivido en Boston y Nashville. Supongo que no se puede permanecer inmune a algo así y, al mismo tiempo, que habrá que intentar que no cambie tu personalidad.

– Es difícil estar en Nashville y que no te afecte de alguna forma. Nunca había escuchado country de verdad hasta que me mudé a Nashville. Ahí gente como Patsy Cline o Willie Nelson me volaron la cabeza. Patsy Cline es ahora una de mis cantantes favoritas. En Nashville, con tanta música, tantos músicos, tanta competencia, es importante no perder la perspectiva y tener claro lo que quieres y lo que pretendes decir porque puedes acabar imbuido por su espíritu. Tampoco hay nada malo en ello, pero me he vuelto a mudar de vuelta a Richmond y he dejado Nashville atrás hace un mes.


Hasta ahora has permanecido en el mundo de la música en un segundo plano. ¿Qué esperas de pasar a ser el centro de atención? No habrá ya marcha atrás a tu antigua vida.

– Lo cierto es que el disco acaba de ser editado, así que todavía sigo con mi vida de siempre, con pequeñas variaciones como esta entrevista. Ya veremos cómo será de ahora en adelante. Por lo menos estoy muy emocionada porque al fin se ha publicado y por las buenas críticas. También soy realista y sé que me tengo que concentrar en mi próximo proyecto, que tiene que ser algo que deje noqueada a la gente. Sé que este disco está muy bien, pero el próximo tiene que llegar a ser lo mejor que pueda hacer. Todavía siento que estoy en el mismo sitio de siempre, aunque con el disco ahí fuera está claro que estoy ya en otro nivel. He tocado y hecho giras muchos años, he hecho esto toda mi vida. Siento la presión pero sé que tengo que ser fiel a mí misma y no desviarme.

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