NACHO CASADO: Verão

NACHO CASADO: Verão (Hidden Tracks)

 

 

Hasta ahora conocíamos a Nacho Casado como uno de los integrantes de La Familia del Árbol, la formación española de folk en la que compartía protagonismo con su pareja y con la que editó en su día dos álbumes: La montaña y el río (Mushroom Pillow, 2011) y Odisea (Cydonia, 2015). Como sus nuevas canciones iban en una dirección distinta, Casado decidió editarlas bajo su propio nombre. Y aquí está Verão, su debut en solitario.

 

En esta ocasión, su voz y su guitarra son las verdaderas protagonistas, acompañadas únicamente de coros muy ocasionales y un contrabajo que ayuda a vestir mínimamente las canciones. Es el andamiaje perfecto para un sonido que bebe de la bossa nova, el jazz y el pop, y que evoca desde su título ese verano idealizado desde el recuerdo, en el que la melancolía lo impregna –casi– todo («Luna», «Adiós tristeza», «Donde termina el mar»).

 

Su autor le otorga un registro íntimo, desnudo, de forma que el oyente acaba sintiendo como si le estuviesen cantando únicamente para él, demandando toda su atención y su complicidad. Algunas canciones van creciendo a partir de una estructura cíclica («Una vida normal») y otras se viven como el homenaje que son al nombre citado en su título («Chet Baker»), escuchándose aquí y allá ecos de Joao Gilberto, Kings of Convenience o José González perfectamente asimilados y reconvertidos en algo magnético, hermoso en su sencillez.

 

«Edén» es su banderín de enganche, una canción que uno se quedaría a escuchar eternamente en uno de esos atardeceres veraniegos que tan especialmente se evocan en este álbum de sensaciones personales cálidas: “Yo me quedo en esta playa / Donde suenan los Beach Boys / Acariciar tu espalda / Y tú hablas en francés / Tan bien”.

 

 

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