MUSIC WAY LIVE

Manic Street Preachers / The Hives en concierto 

 

 

 

El pasado año se llamó Rock in Way y se celebró en el Monte do Gozo. Este año, más acorde con los tiempos que corren, una edición más realista se trasladó al Mercado de Ganado de Santiago. Al tiempo, se aprovechó para cambiarle el nombre por Music Way para dar cabida, en principio, a una mayor representación de música electrónica, algo que al final tampoco fue así.

 

En cualquier caso, esta segunda edición contaba con un cartel en el que destacaban dos grandes reclamos: Manic Street Preachers y The Hives. Además de constatar que The Courteeners tienen el descaro de la juventud pero aún les faltan canciones, que Heredeiros da Crus mantienen su tirón popular y que Os Resentidos hicieron el mejor de sus tres conciertos desde su regreso, a pesar de seguir teniendo problemas para recordar las letras, quedaba por ver cómo respondían sobre el escenario los principales reclamos del cartel.

 

Los galeses Manic Street Preachers llegaban por primera vez hasta Galicia, más de 25 años después de su formación. Arrancaron con “Motorcycle Emptiness”, una de sus tres mejores canciones, y a partir de ahí encadenaron un repertorio plagado de grandes momentos que la mayoría retiene en su subconsciente. O sea, que tienen muchos y grandes tema, y eso es lo que reivindican cada noche desde hace tiempo.

 

 

Recordaron a Richey James, a 17 años de su desaparición, lo que les honra tanto como señala lo que le deben, y derrocharon carisma y energía, confirmando todo este tiempo después que su intención de mezclar a The Clash con Guns N’ Roses no era tan descabellada y que, aunque no hayan vendido más discos que los segundos, ya nadie les niega su papel crucial en las dos últimas décadas.

 

 

Lo de The Hives prometía desde que, tras la actuación de Os Resentidos, los roadies empezaron a montar su escenario, y no eran cualquier cosa: guerreros ninjas y rubias nórdicas hacían ese papel. Peter y el resto del quinteto, de frac y chistera, en riguroso blanco y negro, mientras tanto calentaban en la parte de atrás del escenario, como preparándose para la batalla.

 

 

Lo suyo fue el mejor espectáculo de rock que se puede pedir: rabioso, eléctrico, contagioso, repleto de todos los tics y todos los manierismos que se han visto durante décadas a artistas de toda clase y condición (se lo han estudiado y currado bien), aunque bien asimilados, a ritmo de garage trotón y musculoso, sin artificios, que no permite un respiro y que deja con ganas de volver a ver conciertos en directo todos los días del resto de tu vida. Imposible pensar en un mejor espectáculo de rock.

 

 

 

(Mercado de Ganado, Santiago, 28 y 29-9-2012. Público: 3.500 personas por día. Promotor: Zircozine)

  

 

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