MOLOKO

Moloko, bailando en tu mente

 

¿Qué se puede esperar de un álbum que se titula Do You Like My Tight Sweater? (¿Te gusta mi jersey ajustado?). En todo caso nunca se llega a esperar tanto como en realidad se recibe escuchando este delicioso e intrigante disco de un dúo de Sheffield que se llama Moloko. La cantante Roisin Murphy y el mago de los teclados Mark Brydon te invitan a una fiesta en la pista de baile de tu propia mente, proporcionándote una flotante y aérea música pop electrónica. Que, además, es capaz de inspirarse tanto en las composiciones psicodélicas de los 60 -sonando su canción “Lotus Fever” como una hábil e inteligente versión de “Being For The Benefit Of Mr. Kite” de The Beatles- como en la obra de los especialistas del baile Chic, B-52, Ultramarine o Dee-Lite o en el trip-hop de Portishead, Tricky o Massive Attack, lo más de moda en la actualidad.

 

Todo esto con una facilidad aparentemente libre de cualquier esfuerzo y con grandes inyecciones de un peculiar sentido del humor, gracia e insolencia, que en un momento sorprenden, para luego dejar paso a auténticas explosiones de risa incontenible. En sus miniaturas surrealistas la Alicia del País de Maravillas baila con Winnie, bajo los efectos de unas extrañas pastillas cargadas de diversión.

 

Al igual que su música, las letras son pura poesía pop surrealista. En la interpretación de Roisin Murphy -que hace que las paredes se ruboricen cuando agita sus pestañas postizas y canta “Sólo vengo cuando hay luna llena”- estas letras adquieren la misma elasticidad de la que gozan los poemas infantiles, pero ella las endurece con su decadente erotismo y su fascinante manera de cantar y recitar. Y a pesar de que las canciones tienen aire de confuso collage, cada una de ellas cobra vida alrededor de una pegadiza y atractiva línea que se introduce con fuerza en la memoria como un misterioso puzzle de palabras, basado en un ritmo vibrante y en constante mutación.

 

Siente la música, luego la caricia del sexo, la claustrofobia y las sutiles miradas, la banda sonora de Blade Runner, las noches solitarias en el Soho y los paseos sin fin por las calles de Nueva York, las espesas melodías funk, las luces de neón, el chirrido de los neumáticos y el amor como una droga. Eso es Moloko.

Xavier Valiño

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