MOBY

 Moby, dance-rock amargo y emotivo

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         The Very Best Of Moby (Lo mejor de Moby) sirve para repasar una carrera imprevisible -salvo en sus últimos años- y para entender mejor la trayectoria de uno de los músicos más singulares de las dos últimas décadas: de DJ a amo de las listas, fundiendo rock y electrónica, después de haber pasado por el punk-rock.

 

¿Cuándo surge la idea de editar un Grandes éxitos?

– Hace seis o siete años hable con Daniel Miller de Mute sobre sacar un álbum de grandes éxitos. El problema era que por entonces sólo había tenido uno o dos éxitos, así que no era el momento.

 

¿Cómo has elegido las canciones del disco?

– Mis criterios para elegir los temas que considero los mejores no debería seguirlos nadie. Mis temas favoritos acostumbran a ser los que no gustan a nadie. Así pues, la mayoría de los temas que forman parte de esta colección de grandes éxitos los escogieron mis amigos.

 

¿Serías capaz de reconocer tu inspiración en alguna de las canciones?

– A veces la gente me pregunta en qué me he inspirado para componer un tema o un álbum, y mi respuesta, aunque parezca decepcionante, es simple y honesta: hago discos y hago música porque me gusta. Pero te daré un par de ejemplos. Con “We Are All Made Of Stars” quise escribir un tema new wave que me recordase al “Girls And Boys” de Blur. Me senté y creo que la hice en unos cinco minutos, y se trata de una canción pop que habla de la física cuántica. Por otra parte, de adolescente estaba obsesionado con New Order, Echo & The Bunnymen, David Bowie, Joy Divison y toda la música de culto que surgió entre 1979 y 1983. Aunque ha pasado mucho tiempo, todavía me gusta mucho esa estética de fundir elementos electrónicos con rock, la música dance con rasgos amargos y emotivos. Así que cuando compuse “Lift Me Up” tenía como referencia a grupos como Sisters Of Mercy, Killing Joke o New Order.

 

¿En qué condiciones compones?

– Cuando escucho la música que he compuesto, nunca recuerdo cómo sucedió. Es un proceso curioso en el que casi desaparezco. No recuerdo cómo compuse los temas. Recuerdo cuando los hice, pero no el proceso en sí de componerlos. No recuerdo qué estaba pensando; surgieron sin más.

 

¿Buscas últimamente ser más accesible?

– Mi objetivo como músico es componer y crear discos que gusten a la gente. Antes hacía lo imposible por ser polémico y por grabar discos difíciles y exigentes. En la actualidad, si quisiera ser difícil lo haría en mi tiempo libre. Prefiero grabar discos que sean importantes para la gente a un nivel mucho más cálido y humano. Hago música porque es lo único que sé hacer. Es el medio de expresión artística que mejor comunica las emociones.

 

Supongo que a ti no te sorprenderán los cambios de tu carrera.

– Si doy un paso atrás y me veo como músico o como persona, a veces me sorprendo. De joven estuve expuesto a muchos tipos de música. Escuchaba música pop en la radio, la extraña música que tocaba mi madre, la música rara de los amigos de mis hermanos mayores… Me gustaba todo. Empecé haciendo música de baile y, después, grabé un disco punk-rock. Empecé siendo un músico alternativo que rechazaba la cultura comercial y he acabado grabando discos muy comerciales. He pasado de ser un veganista cristiano preocupado por la estética a ser un borracho que frecuentaba bares de strip-tease. Ha sido una carrera y una vida llena de paradojas, y creo que es lo que me ha comportado más problemas; al mismo tiempo, ha hecho mi vida más interesante, y espero que también haya hecho mi carrera más sorprendente.

 

¿Y cuál ha sido el mejor y el peor momento?

– La mejor experiencia de mi juventud fue tocar en un grupo de punk-rock en 1983. El periódico del instituto escribió un artículo sobre el grupo y publicó una foto mía. Jamás en la vida he experimentado algo que se le pueda comparar, porque me convertí en una estrella del rock. Desde entonces, y eso fue hace 23 años, he experimentado un montón de altibajos, pasando por mi época de DJ en Nueva York en los 80, mi disco punk o la etapa de éxito más reciente.

 

¿Nunca hechas de menos estar en un grupo?

– Uno de los problemas de tocar en solitario es que tienes que… Si tuviera una banda, experimentaría todos los desmadres del estudio: chicas haciendo strip-tease por un lado, los miembros del grupo borrachos por el otro, el productor peleándose con el batería, gente de la discográfica poniéndose hasta arriba… En lugar de todo eso, sólo se trata del viejo y aburrido Moby.

 

Trabajando continuamente…

– Creo que en el pasado era un adicto al trabajo y ahora… Si existiera algo así como Trabajoadictos Anónimos, como Alcohólicos Anónimos, un lugar en el que decir que ya te estás recuperando o que sigues emborrachándote cada noche… Podríamos decir lo mismo de los adictos al trabajo: yo me considero un adicto al trabajo, pero estoy intentando recuperarme.

 

¿Y cómo te tomas lo que te ha sucedido?

– Nunca pensé que llegaría a tener un contrato discográfico. Nunca imaginé que saldría de los Estados Unidos. Nunca se me pasó por la cabeza que tocaría ante más de 10  o 15 personas. Todo esto ha sido una sorpresa enorme y una especie de regalo extra.

Xavier Valiño

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