MOBY

Moby, hecho de estrellas

   

Play, aupado por las campañas televisivas, fue un éxito sorpresa. Hoy, Moby aún intenta asimilarlo. El 24 de octubre en Barcelona y el 25 en Madrid presenta 18, su nuevo disco, que, por cierto, está muy en la línea del anterior.

 

– ¿Cómo te sentías al hacer un nuevo disco teniendo en cuenta que Play había vendido 10 millones de copias en todo el mundo?

– Supongo que se espera que diga que sentía mucha presión, pero, la verdad, no fue así. Cuando editamos Play, nuestro objetivo era vender unas 250.000 copias en todo el mundo, ya que los discos anteriores habían estado más o menos sobre las 100.000 copias. Así que, cuando pasamos de aquella enorme cantidad para lo que era habitual en mí, pensé que era todo una anomalía. Por lo tanto, entré en el estudio muy tranquilo, sintiendo que todo aquello no tenía que ver mucho conmigo. 

– ¿Sientes que debes reivindicar algo con tu éxito, porque hubo momentos en que la gente era escéptica con lo que hacías?

– No necesariamente. Más bien gratitud. No le echo nada a nadie en cara, teniendo además en cuenta cómo había sido mi carrera. Si hubiera sido periodista en el 97, también me hubiera criticado. Pero es cierto que cuando llegó el éxito de Play pensé que no debía de sorprenderme lo más mínimo.  

– Cuando empezaste a componer 18, ¿tenías una idea clara de lo que querías?

– Si soy honesto, no. Sólo sé que quería algo más cálido. Ahora mismo lo que quiero es hacer discos que la gente pueda hacer suyos, quererlos. Antes trataba de enfrentarme mucho más a todo el mundo, haciendo discos más difíciles, pero no es mi idea ahora.

 

– ¿Lo que has estado escuchando últimamente es soul antiguo?

– Sí, hay pocas clases de música que me den tanta satisfacción como las viejas baladas soul. Quería hacer algo del tipo Bill Withers o como supongo que sonaría Al Green cantando para Massive Attack. En la gira escuchaba música negra de los 70 y 80. Pero al volver a Nueva York me di cuenta de que también me gustaba el jazz, el heavy, el hip-hop…  

– ¿Cómo influyó lo que sucedió el 11 de septiembre en el disco?

– Empecé en febrero del 2001 a trabajar en el estudio, y luego sucedió aquello, que cambió tanto en todo el mundo, incluso la forma en que la gente se relaciona con la música. No es que cambiara nada en el álbum, ya que todo estaba escrito antes, incluso el single “We Are All Made Of Stars”, que escribí un par de días antes. Pero todo el disco cobró mucho más sentido, ya que intentaba escribir algo cálido que tocara a la gente.  

– Hay mucha variedad de estilos en el disco. ¿Fue algo deliberado?
         – No, ni siquiera con mis primeros discos. Aunque decían que eran eclécticos, a mí no me lo parecía. Creo, además, que este es mi disco con mayor cohesión interna. No quiero decir que no sea ecléctico, pero desde mi perspectiva un disco de ese tipo es el álbum blanco de los Beatles y no éste.
 

– El nuevo disco trata de emociones extremas. ¿Cómo puedes meterte en ese estado de ánimo si lo tienes que hacer cada día?

         – Es una buena pregunta. La verdad es que soy una persona muy emocional y he pasado por todos los estados anímicos. Puedo grabar algo muy triste y ser completamente feliz, y viceversa. Lo único que intento es que las canciones sean emocionales, en el más amplio sentido de la palabra. 

– ¿Piensas que las influencias musicales tan diferentes pueden hacer que la gente encuentre el disco complicado de entender?

– No realmente. Quería algo emocional y cálido, así que sería una tragedia si alguien piensa que es difícil. Creo que la gente es más inteligente de lo que se piensa. Play era ecléctico, pero no creo que este disco se pueda entender así.  

– ¿Piensas que estás consiguiendo todo lo que pretendías en tu vida trabajando sólo en la música?

– La música es mi trabajo. Me gustaría hacer otras cosas, pero sé que soy bastante malo. No es que en el mundo de la música sea el mejor, pero sí es lo mejor que sé hacer. En cualquier otra actividad sería un desastre. Lo único que me podría interesar sería la arquitectura. 

– ¿Por qué crees que has colaborado con tanta gente a lo largo de tu carrera?

– Cuando crecía tenía muchos héroes. Y lo curioso es que en los últimos años he acabado tocando con casi todos. Por ejemplo, compré Heroes de David Bowie en el 77, cuando se editó, y en el 2001 presenté a Bowie en un concierto en Nueva York y toqué la guitarra con él en “Heroes”. Para mí, es el artista más importante del siglo XX y esa experiencia fue la mejor de mi vida. Además, he tocado con Bono, Michael Stipe o los tres componentes vivos de Joy Division. 

Xavier Valiño

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