MICAH P. HINSON LIVE

Micah P. Hinson en concierto 

 

 

 

Hay artistas y hay personajes. Incluso hay quien es las dos cosas a la vez, para bien y para mal. Micah P. Hinson inició su carrera siendo un artista, uno de los grandes surgidos en la última década, con una visión propia del rock americano de siempre, pero ahora ya es ambas cosas. 

 

Nos tiene acostumbrados a muchas giras por España. Casi todas infalibles, hasta el momento, aunque la última en la que se dedicaba a revisar el Trompe le Monde de los Pixies sería mejor olvidarla, a pesar de que esa experiencia parece que sí ha hecho mella en Micah. Su nueva gira tiende mucho más a los tiempos reposados, a recrearse en el sonido y a dejar la acostumbrada intensidad un tanto de lado.

 

Se entiende que tras repasar un disco tan visceral como aquel ahora toque un movimiento de reacción en contra. Además, presenta un disco aparentemente menor con sus descartes, y que acaba de ver la luz con la revista Rockdelux, un álbum que la mayoría de espectadores parecía no haber escuchado todavía.

 

En esta ocasión se hace acompañar por Timber Timbre, grupo ideal para este giro de tuerca en su sonido. Y hay que decírselo bien claro: esta es la mejor banda de acompañamiento que se ha traído de gira por España, y no debería perderla. Además de ser su grupo (él los llama The Junior Arts Collective), también abren la noche mostrando su exquisito y oscuro folk-rock, y reivindicando una edición normalizada de sus cuatro álbumes por aquí.

 

 

Sin embargo, mucho nos tememos que Timber Timbre no volverán con Micah de gira. Se veía en la cara de alguno de ellos, en especial la violinista, que parecía estar hasta el gorro. Y es que lo que pudo ser otra de esas actuaciones suyas para el recuerdo, con grandes canciones, con una enorme banda detrás, lo jodió Micah por sus largas peroratas entre cada uno de sus temas.

 

Hubo mucho más tiempo de Micah hablando al micrófono que Micah cantando. De las dos horas y media de ‘actuación’, más de la mitad se la llevaron sus discursos. Que sí, que puede tener su gracia en algún momento, pero si rompes el tempo del concierto una y otra vez, todo se resiente. Además, Micah el personaje, salió con una bandana, un largo pañuelo en su bolsillo de atrás y unas cuantas peras que fue comiendo entre canción y canción; también se dedicó a limpiar sus gafas, a comentar sus despistes y a afinar su guitarra una y otra vez. A ello hay que sumarle la tensión en la sala desde que varios espectadores le recriminaron su actitud, retándoles él, cabreado, a subir y dar el concierto en su lugar.

 

Una pena que estemos hablando más de todo esto que de, por ejemplo, el inicio y el final de su concierto, tal vez espoleado por ese cabreo, donde se recuperó parte de la rabia de antaño, pero así es el Micah de hoy. Ojalá que se dé cuenta a tiempo y no vaya más allá.

 

 

(Sala Capitol, Santiago, 18-11-2012. Público: 500 espectadores. Promotor: Houston Party)


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