MERCROMINA

Mercromina, cuadernos de campo

  

         Cinco discos y algo más de diez años. Ahí queda el legado de Mercromina, grupo que supo combinar como pocos la melodía y la experimentación en el estudio. Su despedida, Desde la montaña más alta del mundo, deja el nivel en todo lo alto. Joaquín Pascual, voz y guitarra del grupo, nos habla desde el adiós del grupo. 

Para empezar, enhorabuena por el disco. ¿Estáis satisfechos con vuestra despedida?

– Gracias. No es algo de lo que debamos estar satisfechos, pero tampoco estamos tristes. En este momento, aún sabiendo que después de la gira todo esto se va a terminar, estamos ilusionados con tocar y despedirnos. 

¿Se ha trabajado mucho en este álbum?

– Se puso un poco complicado por varias razones, como un cambio de estudio de grabación una vez que habíamos comenzado, un cambio de productor a media grabación, etc. Pero lo cierto es que, si todo hubiese ido bien, no creo que le hubiésemos dedicado más tiempo que a cualquier otro disco nuestro.  

¿Cuál era la intención para este disco?

Había un par de intenciones más o menos claras: hacer un disco partiendo de canciones construidas con guitarra y voz, y escribir antes de empezar a construir las melodías. El resto ha ido construyéndose a medida que las canciones iban creciendo. Por lo demás, queríamos que fuese un disco más y, al final, resulta que va a ser, creo que por suerte para él y para nosotros, el último.  

Me da la impresión de que lo que se buscaba era trabajar los ambientes, las atmósferas, que es lo más logrado del disco.

– Siempre nos ha gustado crear esos ambientes con guitarras, teclados o cuerdas; no es nada exclusivo de este disco. Pero me alegro de que te gusten. 

¿Por qué se diferencia Desde la montaña más alta del mundo de los anteriores álbumes?

– De Canciones de andar por casa, en su sonido. Éste es un disco con un sonido más cercano al de Bingo, más orgánico. Sin embargo, las canciones están hechas con guitarra y voz, y esa forma de componer en Bingo no existe. Hicimos todo el disco sobre secuencias o pianos. En ese sentido, se parece mas a Canciones de andar por casa. En cualquier caso, es un disco nuevo, distinto, y en el que se habla de nosotros casi por primera vez.  

Me da que hay ciertos guiños privados a lo que ha sido la trayectoria de Mercromina: el título del disco, la letra de “La gran aventura”, “La calma más total”…

– Sí, es algo autobiográfico, pero mucho de lo que ahora parece autobiográfico o hecho para una despedida ha tomado ese sentido al haber dicho que nos separábamos. Yo no había hecho ninguna letra con esa intención, excepto la de “La gran aventura”.  

¿Cómo se consigue el sonido disonante de canciones como “Me dirás adiós”?

– Es una auténtica canción de laboratorio. Es la única que grabamos completamente en casa, excepto las voces de Carlos Cuevas. Aquí sí que buscábamos crear ese ambiente de saturación-tensión armónica-disonancia. Y fuimos probando instrumentos, texturas, acordes, etc.,  hasta que lo conseguimos. La verdad es que ya tenemos una serie de recursos que hemos ido aprendiendo con el tiempo, que nos parecen naturales y sencillos, aunque, si te pones a pensar, llevamos diez años manejando y probando. 

El fondo amenazante de “La calma más total” me recuerda al “Angel” de Massive Attack.

– Hoy me lo ha comentado un amigo en Valencia. Exactamente la misma referencia y la misma canción. Jamás lo hubiese imaginado. Ni siquiera me considero fan de Massive Attack. Me gustan también Portishead, pero no creo que sean una influencia clara y concreta en nosotros. 

¿Sabes a quién le enviaría una copia de vuestro disco? A Wayne Coyne de Flaming Lips, ahora que están parados a la espera de su nuevo disco.

– No deberías subestimarlos. Son capaces de renacer de sus cenizas y hacer maravillas como el Soft Bulletin. Para mí son de lo mejor que hay en este momento, junto con Mercury Rev.  

Mirando atrás, ¿de qué disco estáis más contentos?

– Cada uno nos aportó algo como personas y como músicos. Es difícil destacar a uno porque es como putear a los demás. Son como nuestros hijos y creo, en serio, que los queremos por igual.  

¿Cuáles han sido las mayores satisfacciones y decepciones de esta aventura?

– Estoy seguro de que hay gente que se ha emocionado o ha vivido alguna experiencia importante oyendo alguna de nuestras canciones. Y esas canciones siempre estarán ahí. Eso es lo mejor, sin duda. Como dice Fernando Alfaro, las canciones siguen haciendo su trabajo. A otro nivel, recuerdo las primeras giras en las que solo estábamos los cuatro, la grabación de Canciones de andar por casa, la gira de Bingo y el concierto en el FIB. Y decepcionante, quizás, lo único la falta de apoyo que ha veces hemos sentido sobre todo por parte de los medios. Pero, en este momento, casi que está olvidado. 

Mercromina siempre han estado en una segundo plano, sin acaparar la atención. ¿Os ha ayudado a centraros en la música?

– No estoy seguro. Siempre hemos vivido bastante tranquilos y centrados en lo que hacíamos. Es posible que sí.  

Como veteranos de la escena de este país, ¿cómo veis el estado de la industria independiente y su evolución en los últimos años?

– Creo que el indie, tal y como creo que tú lo entiendes, por desgracia no me llama excesivamente la atención, porque lo que estoy viendo como posible relevo está más muerto que vivo. Si se pierde el riesgo, habrá grupos que parezcan independientes, pero ellos saben que no lo son. En cuanto a la industria, parece que estos últimos años ha tenido una oportunidad de oro de enterarse de lo que realmente es la música, pero no han querido hacerlo; les da miedo, prefieren seguir como están a realmente abrir los ojos o,  mejor, las orejas y escuchar. 

¿Y de los medios de comunicación?

– Hay buenas revistas de música en España, pero a veces son enormemente decepcionantes.  

¿Compensa económica y anímicamente salir de gira por nuestro Estado?

– Compensa si eres capaz de mantener la ilusión exclusivamente por la música que haces y no por lo que vas a vender o ganar. En nuestro caso, creo que siempre nos ha compensado, y nos hemos sentido muy bien y muy vivos tocando por ahí.  

Finalmente, ¿cómo os gustaría que se os recordase?

– Pues como un grupo que al menos intentó arriesgar con su música, que buscó una forma de expresión personal y que lo hizo para sentirse bien consigo mismo.

Xavier Valiño

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