MATTHEW SWEET

Matthew Sweet, la melodía perfecta

 

Blue Sky On Mars es otra muestra apabullante del talento que Matthew Sweet ha ido perfeccionando a lo largo de estos años.  Conciso, personal y contagioso, el tema “Back To You” prácticamente define el arte del  single. Podría decirse lo mismo de “Come To California”, “Over lt”, “Make Believe” o “Where You Get Love”, pequeñas piezas épicas de pura energía pop. Y en “Into Your Drug” acaba por descubrir su verdadera obsesión: “Cómo voy a entregarte el mundo, pintado sobre una perla, cuando ni la perla ni el mundo son lo suficientemente grandes. Todo cabe, menos el tamaño de mi amor”.

 

Guitarras deslumbrantes, voces que rebosan corazón, ingenio y anhelo, canciones pegadizas y gratamente difíciles de olvidar. Eso es Blue Sky On MarsCielo azul sobre Marte-, el nuevo disco de Matthew Sweet, con el que culmina una carrera llena de intenso power-pop. “Siempre he querido hacer un disco que realmente defendiera al pop”, comenta el cantante, guitarrista y compositor, “algo que tuviera melodía y fuerza a la vez. En este disco no destaca tanto la guitarra solista; puede que sea mi disco más sencillo hasta el momento. He tratado de hacer algo un poco diferente a mis últimos discos, algo con un rollo tipo cósmico. Y aunque contiene partes melancólicas y canciones que hablan sobre corazones rotos, quería que el resultado final fuese un poco más animado, más alegre”.

El resultado, de hecho, es puro placer pop. Sweet, un intérprete increíblemente cautivador, irrumpió en un sello de los grandes en 1991 con Girlfriend, que se ha convertido en casi un clásico del buen hacer pop con sentimiento; sus extraordinarios Inside (1986) y Earth (1989) habían preparado el terreno para la llegada de un talento creador de melodías y letras que abarcaban una atrevida variedad de sentimientos. Altered Beast (1993) -y el EP que le siguió, Son Of Altered Beast (1994)-, tomaron un camino más tumultuoso; en 100% Fun (1995) volvió a destacar una guitarra deslumbrante y unas armonías igual de brillantes.

 

Con Brendan O’Brien como co-productor, quien también ha producido a Pearl Jam, Bob Dylan o Soundgarden, el álbum se grabó sin Richard Lloyd -Television- ni Robert Quine -Lou Reed-, sus impresionantes compañeros guitarristas de sus últimos discos. “Claro que me encanta su manera de tocar”, dice con entusiasmo, “pero había llegado el momento de hacer algo distinto”.

 

La variedad de enfoque es una de las estrategias de Sweet. En estos momentos no sólo está componiendo canciones con guitarra, sino también con piano y órgano Hammond. Pero su pasión por la melodía ha sido siempre una constante: “Recuerdo que cuando estaba en el colegio un día tuve que quedarme en casa porque estaba enfermo. Me puse a recordar temas muy melódicos pero tristes, como la sintonía de MASH”, dice sonriendo.

 

A los veinte años, se mudó a Georgia desde su Nebraska natal, y empezó a frecuentar los locales de Athens, la ciudad de R.E.M. Su sello de aquella época le animó a tocar en solitario y a grabar un disco con su nombre. “Fue maravilloso”, recuerda. “Mi principal motivación era conseguir más guitarras y más equipo. Fue entonces cuando empecé a concentrarme a fondo en componer canciones sinceras con mi propia voz”.

 

“Escribo mucho acerca de las relaciones. Algunas veces las canciones cuentan mi vida y otras tratan sobre un alter ego; algunas hablan de la felicidad, otras de la desesperación. Pero todas hablan de la vida: de cómo comprenderla, tolerarla, cambiarla. Pienso que estas nuevas canciones dan más una sensación de respuesta que las anteriores. En estos temas, bien hablen de exponerse a parecer un idiota o bien de tratar de encontrar una respuesta, existe más intención. Con el título y el ambiente del disco, lo cósmico se convierte en una metáfora para el viaje que estás emprendiendo, en el que tienes que enfrentarte con tu vida y tratar de sacarle el mayor provecho posible”.

Después de disfrutar de un descanso poco usual en él, Sweet se está preparando para su próxima gira. Hace cuatro años, se mudó a Los Ángeles, de la que dice: “Me encanta porque es donde surgió gran parte de la cultura pop, y adoro las películas antiguas, la ciencia ficción, el cine de terror y, por supuesto, a los Fleetwood Mac de la época de Peter Green y Lindsay Buckingham y a los Beach Boys de Brian Wilson”.

 

Sweet ha convertido una de las habitaciones de su casa en un estudio. Ahora se enfrenta de nuevo a los escenarios. “Trato de ser sincero con la gente que conozco cuando estoy de gira, y eso te puede agotar un poco. Además, me cansa toda la atención que me prestan, todo está enfocado hacia mí. Pero sigue siendo alucinante, y es un gran cumplido cuando me encuentro con gente que dice haber llorado con una de mis canciones, o que una canción les ha animado para poder afrontar el día con otros ojos. Así tengo presente que la música realmente puede significar algo”. Blue Sky On Mars es ese tipo de música, rica en sus múltiples significados, unidos por el talento y el corazón.

Xavier Valiño

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