MATE

 Mate, rumbo al sol

 

Alberto Matesanz (alma mater de Plastic d’Amour junto a Blanca Lacasa) inicia proyecto en solitario con meritorias credenciales e ímpetu de primerizo. Curiosamente, el brillo de su apellido lo reduce todo a Mate. Como compositor, ya ha dejado una estela de canciones inolvidables que, igual que las plantas de invernadero, subsisten ante las borrascas y modas sin estar siempre al sol que más calienta.  

Y es que Alberto es de los que descubre de la vida sus líricas cosquillas, sus jeroglíficos y la carga simbólica de los sinsabores. Buen observador de lo cotidiano, también es aguijoneado por una melancolía propia de sirenas y de monstruos abismales. En Sol de medianoche se entrega desmedidamente a su pasión por las canciones en castellano bien satinadas y el pop dulce de guitarras limpias y cristalinas trufado de arreglos logrados. El propio Alberto Matesanz nos presenta sus canciones una por una:


“1. Bastante dolor por la ausencia. Tanto, que escribes una canción, y la escribes al atardecer -justo cuando la persona se ha marchado- en un día raro, con el cielo amarillento, mientras se acerca una tormenta. Se hace de noche.

2. Cada vez que amanece: Es una canción extrovertida, alegre, de amor, aunque no diga te quiero “I love you” o “Je t’aime” y todas esas cosas. Está llena de imágenes y de ilusión. En fin: imagínate si cada vez que amaneciese fuese un viernes. Pues eso.

3. Esperando a que pase: Invernal, desazonadora, pero con una lucecita al final del camino, como el final del invierno. “Esperando a que pase” es esperando a que pase el frío, el cielo gris o el dolor, recorrer caminos buscando no sé sabe bien qué, algo que ayude a pasar esos momentos de hastío, vacíos, o la desazón de las rutinas diarias en los días de falta de sueño o de amor. Me llena de emoción cantar este tema.

4. Balsa de piedra: El mar de abrazos te envuelve; es una sensación de placidez, como el sonido de la flauta travesera rota por la pequeña tormenta intermedia de timbales y platos. Al final, todo regresa a la calma inicial… en una playa vacía.

5 Beautiful: Escrita en inglés, nació con esta vocación. El pop anglosajón es la música que suelo escuchar más a menudo, así que decidí hacer mi pequeño homenaje al pop 60’s. Ésta sí es una canción de amor con love love, sincera y alegre, ‘bonita’ como dice su título, y bailable.

6 Noticias: O también “Rumbo al sol”. Es una canción introvertida, sobre el tema de la soledad. Hay una persona que está metida en su capsulita, en medio de la nada. Desde una escotilla domina el paisaje y puede observar el mundo. Está rodeado de objetos, sillas, cama, el cielo en el congelador… La canción es espacial, envolvente y emotiva, una de mis favoritas.

7 Sol de invierno: Está escrita para alguien cercano. Tiene frases sin mucho sentido, palabras que ‘pegan’, situaciones que acompañan a la música. Es sencilla, tranquila, suave… y tiene swing.

8 Días: Hoy se han echado las orquestas a la calle porque vuelves a casa. Vuelves a casa cada día, o cada año, no lo sé, eso es lo de menos, pero hay que celebrarlo, porque lo llenas de color, cuando vuelves la casa.

9 Pleamar: La placidez del principio del verano, al amanecer, en un mar creciente, al sur de tus manos… Todo se rompe por cierto resquemor, algo de desazón, algo extraño que siempre está ahí para desestabilizar las situaciones más placenteras. Un sueño apacible con un final inquietante.

10 Nadie lo puede explicar: Una historia surrealista recortada por una declaración de amor. Es el contrapunto entre unas estrofas que nos cuentan un sueño absurdo y un estribillo que habla de sentimientos. Ambos tienen en común la irracionalidad de las situaciones ¿Por qué te quiero? ¿Por qué me recoge un autobús lleno de turistas que me sonríen?”

Xavier Valiño

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