MARTA DELMONT

Marta Delmont, desde el Gran Cañón

 

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Marta Delmont llegó al country-rock-americana a partir de Gram Parsons y los Flying Burrito Brothers. Después fue descubriendo a Lucinda Williams, Ryan Adams… Más o menos a los 13 años fue cuando descubrió Grievous Angel, el disco que más la ha marcado. Ahora, escasamente seis años después de aquel descubrimiento, acaba de editar su debut, Silver Blaze, un disco cercano en espíritu y sonido al de los nombres citados.

 

 

¿Hay antecedentes musicales en tu familia o alguien que estuviese interesado en este tipo de sonidos?

– No vengo de una familia de músicos, pero he crecido rodeada de música gracias a mi hermano mayor. Recuerdo, por ejemplo, seguir una gira de Bob Dylan con él cuando yo tenía apenas 9 años. Él me inculcó y compartió conmigo su pasión por la música, cosa que sigue haciendo a día de hoy.

 

¿Cómo fueron tus inicios en el mundo de la música? ¿Tocaste en algún grupo o directamente te planteaste siempre una carrera en solitario?

– Siendo muy joven, siempre me costó encontrar a gente con quien compartiera referentes, así que desde un principio me sentí más cómoda componiendo en solitario. La oportunidad de empezar en serio en el mundo de la música me llega con este disco.

 

Curioso que tu oportunidad para grabar el disco surgiera en Instagram. ¿Cómo fue exactamente?

– Yo era seguidora de Joana Serrat, y un buen día me encontré en Instagram un mensaje de su mánager, David Giménez –que ahora dirige también la discográfica Great Canyon Records– explicando que le habían impresionado mis referencias y mi voz, y preguntando si tenía canciones que pudiera escuchar. Él simplemente había visto fotos de vinilos y algún vídeo de 15 segundos que yo había colgado. Después de pasarle las grabaciones caseras de mis canciones, me propuso grabar algunas demos y empezamos a plantearnos la idea de hacer un disco. Desde entonces David ha confiado en mí en todo momento y se ha convertido en uno de mis grandes apoyos.

 

Ahí llegó el contacto con Joana Serrat. Cuando supiste que grabarías con ella y que lo lanzaría en su nuevo sello discográfico, ¿creíste que sería un revulsivo en tu carrera cuando se concretó? ¿Cómo lo viviste entonces?

– Empezar a trabajar con ella fue un sueño. De hecho, lo sigue siendo. Como te decía, yo la seguía desde que publicó Dear Great Canyon en 2014 y, a día de hoy, puedo decir que la admiro todavía más como artista y como persona. Joana se ha implicado mucho en mi proyecto, y he tenido muy claro desde el principio que sin ella nada de esto hubiera sido posible. Hace algunos meses que he entrado a formar parte además de su banda, los Great Canyoners.

 

Y ya que estamos en ello, ¿cómo fue la grabación con ella y la banda: Bernat Sànchez, Miguel Kersley y Toni Serrat? ¿Hubo entendimiento? ¿Qué fue lo que más te sorprendió?

– En la grabación todo fue muy fluido. Era mi primera vez grabando en estudio con banda, de manera que todo era nuevo y emocionante para mí. El hecho de trabajar con los músicos habituales de Joana lo facilitó todo, están acostumbrados a trabajar juntos y el entendimiento es muy sencillo. Tras la grabación, Joana me propuso entrar a formar parte de su banda junto a ellos. Tocar con los Great Canyoners es increíble: son músicos con un gusto excepcional y estoy muy contenta con lo bien que me han acogido en la banda.

 

Además de ellos, cuentas con otras colaboraciones. ¿Por qué los elegiste y cómo fue el contacto con ellos y su participación?

– En “Some Old Bar” participa Lluís Gómez, banjista de la Barcelona Bluegrass Band. Tengo la suerte de conocerle de toda la vida, así que no dudé en escribirle para colaborar en esta canción, en la que queríamos banjo sí o sí. También colaboró en algunas canciones Toni Mena, que es el guitarrista de Roger Usart, otro de los artistas de Great Canyon Records. Él grabó algunas guitarras que aportaron diferentes registros. Y por último están los canadienses Gavin Gardiner (The Wooden Sky) y Ryan Boldt (The Deep Dark Woods). Ambos habían colaborado ya con Joana, de manera que decidió escribirles y, para mi sorpresa, ambos quisieron participar en mi disco, Gavin a la guitarra en “Countless Times” y Ryan poniendo su voz en “Reasons”. Es un honor que dos artistas de referencia para mí como ellos se hayan querido formar parte de mi proyecto.

 

No sé si los temas los creas en acústico. Si es así, ¿haces tú después los arreglos o confías en los músicos para que acaben de redondear las canciones?

– Siempre empiezo los temas en acústico, y en un principio eso me planteó muchas dudas sobre cómo integrar la banda en aquellas canciones, pero una vez llegamos al estudio todo fue muy sencillo. Confié mucho en la intuición de los músicos y las directrices de Joana como productora. Cada uno de ellos ha tenido un gran peso sobre el resultado final de las canciones y eso me ha hecho apreciarlos más todavía. Yo misma participé también como instrumentista, así que pude sumar también mis arreglos de guitarra.

 

¿Qué te inspira a la hora de componer los textos? ¿Te salen más fácil que la instrumentación? ¿Qué van antes, qué es lo que comanda las canciones?

– Mis textos suelen ser muy introspectivos y a la vez muy abiertos, me gusta la idea de poder extrapolarlos a diferentes situaciones y momentos. Para mí es la parte más complicada de componer. Hablo mucho de sentimientos y reflexiones de mi día a día, y eso me hace sentir expuesta, vulnerable. Siento las canciones como una unidad donde letra y música son casi inseparables, suelen llegar juntas.

 

Diría que tu álbum condensa en 30 minutos pop-country (“Way out of Here”), temas más blues (“Reasons”), riffs poderosos (“Countless Times”), sonidos más tradicionales (“Some Old Bar”), temas más vigorosos (“So Much”) o reflexivos y melancólicos (“Stuck Here”, “A Better Mistake”). ¿Lo ves así? ¿Alguno de esos estilos te resulta más personal, hay alguno que te cueste más, es todo parte del mismo proceso…?

– Me emociona que alguien perciba todo eso en mi disco. Cuando estás tan metida en ello, llega un punto en que pierdes la perspectiva, pero me gusta pensar que es un álbum que recoge todo ese abanico en una unidad. Siempre digo que Silver Blaze refleja un momento, con sus sombras y sus luces, y probablemente eso esté relacionado con los diferentes caracteres de las canciones. El disco está principalmente articulado alrededor de la línea reflexiva-melancólica, la vertiente más personal y a la vez delicada, pero eso no quita que haya pasajes mucho más vigorosos y que incluso convivan en una misma canción.

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¿Cómo puede hacer hoy alguien country-rock o americana, un estilo que tiene tanta historia, para darle un contenido personal, original, distinto?

– Creo que es algo que uno no se plantea en el momento de crear música. Es algo que se da de una manera muy intuitiva, muy inconsciente, cuando tu propia ‘tradición’ musical pasa por un filtro personal.

 

¿Sería ese tipo de música lo que más escuchas? ¿Qué artistas son los que más te han marcado?

– Es un género que me atrae en todas sus variantes, últimamente escucho mucho a Wilco, My Morning Jacket… Aunque los 70 me marcaron especialmente: Dylan, The Band o Tom Petty, además de Gram Parsons, siguen siendo mis grandes referentes. Por otra parte, siempre he pensado que descubrir a Nacho Vegas me cambió la vida.

 

¿Y algo que te guste y que no se pueda adivinar por el tipo de música que haces?

– Ahora mismo estoy muy metida en Ty Segall y Mikal Cronin, por ejemplo. Escucho mucho garage, psicodelia, power pop… Aunque no se manifieste en mis canciones también lo tengo muy presente. Redd Kross son una de mis grandes referencias y creo que nadie se lo imaginaría.

 

¿Qué canción está teniendo mejor acogida del disco y cuál está resultando mejor en directo?

– “So Much”, por ejemplo, está funcionando muy bien y creo que es una canción que recoge perfectamente la esencia del disco. En directo es una gozada tocar “Some Old Bar”, con la banda dejándose la piel en ello.

 

¿Cuáles son los próximos proyectos, cómo te planteas el lanzamiento del disco?

Silver Blaze está teniendo muy buena acogida de momento. Ahora mismo estoy muy centrada en la idea de hacer que el repertorio funcione bien en los conciertos y conseguir un buen directo. Por otra parte, sigo componiendo y ya estoy empezando a definir la dirección que me gustaría dar a un segundo disco.

 

Por último, ¿cuál ha sido hasta ahora la mejor anécdota que has vivido en el mundo de la música?

– Recuerdo como algo bastante épico un momento en el Primavera Sound de este año –donde toqué con Joana Serrat y los Great Canyoners– cuando uno de los artistas del cartel apareció en nuestro camerino preguntando si podía pasar al baño para buscar “algo que se le había perdido por dentro de los pantalones”. Muy surrealista.

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