MAGÍN BLANCO

Magín Blanco, aquellas pequeñas cosas

         Once años desaparecido para los amantes del buen pop tras encabezar La Rosa y, un buen día, regresa con Ella. De eso hace ahora un año. Parece que le tenía ganas, porque Magín está de vuelta con Realidad, un segundo disco en solitario con las mismas coordenadas de siempre: pop clásico, melancólico.

 

¿Hay alguna intención de recuperar los discos de La Rosa o de regrabar las canciones?

         – No, únicamente cuando grabe en gallego y recupere alguna. Mi idea es hacer algún día un disco en gallego, porque tengo claro dónde vivo y de dónde soy. Sí es cierto que hay alguna que todavía me gusta mucho y que me encanta tocarla en directo, como “Otis Redding” o “La canción de la serpiente”, que le cambiemos la música.

 

¿Qué sucedió para que después de 12 años te decidieras por fin a comenzar en solitario?

         – Pues sucedió que se dieron una serie de circunstancias por las que tenía que invertir mi tiempo y mi dinero en algún sitio. Y, sobre todo, porque me reencontré con Segundo Grandío, que produjo nuestro disco El sueño del camaleón, y que tenía la espinita clavada, ya que la maqueta que habíamos hecho antes del disco era mejor que lo que luego se publicó. Recientemente, Burgas Beat grabaron en su estudio su disco y él les dijo que me avisaran a mí por si quería ir allí a grabar.

 

¿Estás satisfecho con el inicio en esta nueva aventura?

         – Ya casi no me acuerdo del primer disco. Estoy contento con la acogida, puede que porque llevaba mucho tiempo sin grabar, así que todo el mundo le prestó mucha atención. Ahora cuando les presento el segundo ya no me hacen el mismo caso, je, je. Aquel disco le gustó mucho a un abanico amplio de gente: amas de casa, niños…

 

Y ahora, Realidad, tan sólo un año después. ¿Le has cogido gusto de nuevo?

– Tenía las canciones, casi todas compuestas después de publicar el primer disco, y quería grabarlas. Volví a coger la dinámica de grupo, así que me apetecía hacer otro disco, aunque no tan acústico.

 

En Ella había una línea argumental que unía las canciones. ¿Y ahora?

         – Había muchas canciones, así que busqué una historia que las uniera todas. Mi idea fue unirlas con un cuento, y me busqué la vida para encontrar un ilustrador que pusiera las imágenes: Iván Prieto, que ya había ilustrado cuentos para niños.

 

Me gusta mucho el libreto. ¿Quién hizo los textos? ¿Alguna indicación tuya?

         – Todo esto surgió a raíz de mi colaboración con Camilo Franco. Él escribió un libro de relatos y lo anda presentando por ahí. Yo voy con él con mi guitarra acústica. Al ver que él podía, empecé a escribir el cuento y, después, relatos más ácidos. Y pensé que esos los podía ilustrar con fotos de un amigo. Ahora tenemos una exposición itinerante, que comenzó en la Galería Sargadelos de O Barco, con las portadas, las fotos y los dibujos.

 

¿Cómo fue la idea de relacionar cada canción con una de otro artista?

         – Eso lo hice después. Me di cuenta de que en “Hielo sobre hielo” había hecho un guiño a “Like A Rolling Stone”, así que me propuse buscar una relación en cada canción. Aproveché cosas de The Byrds y Neil Young -ya que me gustó mucho la película Heart Of Gold– o porque me apetecía citar a Badfinger, Serrat o Peter, Paul & Mary. Aunque la que relaciono con Serrat, “Sus cosas”, me suena más a “Frente a palacio” de Los Pekenikes.

 

¿Piensas que es tu disco más conseguido a nivel de producción?

         – En la producción siempre delego en Segundo Grandío, porque no tengo la capacidad de hacerlo y porque, además, coincide que él es quien lo tiene que vender, así que lo que quiero es que él esté satisfecho con el resultado.

 

¿De qué canción estás más contento?

         – A mí lo que más me gusta es el núcleo central del disco, canciones como “Las mareas”, aunque, curiosamente, un día cuando pasé por un bar y estaban poniendo a Roger Waters, pensé que me sonaba a esa canción y me pregunté qué hacía yo sonando como él. Pero lo cierto es que cuando tengo acabada una canción tampoco me preocupa cómo tiene que sonar ni los temas de producción. Al fin y al cabo, la música es como lo conceptual en el arte.

 

¿Los músicos que te gusta son los clásicos de siempre?

         – No, que va. Ahora venía escuchando a Steve Wynn, y me gusta Matthew Sweet, Gigolo Aunts, los Pyramidiacs, Ross, Los Imposibles, el soul, pianistas de jazz, flamenco, los tribalistas, Marisa Monte, Rosa Passos… Pero también, recientemente, me gustó mucho un concierto de hip-hop que vi en Ferrol.

 

No te presentas en directo porque no compensa, ¿no?

– Primero, porque no tengo banda, y segundo, porque no compensa. Pero estoy haciendo las presentaciones del disco con la exposición que te comentaba. En verano me presentaré con Burgas Beat, porque vamos a grabar un disco conjunto que se editará en abril del 2008. Ahora, además, tengo manager, Tomi, de 10D10, así que esperemos a ver qué sale.

Xavier Valiño

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