LUCERO

Lucero, soñando en América

 

         De Lucero se pueden decir muchas cosas. Que son unos guerreros que viven en su furgoneta de gira y que ya han narrado sus experiencias en la carretera en el DVD Dreaming In America. Que son una banda que ha sido etiquetada como ‘country alternativo’ o como ‘country punk’. Que son una banda que ha escrito muchas canciones sobre chicas y guitarras, y sobre la vida, el amor y la bebida, aunque quizás a partir de 2005, con su aclamado Nobody’s Darlings, ampliaron su paleta temática.

 

Pero ahora, con Rebels, Rogues & Sworn Brothers, Lucero se prueban a sí mismos que son mucho más que todo eso. Calificar a Lucero como “la respuesta de Memphis a Bruce Springsteen” no es gratuito. Es simplemente lo que es. En Rebels, Rogues & Sworn Brothers Lucero no se asustan de mostrar cuánto les ha influido el ‘boss’, a pesar de mantener en todo momento su ya patentado estilo y sonido. En Rebels, Rogues & Sworn Brothers Lucero siguen contando historias reales, condimentando sus letras con pequeñas rodajas de esa cultura tan especial de las ciudades más pequeñas de los Estados Unidos.

 

Se pasean con la misma soltura por el rock sureño que por el pop o las baladas desesperadas. Rebels, Rogues & Sworn Brothers representa un capítulo nuevo en la biografía de Lucero. Claro, están haciendo lo que siempre han hecho, las cosas que sus fans adoran, pero esta vez han doblado la esquina un poquito, como demuestra el sorprendente uso de teclados en el disco. Como resultado, Rebels, Rogues & Sworn Brothers es un trabajo lleno de capas, con canciones que resuenan, que tocan las cuerdas precisas. En realidad, Lucero viven para hacer rock, y hacen rock para vivir. Nada más. Nada menos. Al habla con Ben Nichols, cantante y compositor de Lucero.

 

¿Qué han hecho Lucero desde que se editó Nobody’s Darlings en mayo de 2005?

– Hemos tenido un año muy ocupado. Hemos hecho 180 conciertos. Nuestra primera gira fuera de los EEUU (por Japón) se editó en un documental en DVD titulado Dreaming in America (dirigido por Aarón Goldman), y hemos bebido y nos hemos metido en peleas y hemos vomitado de estado en estado… y seguimos vivos. Y además hemos escrito y grabado un nuevo disco llamado Rebels, Rogues, & Sworn Brothers, producido por David Lowery en su estudio en Richmond (Virginia).

 

¿Cuál fue vuestra reacción al contemplar Dreaming In America?

– Aunque Lucero son los protagonistas de la película, no era un proyecto ‘nuestro’. Las decisiones de filmación, edición y producción las tomó siempre Aaron. Y nos pareció bien. Antes de estrenarla, nos preguntó si queríamos eliminar algo, y desde luego había algunos momentos duros, cosas que le pasan a todo el mundo, pero que normalmente no se filman ni se distribuyen, pero no quisimos meternos en ello. Era su película. Simplemente, aparecíamos en su película. Y, joder, dijimos todo eso, hicimos todo eso. Así que mejor ser honestos. Me gusta pensar que nuestra música es honesta y directa, y Aaron hizo la película de la misma manera.

¿Qué has aprendido del grupo viendo la película?

– Es extraño contemplarte en una pantalla, viendo cosas que recuerdas, pero desde una perspectiva completamente diferente. Si tengo que decir lo que he aprendido sobre mi propia banda con la película, diría que he reforzado mi opinión sobre quiénes somos y sobre qué somos. Es obvio que nos gusta lo que hacemos. Es obvio que podríamos hacer algunas cosas mejor. Pero es bonito ver que lo que piensas que es real se confirma viendo la película.

 

¿Por qué decidisteis grabar con David Lowery?

– Lo conocí tras un concierto en el Nanci Raygun en Richmond. Fue muy simpático, dijo que era fan del grupo y que tuviéramos en mente a su estudio cuando quisiéramos grabar algo nuevo, porque le encantaría trabajar con nosotros. Poco después, unos amigos nuestros, The American Princess, del sello Yep Roc, grabaron con él y nos dijeron que fue fantástico. Además, nuestro tour manager, Gary Crump, trabajó con Camper Van Beethoven y también nos habló muy bien de David. Todo esto junto nos llevó a grabar a Richmond.

 

¿Cuáles son las diferencias entre el trabajo de Lowery y el de Jim Dickinson, productor de vuestro disco anterior, Nobody’s Darlings?

– Muchas. David y Jim son productores que te dejan hacer, pero usan métodos distintos. Con Jim, grabamos en directo y añadimos después algunas pistas en unos pocos días, y nos fuimos a casa. Él y  el ingeniero Kevin Houston lo mezclaron. Volvimos y en un solo día corregimos algunas cosas que no nos gustaban. Y ya está. Con David, estuvimos metidos en el estudio dos semanas seguidas, y no salimos de allí más de cinco horas. Dormíamos en el piso de arriba. Bajábamos las escaleras y nos metíamos en el estudio. Y por la noche bebíamos en la cocina. Absolutamente centrados. Y el batería -Roy Berry- y yo participamos de todas y cada una de las etapas del proceso. Hubo química entre nosotros, David y el ingeniero Alan Weatherhead. Ha sido la sesión de grabación más sencilla de todas las que he tenido. Al menos, en la que fue más sencillo conseguir lo que Roy y yo estábamos buscando.


Dinos algo sobre las canciones del disco.

– Para mí, Rebels, Rogues, & Sworn Brothers es como debe ser un disco de Lucero. Un poco de aquí, un poco de allí. Algunas canciones van en una dirección y otras exactamente por la contraria. Nos influyen muchos músicos y canciones. Siempre he querido tomar cosas de lo que me gustaba para, con el mayor respeto posible, hacerlo algo mío. En nuestros discos puedes descubrir esas influencias: hay canciones inspiradas en la forma de componer de Springsteen, como “What Else Would You Have Me Be?” o “I Can Get Us Outta Here”. Hay canciones más ‘sureñas’ como “The Mountain” o “Sing Me No Hymns”. Hay canciones más oscuras como “The Weight Of Guilt” y otras claramente pop como “She’s Just That Kinda Girl”. Y “She Wakes When She Dreams” es básicamente una nana. Y otras son demasiado difíciles de clasificar. Pero somos los mismos cinco tipos tocándolas y la misma voz cantándolas.

 

¿Por qué decidisteis usar a Rick Steff como teclista?

– Rick es un teclista de Memphis que ha hecho de todo y que ha visto de todo. Ha tocado con todo el mundo, desde Hank Williams Jr (¡ocho años!) hasta Cat Power. Tuvimos la suerte de poder contar con él para el disco. Nos ha hecho un gran regalo al tocar con nosotros. Ha elevado el nivel de las canciones. No sería el mismo disco sin él. Nuestro bajista lo conoció por medio de otros músicos de Memphis, y un día se acercó a nuestro local y tocó con nosotros. Fue tan alucinante que nos lo llevamos a Richmond a grabar. Y el resultado no es tan maravilloso sólo por los pianos y los Hammond B3 que ha grabado, sino porque su presencia, bebiendo con nosotros y contando historias hasta las nueve de la mañana, seguro que tiene mucho que ver en el ambiente final del disco. Su trabajo ha completado las canciones de una forma a la que Lucero nunca había llegado antes.

 

¿Crees que Lucero se ha convertido en una familia?

– Lucero es una familia. Con la diferencia de que nosotros hablamos más de sexo y bebida. Bueno, no sé cómo funciona eso en tu familia. Podemos pelearnos a muerte en un momento dado y al cabo de un rato estamos bromeando otra vez. Las huellas dactilares de Brian se me quedaron marcadas en la cara una vez en Tampa. Aquella vez pensó que yo había sido egocéntrico. Roy me ha abofeteado un par de veces, pero me ha pedido disculpas las dos veces. A veces puedo parecer un gilipollas. Y ellos también. Gary Crump es el pegamento que nos mantiene siempre unidos. Es un tour manager extraordinario. Y Bill Krejci se encarga de nuestro merchandising y de mantener actualizada nuestra página web. Thadeus Rudd es nuestro manager en Nueva York y Cory Christopher nuestro agente en California. La familia está creciendo. Se está convirtiendo en un buen equipo. Estoy seguro de que llegaré a las manos con los que aún me faltan algún día de estos…

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