LOS PLANETAS

Los Planetas, Música Cósmica Española

 

 

Con La leyenda del espacio se abrió una nueva época para el grupo español más importante de los últimos 20 años en la escena independiente. El acercamiento del flamenco al rock se ha saldado, por ahora, con un triunfo que se revalida en Una ópera egipcia donde hay varios singles en potencia -en su primera parte- y otros temas de corte más psicodélico en una fabulosa triada final. Florent nos desvela sus secretos antes de participar en el Festival do Norte este fin de semana.

 

Segundo capítulo de esta nueva era de Los Planetas. ¿Cómo os enfrentáis a ella?

            – Con muchas ganas. El disco captura el estado actual del grupo en cuanto a nuestra creatividad, que trata de continuar la idea iniciada con La leyenda del espacio, y es también un disco que refleja el trabajo en nuestro estudio durante todo un año. El resultado para nosotros es más que satisfactorio, así que tenemos ganas de empezar la gira y presentar las canciones.

 

¿Tiene vuelta atrás esta nueva dirección? ¿En algún momento alguien ha hablado de cómo puede ser el futuro para el grupo?

            – No somos un grupo de planes, sino que simplemente vamos acumulando canciones, algo que podemos hacer sin prisas ya que podemos desarrollar y trabajar las ideas con la calma que necesiten al tener nuestro propio estudio. Cuando tenemos las suficientes ideas acabadas, damos por terminado un álbum.

 

¿Habría grupo si no fuera por el cambio experimentado tras Contra la ley de la gravedad?

            – Sí, date cuenta de que si escuchas nuestros discos posteriores, no dejan de tener el sonido de Los Planetas. Por el hecho de tener elementos del flamenco, más evidentes en las melodías y en las letras, no dejan de ser canciones de Los Planetas. Sigue siendo un disco de rock, de psicodelia, con guitarras, aunque los elementos del flamenco están en las letras del cancionero popular y las melodías, que se respetan en muchos casos. Lo demás es todo trabajo nuestro.

 

El otro día escuché a Kiko Veneno diciendo que en CBS escondían su disco de debut porque les daba vergüenza que se supiera que habían grabado un disco como aquel. ¿Cómo se consigue que un sello de los grandes siga respaldando cruces musicales así?

            – El grupo lleva mucho tiempo luchando y el público nos apoya y nos da fuerza. Aunque a veces nos equivoquemos, su respaldo en la mayor parte de las ocasiones nos indica que vamos por el buen camino. Supongo que eso hace que un sello confíe en nosotros y que se nos respete. No hay fórmula mágica: componer, trabajar y ser fiel a tu idea, creando tu propio sonido y personalidad al margen de las modas y de las influencias externas.

 

¿Hay alguna idea en común tras las canciones de Una ópera egipcia, algún planteamiento previo, o dirías que se trata de una colección de canciones? Se ha hablado del amor, la ruptura y cómo lleva a un estado de espiritualidad… ¿Habéis buscado a propósito las canciones que encajaran con ello?

            – Hemos ido trabajando idea por idea, según iban llegando, y hasta tenerla acabada no pasábamos a la siguiente. El fondo es el que comentas: el amor, la ruptura, la espiritualidad… Supongo que J., que es quien trae las canciones, verá y pondrá algo en ellas que hace que encajen en el repertorio del grupo, en nuestra dinámica, en nuestro lenguaje. Él coge las canciones populares que están ahí olvidadas, pone algo de su parte y las hace suyas. Nosotros trabajamos con ideas muy primarias para llevarlas a la personalidad de Los Planetas.

 

Ya no hay referencias a ciertas sustancias… Hay gente a la que lo que menos le gustaban eran esas canciones.

            – Puede que la temática del flamenco se centre más en el amor, el desamor y las cosas relevantes de la vida. Se trata de letras de la tradición popular, era su temática entonces y encajan perfectamente en la temática habitual de J., que es quien las compone. Ahí están las similitudes con nuestros textos de antes.

 

¿Puede ser que con el tiempo haya cambiado la forma de decir las cosas pero no lo que queréis decir?

            – De todo se aprende y, con ello, se evoluciona. No se puede seguir haciendo todo de la misma forma en la que lo que decíamos hace unos años. Debe cambiar la forma, aunque el mensaje, la temática, pueda seguir siendo el mismo.

 

Por primera vez en un disco vuestro el número de adaptaciones de canciones ajenas o populares es mayor que el de temas propios. Algunos se preguntan por vuestra creatividad, pero otros nos cuestionamos si no es tan o más complicado hacer las adaptaciones.

            – Es mucho más difícil hacer este tipo de adaptaciones. Si pudieras escuchar las canciones, del siglo pasado, radicales, en discos de pizarra, verías lo complicado, lo arduo y lo laborioso que es. Es más fácil hacer canciones pop. Yo casi prefiero hacer canciones pop, porque esto es más duro. Te juegas mucho más con las adaptaciones, porque es algo que ya te viene dado y muchas veces no sabes por dónde tirar.

 

Lo mejor del disco es que parece todo natural, que no ha sido nada forzado. ¿Cuánto trabajo requiere eso?

            – A veces hay que desechar canciones porque no resultan y no sabes qué hacer con ellas. Ha sucedido varias veces. Si no los recuperamos, quedarán ahí, porque es muy difícil hacer algo con ellas, son canciones demasiadas cerradas. El flamenco son tres acordes y, depende de cómo lo toques, es un palo u otro, justo igual que el blues.

 

Tengo amigos que desconectaron del grupo en el 2007, después de seguiros desde 1993. ¿Qué le diríais a alguien que dejó de interesarse por vosotros cuando os acercasteis al flamenco?

            – Habrá de todo. Habrá gente que sólo por leer una entrevista y ver la mención al flamenco se echará para atrás. Le diría que escuchase el disco y que buscase a ver dónde está la guitarra española, el cajón… No se puede contentar a todo el mundo y lo que piense la gente es muy respetable. Yo no soy quien para convencer a nadie. Lo que sí le diría es que si nos deja de escuchar, se está perdiendo escuchar a Los Planetas, porque eso es lo que es, al fin y al cabo. Lo diría con un símil gastronómico: cuando eres pequeño te gustan las patatas fritas y el huevo y no las verduras, y al ir creciendo empiezas a apreciar el buen vino y un buen chuletón de buey. Al ser joven escuchas y abusas de lo que te gusta, el rock’n’roll, pero al crecer vas descubriendo a Miles Davis, Ennio Morricone, Enrique Morente, Camarón, Lole y Manuel, John Coltrane…, gente que no tiene que ver con los Ramones ni con los Sex Pistols o los más duros de la película. Eso le diría yo a quien tiene prejuicios; en mi caso, también los tenía de joven. Yo no concibo que un grupo repita el mismo discurso siempre, no podemos hacer “Un buen día” continuamente, hay que evolucionar.

 

 

¿Es cierto que Christina Rosenvinge declinó colaborar con vosotros y, si es así, por qué razón?

            – “No sé cómo te atreves” era una canción que J había compuesto para Christina para un disco suyo, pero no la incluyó finalmente; no sabemos si es que no le gustaba o había otra razón. Pensamos en recuperarla en nuestro álbum y que la cantase ella, pero no pudo ser, y al final decidimos que fuera nuestra buena amiga Ana de La Bien Querida.

 

Buena portada la del disco. ¿Por qué escogisteis a Max? Se le ve la relación con el título, claro, pero supongo que tuvo que lo tuvo que hacer rápido porque el álbum tuvo títulos como Una obra de moros, Periodos de rotación y El libro del universo y creo que el definitivo se decidió una semana antes de preparar su publicación.

            – Es ya la segunda portada sin Javier Aramburu. Los Planetas somos fans de los dibujos tan psicodélicos que hace Max. Nos gusta mucho ese sentido del pop tan marcado y tan definido que tiene. Contactamos con él y en una semana hizo la portada, sí, desechando otras posibilidades.

 

¿Qué tal en el Festival South By Southwest de Texas en el que habéis estado recientemente? ¿Y cuando tocáis en otros países, cómo se os recibe?

            – Pues fue como una excursión. Diría que la experiencia lo que tuvo de positivo fue ir a los EE.UU. y comprobar la decadencia de la cultura norteamericana. Eric, nuestro batería, dice que ese Festival es como una feria de ganado de catetos, y no deja de ser un negocio en el que los grupos tocan gratis y que les sirve de promoción para aquellos que cantan inglés. Para nosotros no es más que dar un palo en el agua. Lo que realmente nos interesa es el público mexicano -nos encanta su país y su cultura-, el argentino, el chileno… A México ya hemos ido unas cuatro o cinco veces. Estamos haciendo un trabajo lento en este sentido, pero siempre nos apetece ir allí.

 

Supongo que habéis vivido de la música todos estos años. ¿Alguna diferencia últimamente en estos tiempos tan revueltos?

            – Pues ha sido todo un auténtico terremoto últimamente para las discográficas, las tiendas, la industria… Internet ha facilitado el acceso de la gente joven a la música como nunca antes, lo que permite que un grupo sea conocido de la noche a la mañana. Antes eso no era posible a menos que tuvieras un disco en la calle. Si no tienes muchas pretensiones, entonces la situación es mejor ahora. También es cierto que hay tanta información hoy en día que la gente no tiene paciencia para disfrutar de los discos. Han cambiado mucho los hábitos. Ya no se disfruta de los discos, de los vinilos y sus portadas como antes.

 

Pero, ¿cómo os ha afectado a vosotros a nivel de derechos de autor, de directo…?

– No lo sé, realmente, no sé dónde nos ha perjudicado. La gente quiere disfrutar cada vez más del directo y, si nos ha afectado, entonces ha sido en positivo.

 

¿Cómo ves la sociedad española actual, tan crispada, tan pendiente de los políticos? ¿Cómo afecta a vuestra música?

            – Sí, seguro que nos afecta, y que toda esa energía negativa que hay en el ambiente se refleja en nuestro sonido, es nuestra forma de descargar la mala leche. La música es como una medicina: el hecho de tocar te permite evadirte o soltar esas sensaciones agridulces de los tiempos que corren, que evidentemente no son buenos tiempos para mucha gente.

 

¿Hasta qué punto sentís que el grupo sigue manteniendo cierta transgresión o creéis que eso ya no es posible en vuestra música?

            – El tiempo pasa para todos, todos evolucionamos, somos mayores, indudablemente… La energía supongo que será la misma. Lo que hemos ganado con los años es seguridad y poder disfrutar del momento. Hemos aprendido a disfrutar con los conciertos y a no agobiarnos con la responsabilidad de tener que tocar para mucha gente, como siempre hemos hecho, por ejemplo, en el escenario grande de Benicassim. Hoy en día, algo así para nosotros es como jugar como Messi en el Camp Nou.

 

¿El presente del grupo está relacionado con los sueños que teníais de adolescentes? ¿Habéis sido fieles a vuestros anhelos de juventud?

            – A todos nosotros el grupo nos ha servido para darle sentido a nuestra vida. Tenemos suerte de poder vivir de lo que nos gusta y de desarrollarnos así como personas. Nosotros podemos expresar las cosas que otra gente por su trabajo o su rutina no pueden o no se les permite desarrollar su creatividad. Ésa es la magia de la música. A nosotros, como creadores, nos llena tanto crear como, luego, la respuesta de la gente. Aunque no todo es un camino de rosas y tienes que aceptarlo como forma de vida, entregarle las 24 horas del día para dar forma a una idea, pero con ello puedes emocionar, provocar…

 

¿Cómo sentís que ha cambiado la percepción del grupo en todos estos años?

            – Siempre que vamos a algún lado, sea para pinchar música o para actuar, son continuas las muestras de agradecimiento, de trasmisión de energía por parte de la gente, de gratitud infinita por lo que el grupo les ha aportado en un momento dado de su vida.

 

 

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