LOS CHAVALES

Los Chavales, ya no quedan hombres

 

 

Foto: Santa Juana

 

El quinteto que acaba de lanzar su primer EP, asulado, tiene una amplia experiencia en otras bandas, algunas ya desaparecidas, otras vigentes. “Bibi y Tato vienen de la Bakin’ Blues Band. Tato además ha sido miembro de Aló Django y un sinfín de formaciones de todos los estilos. Antonic tocaba la batería en los Gin Tonics, de ahí su apodo, y más recientemente con Kastomä. Actualmente forma parte de la Familia Caamagno. Alexandro fue el artífice de Capitán Sonoro hace unos años. También formó Batusi, un interesantísimo grupo instrumental, con los componentes de Rockers Go To Hell, y ahora es la cabeza visible de Los Árboles. Por mi parte (Alfonso Espiño), fundé con Gonzalo Sende el grupo Contrastes a principios de los 90. Nos separamos en 2003 y pasé a convertirme en frontman de Mega Purple Sex Toy Kit!, que duraron hasta el 2006 en su etapa más fructífera. Ambos grupos se reúnen de vez en cuando, los primeros para grabar y los segundos para tocar en directo”.

¿En qué momento entráis en contacto entre vosotros y cuándo empezasteis a ver que podíais hacer algo en común?

 

– A principios del 2009, y buscando la posibilidad de montar algo nuevo con gente de Santiago, recibí un par de llamadas de Bibi, a quien conozco desde hace muchos años. Él, Antonio y Tato tenían un grupo de clásicos del rock, Flash Flan, al que deseaban dar una vuelta de tuerca con la idea de versionar pop yeyé. A mí en ese momento me apetecía hacer algo más personal, porque aunque Contrastes y Mega Purple hacíamos algunas versiones, el grueso de nuestro repertorio estaba formado por composiciones propias. Pero a la segunda llamada me acerqué al ensayo y la idea cuajó.

 

¿Cuáles eran las intenciones al formar la banda: algún artista de referencia, algún sonido en concreto? ¿O simplemente pasarlo bien?

– Ellos tenían en el repertorio “Yo grito” de Los Sírex, “Soy así” de Los Salvajes y “Have Love Will Travel”, versión Sonics, que son los temas por los que empezamos en el primer ensayo. Al siguiente día llevé un compacto con veinte y pico temas representativos de la música española de los años sesenta (Los Brincos, Los Bravos, Lone Star, Bruno Lomas…) y en muy poco tiempo creamos la base de nuestro repertorio inicial, listos para empezar esa primavera. Pasarlo bien es una excusa fantástica para montar un grupo, pero en el caso de Bibi y Tato es una cuestión profesional. En el mío es una necesidad vital. Si no hubiese entrado en el conjunto, habría montado otro proyecto, como te comenté antes, ya que en ese momento llevaba casi veinte años formando parte de agrupaciones y casi dos inactivo y, a decir verdad, ya no aguantaba más sin tocar.

 

¿Estaba claro el sonido desde el principio, se fue haciendo con el roce o fue todo una casualidad?

– Estaba claro que había que ser fiel al concepto de pop clásico, es decir, guitarra, bajo, batería, voces y coros, sin ningún tipo de exceso en los arreglos ni manierismos anacrónicos (nada de fret tapping, guitarras de ‘picos’, estética post años 70). Al trabajo duro y a las ideas claras no se llega por casualidad.

 

Hace tres años, después de aportar “En mi agenda” a un EP colectivo, registrasteis vuestro primer artefacto sonoro, un EP con cuatro versiones. ¿Teníais ya canciones propias o las versiones era el centro de vuestro repertorio? ¿Era un primer paso necesario para llegar a Los Chavales de hoy?

– Supongo que te refieres al EP en directo publicado por La Habitación de Felucas, que contiene temas de Malandrómeda, Señor Anido y Novedades Carminha, además de la versión en directo de “En mi agenda” de Los Chavales. Las cuatro canciones de En mi agenda eran traducciones literales (adaptando rima y métrica) que realicé sobre canciones que nos gustaban. Estaban en el repertorio desde el primer concierto y constituían un guiño a una práctica habitual en la España de los años 60: los éxitos de canciones foráneas eran traducidos al español y publicados por conjuntos como Los Mustang (“Conocerte mejor”, “Submarino amarillo”) o Los Salvajes (“Todo negro”, “Chica igual que tú”) con gran aceptación del público hispano. Fue el primer paso necesario para lanzarse a la composición.

 

Después vinieron las tres canciones para el tributo a Los Tamara, una de ellas creo que original vuestra. Supongo que el grupo es todo un referente para vosotros, aunque no sé si os gusta una parte de su repertorio más que otra.

– Bibi llegó al local con un tema enteramente compuesto por él, llamado “Xanadú”, que meses más tarde formó parte de ese disco, junto con las dos versiones pertinentes, ya que el disco estaba conformado por dos versiones y un tema original por cada uno de los cuatro grupos participantes. Los Tamara son un grupo muy curioso que hizo prácticamente de todo y, además, siendo pioneros en muchas cosas, como cantar en gallego, antes que Andrés Dobarro incluso. Hay cosas de su discografía que ahora nos pueden sonar pleistocénicas pero, por ejemplo, versionaron a James Brown en español o incluso grabaron su versión de “Hush” (original de Billy Joe Royal) prácticamente al mismo tiempo que Deep Purple. Gracias al disco Canciones para locos y soñadores: Un tributo a Los Tamara conocimos canciones magníficas como “A outra nai” o “Estoy tiritando”, reinterpretadas magistralmente por Strabismo, cuyo batería es Popi, nieto de Prudencio Romo, bajista, arreglista y productor de Los Tamara.


Ahora se edita vuestro nuevo EP, asulado. ¿La grabación tiene que ver con lo de la Batalla de las Bandas en el Euro Yeyé?

– Tras participar en la final de la Batalla de las Bandas, se decidió que todos los grupos grabasen una canción en los estudios Circo Perrotti. Yo había escrito “Por tu amor” para participar en la Batalla y evitar que nos descalificasen por hacer demasiadas versiones, como así sucedió finalmente, aunque la entrega de premios fue de lo más confuso. Tras cambiar un poco la letra, la grabamos el pasado diciembre con el nombre de “Freno y orgullo” y, como nos encantó el resultado, volvimos en mayo y en una jornada despachamos los tres temas restantes que incluye asulado.

 

El disco suena espectacular. Contadnos cómo fue la grabación con Jorge Explosion en Circo Perrotti.

– Muchas gracias. Jorge es un tío que trabaja estupendamente. Es muy tranquilo, lo cual se traduce en que hay agobio cero. Esto no quiere decir que se trabaje lento, sino que se deja respirar a la grabación en la medida de lo necesario. El estudio es el sueño húmedo de cualquier aficionado a la música pop, sea vintage o no. Está lleno de mesas, micrófonos, reverbs, teclados, amplificadores, guitarras e instrumentos de todo tipo, predominantemente de época. Hay verdaderas joyas por allí, en cada esquina. Por nuestra parte, y conscientes de que hay que pagar las horas de estudio, llevábamos los temas muy ensayados y pudimos terminarlos a tiempo de volver a Santiago esa misma noche. Antes de comer quedaron grabadas las bases de los tres temas (guitarra, bajo y batería, al unísono). Tras el almuerzo se grabaron voces y percusiones. Luego Alexandro metió sus teclados y Tato los solos que faltaban. A las doce estábamos en camino.

 

¿Cuál fue su aportación al resultado final? ¿Le disteis indicaciones, le dejasteis hacer?

– Jorge se involucra para hacer que los temas crezcan. Sólo hay que escuchar el fantástico primer LP de The Ripe para notar su mano en la producción. Nosotros teníamos bastante claros todos los arreglos, pero él hace su trabajo desde una posición externa, haciéndote ver y oír cosas que desde dentro te pueden pasar desapercibidas. Aparte, en “Freno y orgullo” añadió un brillante arreglo de teclado que se escucha al final de cada estrofa. Fue su toque ‘Ivor Raymonde’, tal y como él lo definió, y la verdad es que le da un toque simpático a la canción.

 

Foto; Chema Ríos

¿Fue todo grabado en analógico? ¿Había algún tipo de regla o decisión en cuanto al sonido o al tipo de grabación?

– Todo fue grabado en cinta de dos pulgadas. Yo creo que tanto Jorge como nosotros tenemos claro qué tipo de grupo somos, y es esto lo que determina el tipo de grabación. Jorge montó el estudio porque se sentía incomprendido en ciertos lugares cuando grababa con Doctor Explosión, así que es la persona perfecta para comprender a un grupo como Los Chavales y su planteamiento. De ahí que tuviéramos que emplear pocas palabras para llegar al resultado final.

 

Lo primero que me viene a la cabeza cuando veo el título es la canción “A tu vera” que grabaron Undershakers (además del color azul y la pronunciación con s, y de que la frase aparece en la canción “Casi nada”). ¿Es una coincidencia o reparasteis en ello?

– asulado es la típica bromita privada que acaba trascendiendo. Empezamos a hacer la coña en el ensayo con la canción, que es de Alexandro González, y seguimos repitiéndola todo el tiempo, hasta que al final terminamos llamándole así al disco y coloreando la carpeta, las camisetas y hasta los globos que lanzamos en la presentación de color ‘asul’. Nada que ver con lo de Undershakers, aunque ahí va un dato curioso: Los Chavales hicimos durante nuestros dos primeros años una versión de ese “A tu vera”, basada en la que hicieron los Tomcats, un grupo inglés que tocaba en Torrejón de Ardoz para los militares yanquis a mediados de los 60. Cuando volvieron a Inglaterra se convirtieron en el grupo psiquedélico July, pero esa es otra historia.

 

“Xa non quedan homes” es especial por dos motivos: estar cantada en galego y tener un toque psicodélico que no tienen las otras canciones más en la onda beat-mod-yeyé. Esto abre las puertas a una mayor amplitud de registros en el grupo, ¿no? Supongo que os gustará seguir explorando estas nuevas vías.

– Siempre es interesante abrir nuevos campos de trabajo. En principio me daba reparo incluir la canción en el repertorio, porque era diferente a las demás, pero por otra parte, su calidad me obligaba a hacerlo. Era un riesgo que había que correr y funcionó. Está gustando muchísimo. Su letra en gallego es debida a que si se hubiese llamado Ya no quedan hombres se habría perdido el componente de retranca que supone su significado como frase hecha típicamente gallega e intraducible. Por otro lado, nunca he ocultado que la música siquedélica se encuentra entre los géneros que más aprecio, como así lo atestiguan otras canciones que he escrito en mis anteriores proyectos, como “Garden Of Illusion/Get Into Your Pants” de los Contrastes o casi cualquiera de las que hacíamos Mega Purple, como “Martian”, “Let Me Have My Way” o “My Own Hell”.

 

Creo que la incorporación del teclado de Alexandro Gómez es todo un acierto. ¿Era algo buscado o surgió casualmente?

– Estamos encantados con él, es un gran músico y excelente persona. Suena tópico pero es lo que hay. Te contaré como le conocí: nos encontrábamos Los Chavales en un bar de San Vicente do Mar antes de una actuación en el Náutico para tomar el café tras la cena. Al ir al servicio, alguien silbó “Time Is on My Side”, como en la película Fallen. Me di la vuelta para ver quién era el graciosillo y le dije: “eh, tío, eso es de la peli Fallen, ¿eres el asesino?”, o algo así, y empezamos a charlar. Me dijo que le gustaban mucho Los Chavales y que le llamase si algún día necesitábamos un teclista. Tras grabar el homenaje a Los Tamara, nuestro teclista de entonces, Ale Casquero, tuvo que dejarnos, así que busqué el número de Alexandro y la verdad es que sí ha sido dar en el centro de la diana.

 

Normalmente los grupos de aquí suelen citar más como influencias a bandas de fuera. Me lo puedo imaginar en vosotros, pero la diferencia es que vosotros también citaríais a grupos españoles de los 60, ¿no?

– Si has visto la lista de influencias en nuestra página de Facebook o en el Myspace (que ya no actualizamos, nos pasamos al Bandcamp) habrás comprobado que además de todos los clásicos básicos imaginables hispanos hemos puesto hasta a Lola Flores y Rocío Dúrcal.


Vuestros directos tienen ya merecida fama. Supongo que os gustará más que estar encerrados en el estudio. ¿Es el escenario una forma de desconectar la sociedad en la que vivimos?

– Me encanta tocar en directo, pero creo que todos disfrutamos también de la experiencia de cocinar un disco, sobre todo si los temas están escritos por nosotros. Debe de ser casi como parir. El escenario nos hace desconectar de parte de esta sociedad, pero también conectar con la parte de ella que más apreciamos: nuestra gente y también la que no nos conoce pero se deja llevar para pasar un rato alegre y divertido. Hay demasiados grupos de llorones hoy en día.

 

¿Creéis que las bandas deben reflejar o reaccionar frente a lo que sucede a su alrededor?

– Si te sale y es honesto, sí. No hace falta forzar nada, se te va a notar si lo haces. Lo que sí me parece chungo es ser oportunista y aprovechar que algo está de moda y correr a escribir la canción para ver si hay suerte y dar el pelotazo.

 

¿Algo que os haya cambiado la visión de la música últimamente o siguen siendo los sonidos, los artistas que descubristeis como adolescentes los que os siguen marcando?

– Mi base sigue formada por todo lo que escuchaba de chiquillo y por todo lo que ha venido después y ahora mismo. Se trata de aprender, tanto de los Stones como de los Dirty Socks, de las cosas que hacen bien y de cómo te gustaría hacerlas a ti. Ahora, radicalmente mi visión de la música no sé yo si va a cambiar mucho a estas alturas, aunque como te digo, soy todo orejas.

 

Por último, ¿cuál ha sido la mejor anécdota de este tiempo en la música?

– Puf, no sé, hay tantas… En el año 2000 los Contrastes enviamos un cd a Rusia tras habernos escrito unos fans desde allá, que nunca contestaron. Mega Purple tocamos en un festival londinense con los Remains y los Lyres… Con Los Chavales nos han pasado muchas cosas, algunas malas, pero sobre todo buenas y divertidas, como una vez que nos metimos en barco mejillonero para tocar en una fiesta en una isla. Nos paró la patrullera de la Guardia Civil cuando íbamos a salir de la ría porque no había chalecos salvavidas suficientes y acabamos tocando en el barco, amarrado a puerto. Lo pasamos fenomenal de todas formas.

 

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