LEONARD COHEN LIVE

 Leonard Cohen en concierto

 

 

Seguimos de suerte. Lo que para Leonard Cohen se convirtió hace unos cuatro años en una pesada carga, para el resto de los mortales ha sido una bendición. Que le robasen el dinero destinado a su jubilación es un delito; que lo hiciera su ex-amante, la más grande de las faenas.

 

Desde entonces, está de gira. Para recuperarse financieramente, sí. Pero, también, para devolvernos al poeta de los recovecos del alma. Así sigue, a sus 75 años, como nadie esperaba verlo: digno, sin un ápice de resentimiento en una voz cada vez más honda; humilde y generoso, con el borsalino negro al pecho escuchando atentamente a sus músicos; devoto, arrodillado para cantar sus plegarias; seguro, posando el micrófono en el suelo; cercano, dejando el escenario con unos simpáticos bailes; tranquilo, sonriente, sublime, en paz consigo mismo, en fin, e intentado contagiar algo de esa forma de ser, de esa forma de sentir, a los afortunados que lo ven cada noche prolongando el milagro.

 

Roscoe Beck comanda al bajo desde la sombra una banda de nueve músicos que se mueven entre el pop preciosista, el blues y el jazz. Sharon Robertson, su cómplice en los últimos años, lo acompaña a su derecha, y en “If It Be Your Will”, tras un recitado inicial de Cohen, son Charley y Hattie, las Webb Sisters, quienes hacen lo propio con suma delicadeza (las muestras de su buen hacer en Everybody Knows de Robertson, con portada del propio Cohen, y en Daylight Crossing de las guapas hermanas).

 

 

En tres horas y media, con sus 20 minutos de interludio para reponer fuerzas, suenan 29 canciones, todas las esperadas (salvo “Boggie Street”; Sharon Robertson parecía estarlo pasando mal en la primera parte y en la segunda ya no se presentó), en interpretación impecable y sobria. También alguna sorpresa dentro de lo predecible: el receso de “Bird On The Wire”, el crescendo final de “Everybody Knows”, la entrada al laúd de Javier Mas en “Who By Fire”… Además, tres inéditas: “The Darkness”, “Born In Chains” y “Feels So Good”, sumando también “Chelsea Hotel No. 2” a las interpretadas un año antes en el Parque de Castrelos de Vigo.

 

Como los juglares antiguos, Cohen pasea su poesía por todas las plazas. A diferencia de los juglares antiguos, tiene una banda de lujo para respaldarlo. Y, seguramente, también de forma distinta a cómo era hace siglos, lo hace bien avanzada la vejez. Es lo que él y nosotros nos llevaremos cuando ya no estemos aquí, ruinas económicas al margen.

 

(Pabellón de los Deportes Paco Paz. Ourense, 12 de septiembre. Promotor: Diputación de Ourense, Xacobeo. 3.500 espectadores).

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